“El pensamiento del andinista debe ser una satisfacción propia, nunca de vencer a la montaña” Se cumplen 62 años de la primera ascensión del Volcán Lanín por la Cara Sur, recordamos a Enzio Mazzoldi su mensaje de humildad y de gran andinista

Por Graciela Vázquez Moure

El 21 de febrero a las dos de la tarde se cumplen 62 años de aquella proeza que fue parte de un histórico hecho: Enzio Mazzoldi ascendió por primera vez por la cara sur del volcán Lanín.

Un volcán que desde enero da señales de que algo está pasando. Accidentes, rescates, el documento de la comunidad Mapuche que lo ubica como sitio sagrado y esta última semana una serie de movimientos sísmicos, que alertaron sobre una desestabilización. Alerta amarilla fue impuesta  por parte del Sernageomin. Hoy el volcán sigue siendo observado.

Pero hace 62 años eran pocos los que ponían sus ojos  en el Lanín, y pocos los que ascendían para hacer cumbre. Solo dos personas se prepararon para hacerlo por la cara sur, la de mayor dificultad. Mazzoldi y Wisse, su compañero de andinismo.

Tuve la posibilidad de dialogar con Enzio Mazzoldi en diciembre un día especial 12-12 del 2012, una mañana lluviosa que se distanciaba del verano.

Enzio falleció dos años después, el 14 de agosto del 2014, dejó este plano para ascender hacia otros estados en los que el cuerpo físico ya no impide los deseos. Tenía 92 años cuando partió, 89 cuando dialogamos y contó su proeza con tanto entusiasmo y humildad como puede observarse en la nota.

Sin duda  que fue un personaje de nuestra historia. Vivió en San Martín de los Andes y en la región durante doce años.

Enzio Mazzoldi nació en Italia, en el norte, en un pueblo llamado Merano, ubicado en la zona de los Alpes “llamado el Tirol italiano” escalar las montañas de los Alpes era parte de un programa familiar “no una cosa cotidiana, pero estábamos acostumbrados a esa vida” incluso era usual que en aquellos tiempos fuera a la escuela montado en sus esquíes  transitando las profundas nieves de su pueblo.
Así comenzaban  los recuerdos de un hombre que quedó plasmado en la historia de nuestra región y de San Martín de los Andes, debido a un gran desafío personal que cumplió con total éxito. En febrero del 2005 al cumplirse los 50 años de su logro, fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad.

(foto Mario Ptasik)

enzio mazzoldi

Tuvo  una vida de deportista experimentado, cuestión que se reflejaba también en su físico,  y en las reflexiones  del hombre de montaña. Ese saber que se logra cuando la vida transcurre junto a la naturaleza, sin soberbia, despojado del yo, pensando en el “nosotros” como él mismo asegura.
Desde el fin del mundo a un pueblito cordillerano

Llegó a la zona desde Ushuaia, con 27 años, corría el año 1950,  venía de trabajar en la industria maderera, actividad que continuó en nuestra localidad.
Enzio arribó a la Argentina en el año 46 y estuvo  en Tierra del Fuego con el objetivo de instalar un aserradero y fábrica de terciado. Tenía 25 años.
Al llegar a  San Martín de los Andes,   comienza a trabajar en el aserradero de Dussini  en puerto San Pedro, sobre la orilla izquierda del lago Huechulafquen.

Estuvo también en la zona de La Rinconada, en el puente sobre el Collón Cura, donde estaba el  Automóvil Club Argentino. Otra de las instalaciones de la maderera estaba al fondo del Paimún y la otra arriba de Quillén, hacia Chile. En todos estos lugares de la cordillera estuvo Mazzoldi, trabajando, conociendo la geografía de la zona y practicando andinismo.

