Distinguen a Brígida Vilariño y Francisco Gosso como vecinos destacados y homenajean los 25 años de la CoCoNAF
El Concejo Deliberante de San Martín de los Andes aprobó una declaración para reconocer la trayectoria del Consejo de la Comunidad para la Niñez, Adolescencia y Familia (CoCoNAF), en el marco de su 25° aniversario, y distinguir como vecinos destacados a los docentes Brígida Vilariño y Francisco Gosso, referentes históricos de la educación rural y comunitaria en la región.
La iniciativa, presentada por la concejal Paula Vives (bloque PRO-NCN), contó con despacho de la Comisión de Gobierno y fue elevada a la Labor Legislativa para su tratamiento.
El proyecto destaca el rol fundamental que ha tenido la CoCoNAF desde su creación en el año 2000 por la Ordenanza 3457, consolidándose como un ámbito de diseño, planificación y evaluación de políticas públicas destinadas a la niñez, adolescencia y familia.
A lo largo de estas dos décadas y media, el Consejo promovió la articulación institucional y comunitaria, fortaleció la participación ciudadana y garantizó que las voces de niños y adolescentes fueran escuchadas en la toma de decisiones públicas.
El reconocimiento como vecinos destacados recayó en Brígida Vilariño y Francisco Gosso, matrimonio de docentes con más de 40 años dedicados a la educación rural en Neuquén. Su recorrido comenzó en 1977 en la escuelita de Chachín y continuó en Lago Hermoso, Wilki Menuco y finalmente Trompul, donde desarrollaron un modelo pedagógico intercultural junto a la comunidad del Lof Curruhuinca.
Su labor en la escuela “Kimtuin Kom Peñi Huen” se convirtió en una referencia provincial, impulsando la igualdad de derechos, el reconocimiento de las identidades y la participación activa de las familias y los estudiantes.
Vilariño, distinguida en 2003 como “Maestra Ilustre” por el Ministerio de Educación, y Gosso sostuvieron proyectos comunitarios que trascendieron lo estrictamente escolar, acompañando procesos sociales y fortaleciendo la democracia participativa.El Concejo subraya que reconocer estas trayectorias contribuye a fortalecer la memoria institucional y comunitaria vinculada a la protección y promoción de los derechos de niños, niñas y adolescentes.