(foto Julieta Caletti)

lanin con capilla

Las razones por las que elige a su compañero de ascensión fueron relatadas en esa entrevista :“Yo era solitario y Wiesse también era solitario” dice Mazzoldi y recuerda “ascendía al  cerro Chapelco como andinista, y en aquellos tiempos fui el primero que predijo que el futuro de Chapelco estaba en la cara sur, en lo que se llama Valle del Aguila, nadie me dio importancia, pero hace unos años todos lo aseguran, que ese era el sector mejor para el centro de esquí, con nieves en primavera”.
Marcó un hito, con una desafiante ascensión  al volcán, pero por la cara sur, a la que nadie había podido acceder más que en una parte de esta ruta. Los intentos fueron varios, pero los logros no.
Entre sus amigos menciona  en la charla a la familia Zampieri, a Bernard Dickinson, quien también hizo intentos frustrados en el volcán por esa misma ruta. Recuerda a Américo Astete “pero él era pionero en el esquí y éramos muy amigos, como con Willie Hassler, a quien frecuentaba mucho, él sabía mapuche y me ayuda con la comunidad cuando yo estaba en Paimún”.
Así en la nota de aquella mañana de diciembre del 2012, van sonando  los nombres de ese pasado que recuerda.“Cuando estaba en el Paimún veía el Lanín continuamente, me dio muchos datos la comunidad mapuche y Don Barriga, poblador de esa zona, sobre el clima, los acontecimientos que podían surgir. Llegamos a caballo  por el bosque hasta la base,  nos llevó un baquiano que no comprendía las razones por las que emprendíamos esta aventura, que él decía que era peligrosa, algunos no volvían”.

enzio mazzoldi recorte diario

Mazzoldi cuenta que el ascenso comenzó en la mañana y se hizo todo el trayecto previo a la pared de hielo y “para la noche superamos esa zona,  y al día siguiente continuamos  hasta la cima con viento blanco. Descansamos en algunos lugares, donde podíamos, con bolsas de dormir,  nada más que eso, todo el equipo lo había traído de Italia, camperas,  y un pequeño hornito sueco a bencina, que nos sirvió para comer algo y tomar algo caliente” recuerda.
Dejó el mensaje que quizás muchos andinistas debieran tener en cuenta “era un desafío personal, una satisfacción propia, no significaba vencer la montaña, sino superarme”.

Recordó entonces los detalles de su llegada a la cima “Arriba yo dejé un banderín del CAI- Club Andino Italiano- y otro del SAT- Sociedad Alpina Tirolesa- que quedaron como testimonio de mi llegada por la cara sur.”
El equipamiento fue traído de Italia un año antes, los grampones de doce puntas, clavos, cuerdas, camperas y las bolsas de dormir impermeables.
“La colada Mazzoldi” está marcada en la ruta de la cara sur, en honor de quien logró la ascensión y marcó un hito.
“El desafío es personal, sin soberbia y con la ayuda de Dios” dice Enzio, porque siempre se debe guardar respeto a la montaña “el desafío es a nosotros mismos” recalca, y  destaca un pensamiento  para recordar “para subir una montaña primero hay que preparar la mente y luego el físico”.
El concepto de Juan Wiesse era distinto,  era diverso según recuerda Mazzoldi “teníamos la misma ambición pero la actitud hacia la montaña no era la misma” señaló  recordando a su compañero de ascenso. “Yo lo intenté solo y no pude hacerlo,  él también lo había intentado y tampoco lo logró”.
Después del  primer fracaso buscó otra ruta y sobre esto recordó “tanto por donde subí después, como por  una lengua de hielo que está a la derecha, allí lo intentó Dickinson con otros andinistas y tampoco pudo. No fue fácil, solo, no era posible.  Con Wiese elegimos la ruta que hicimos y así lo logramos”.
Después de sus doce años en San Martín de los Andes, se fue en el año 62 a vivir a la Capital Federal.

(foto Mario Ptasik)

enzio mazzoldi dos

Le pregunté  en aquella  entrevista a Enzio Mazzoldi, cuál fue el primer pensamiento que surgió cuando logró la cumbre de este volcán abriendo históricamente el paso por la cara sur, que es un símbolo en la región, con sus 3776 mts de altura y como él mismo recuerda “con mucho más hielo y nieve de lo que se ve ahora”.
“Ese día era un día sereno, pero luego las condiciones se complicaron y debimos enfrentar el viento blanco, en la foto se ve como estaba el clima, estuve el tiempo de dejar el testimonio de nuestra llegada, nada más, pocos minutos y bajamos por Tromen. Es que el pensamiento del andinista es una satisfacción propia, nunca de vencer a la montaña”.
El 21 de febrero a las  dos de la tarde de 1955 llegan a la cima, después de luchar con el viento blanco, de  sortear la adversidad del clima que ponía en riesgo sus vidas.
Muchos lo intentaron y fracasaron, otros incluso dejaron su vida en ese lugar.
Enzio Mazzoldi logró el objetivo y como él insistía con su mensaje de humildad: “para llegar a la cima de una montaña, se pone la fuerza de la mente primero y después, el cuerpo”.

A 62 años de la hazaña y a dos años y medio de su partida, es un humilde homenaje a este hombre que conocí una mañana lluviosa de diciembre del año 2012.

*Juan Wiese, quien lo acompañó en la ascensión,  tuvo décadas después  un dramático final en la zona de lago Hermoso. Un asesinato que mató al alemán y a parte de su familia, fue el triste final de este hombre que tan solitario como Mazzoldi, fue parte de  este desafío.  Descubrir el paso por la cara  sur del volcán Lanín.

 

¡Ay Patria Mía! O la tristeza de ver un país nuevamente saqueado

Por Graciela Vázquez Moure

El lunes se conmemoró el Día de la Bandera Nacional, la fecha llega en un momento en que el país se enfrenta a una imagen reiterada: cascos, chalecos antibalas, hombres esposados rodeados de fuerzas de seguridad que los protegen de algún  francotirador que intente borrar alguna prueba. El país y nosotros como ciudadanos nos enfrentamos a una realidad que surge a través de pruebas irrefutables, confirmando lo que ya muchos sabíamos desde el año 2006, cuando comenzaron los rumores de corrupción que se afianzaron con denuncias y  pruebas ante la justicia, de algunos integrantes de la política argentina. Elisa Carrió una de ellas.

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La obra pública que valía 50 millones era licitada por un valor tres veces mayor. Esto que se sabía fue confirmado por quien estuvo al frente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, a quien intentaron voltear desde el oficialismo.

Así fue, no era magia, era realidad. “El vamos por todo” fue una metáfora que muy pocos comprendieron y que llevó a lo que hoy nos espanta.

Pero nada prosperó jueces lentos, expedientes engrosados, arremetidas del gobierno kirchnerista, denuncia de intentos de golpes institucionales, descalificación y persecución incluso hacia quienes intentaban detener el saqueo, a quienes denunciaban.

Ahora comienzan a declarar públicamente quienes dieron las coimas, quienes aceptaron la imposición de un gobierno corrupto que sin duda no termina en los que se “hospedan” en Ezeiza, quedan otros más importantes libres. Son otros tantos a los que los esperan los cascos y los chalecos.  Entonces un día después,  de que el país todo recordó a Manuel Belgrano en el día de su muerte, es bueno recordar su última frase: ¡Ay Patria Mía! Es que aquél 20 de junio de 1820 Belgrano murió expresando un último anhelo: “Yo espero que los buenos ciudadanos de estas tierras trabajarán para remediar sus desgracias. ¡Ay, patria mía!”.

Qué dirá desde donde esté. Qué pensará al ver lo que todos vemos.

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Después de doce años de un mismo gobierno, después de advertencias y pruebas, después de lo que muchos decían que era una campaña de desprestigio, nos enfrentamos como ciudadanos a un triste final: exfuncionarios con cascos, chalecos antibalas y manos esposadas, manos que debieron ser atadas antes de que siguieran robando la plata de la gente, porque esos millones de dólares que vemos desde hace meses, ese dinero que cuentan máquinas, esos bolsos que se tiran a través de un alambrado, esas estancias que siguen engrosando la lista de más de 300 propiedades de un proveedor del Estado, un testaferro del poder, esa impunidad que los mantuvo en el lugar exacto para seguir acumulando,  todo eso nos pertenece a todos. Mientras mucha gente no tiene  vivienda, se suman las mansiones desocupadas, ni siquiera estrenadas de un empresario  (¿?) de la construcción. Mientras muchas inmobiliarias cerraron sus puertas por el cepo que impedía la compra y venta de propiedades en dólares, estos delincuentes juntaban millones de dólares, que enterraban, que quizás santificaban en un monasterio tan oscuro como sus inicios y objetivos poco claros.

Mientras los hospitales no tienen insumos, algunos ni siquiera gasas, y la gente se debate entre la vida y la muerte, otros acumulaban millones obscenos, que disfrutaban vaso de wiski mediante.

Es entonces cuando recordamos el último suspiro de Manuel Belgrano con su frase ¡Ay patria mía!, como si además de haber sido un hombre valiente, honesto, un estratega, hubiera incursionado en la videncia. Es que no, él sabía que algunos políticos argentinos comenzaban a mostrar sus genes voraces, porque no hay que olvidar que aún después de su muerte, Belgrano sufrió la estafa que significó la malversación de su donación de 40.000 pesos oro –algo así como 80 kilos del metal precioso- para la construcción de cuatro escuelas que nunca vieron la luz.

¿Te suena lector? ¿Te parece conocida la historia? Estamos hablando de casi 100 años atrás.

Y claro como es raro que la honestidad perdure en el tiempo y no sucumba en el olvido, seguimos recordando a Belgrano como un gran hombre que amó la patria pero sobre todo que murió pobre. Que nació inmerso en la riqueza y gastó su fortuna en la nación y al que se intentó ubicar como un “sastrecillo” que creó la Bandera, y que recién en las últimas décadas se lo reivindicó como un estratega y hombre valiente, dijo antes de morir:

“Yo espero que los buenos ciudadanos de estas tierra trabajarán para remediar sus desgracias. ¡Ay, patria mía!”.

Nunca más actual esa frase, en medio de la caída de lo que intentó ser un imperio, sustentado en la corrupción, empañando aquellas decisiones que fueron oportunas y buenas para el país en los comienzos de este siglo. Aquellos que al principio creímos que algo distinto se aproximaba, y que poco después, apenas cuatro años de haber asumido el hombre que decía que lo acompañaran… avizoramos una corrupción estructural, fue mucho tiempo otorgado por la justicia, mucho de fundamentalismo político, mucho de miedo a opinar, mucho de mirar para otro lado.

Yo le diría a quien fue presidenta por ocho años que es ella quien no se debe hacer la distraída, y sobre todo que no se burle nuevamente de la gente. 

cristina

Y que la ex presidente,  que presentó orgullosa el billete de 10 pesos con la imagen de Belgrano, mientras  ella acumulaba millones y engrosaba su patrimonio, a ella que destacaba la honestidad de un  político que murió pobre, le digo que no se haga la distraída porque es quien tiene la mayor responsabilidad del gran saqueo, porque El, ya está en otro mundo, pero Ella está entre nosotros y es entonces que con lo que vemos en estas horas  repetimos esa exclamación de Manuel Belgrano: ¡Ay Patria Mía!

 

 

Mientras escribo esta nota se mueren de hambre en el mundo 600 personas y pienso que somos privilegiados porque el paraíso existe. Y vuelvo a pensar ¿qué hacemos?

Por Graciela Vázquez Moure

 Tengo hambre solemos decir algunas veces al día. La diferencia es que podemos saciarla, con algo, mucho o poco, pero podemos saciarla.

Pero el hambre verdadera, ese que dura días, meses, años, si se sobrevive a esta condición, es otra cosa.

Mientras escribo esta nota están muriendo de hambre en el mundo 600 personas. Esas que no conocemos y ni siquiera imaginamos. Pero se mueren de hambre.

Digo 600 porque calculo que tardaré 30 minutos en escribir esta nota. En cada minuto mueren 20.  Cada 8 horas mueren 8000.

Esta reflexión surge después de leer el libro de Martín Caparrós “El hambre”, en sus 600 páginas, el escritor y periodista narra historias desgarradoras, impactantes, crónicas surgidas de diálogos mantenidos con habitantes de ese mundo que tiene hambre. India, África,  no importa cuáles son sus coordenadas, tienen hambre.

En un mundo donde sobran alimentos, en este mundo de 7000 millones de habitantes, casi 1000 millones sufren hambre crónica.

Pero además de hambre 2.500 millones carecen de agua potable, de cloacas, de sanidad ambiental. Eso también tarde o temprano los mata.

Entonces pienso mientras miro por mi ventana y veo este paisaje sublime, este entorno de San Martín de los Andes, que somos privilegiados y que a veces no nos damos cuenta.

Pero somos privilegiados. Por el entorno, por las condiciones ambientales y porque si bien también hay gente que sufre hambre en nuestro alrededor, no son miles y podemos ayudarlos.

Pero estos otros que mueren mientras yo escribo esta nota ¿quiénes son? No llego a ellos, pero no pueden dejar de importarme y surge el dilema.

Ese mismo dilema que no tiene el hombre más rico de la India, que  después de siete años de construcción, en el 2010  planeaba una fiesta de inauguración para su nueva residencia, que cuenta con 27 plantas ubicado en Mumbai, nuevo municipio de Bombay. La torre de 173 metros se llama Antilia, cuenta con tres pistas de aterrizaje para helicópteros,  varios pisos para 160 vehículos. Teatro, spa, y muchas otras cosas.  En fin una inmoralidad.

Torre de 27 pisos Antilia: la casa del hombre más rico

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El dueño del edificio es Mukesh Ambani, dueño de uno de los mayores conglomerados industriales de la India y cuya fortuna se estima en alrededor de 27 mil millones de dólares. Si 27 mil millones. Calculan que el edificio costó mil millones de dólares. Tal vez más.

Ambani, duerme tranquilo dicen, mientras a su alrededor en este municipio urbano de Bombay, viven miles de seres en la calle, que no comen.

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Es la ciudad más poblada de la India, que será pronto el país más poblado del mundo.

El área metropolitana cuenta con  más de 21 millones de habitantes, Bombay es una ciudad donde la riqueza y la pobreza conviven casi de forma natural. Es un centro financiero, tecnológico, empresarial y económico que intenta hacerse un hueco en los circuitos mundiales. Dicen que es donde se concentra la mayor riqueza de la India.

 

Las historias que cuenta Caparrós surgen de diálogos que tienen una gran ingenuidad y a veces dulzura. Esa que suelen tener aquellos que están resignados a esa vida que los castiga, pero siguen y siguen porque no pueden hacer otra cosa.

Historias que nos conmueven, y que mientras las leemos, nos damos cuenta que murieron de hambre otras 600 personas y quizás esas mismas que nos cuentan su historia, cuando la leemos ya no están en este mundo desigual, cruel, que no hace nada por ellos: los que se mueren de hambre.

Miro por la ventana nuevamente y pienso: sí. El paraíso existe, este que vemos diariamente y que tiene este slogan para atraer turistas, y vuelvo a pensar en los niños desnutridos, en esos 2.500 millones que no tienen cloacas, ni agua potable, que viven en condiciones indignas y no puedo dejar de pensar que Ambani tiene 27 pisos para una familia no tan grande, y que duerme dicen, sin plantearse qué pasa debajo de esos 173 metros que mide la torre.

Leer te trae problemas. Claro según lo que leas. Informarte te trae problemas. Claro según qué información elijas.

Son 1.400 millones de pobres en este mundo que gastan 1,25 dólar por día, porque no tienen más que eso.

Pobreza extrema, condiciones indignas y elijo leer esto, porque ya lo leí muchas veces pero en estadísticas, pero el libro de Caparrós tiene nombres, tiene voz de mujer, de hombre, de esos que le cuentan que no tienen para comer y que hacen las cosas más increíbles cada día para que sus hijos sobrevivan.

Entones pienso de nuevo “el paraíso existe”, porque miro a mi alrededor, por mi ventana, veo un paisaje sublime. Puedo comer, vivo dignamente, doy gracias a ¿quién? Y… A Dios porque tengo fe, siempre la tuve. Pero pienso cómo hacemos para que no nos dé vergüenza esta desigualdad, la culpa sola no sirve.

Y me doy cuenta porque apareció muy grande la hora en mi notebook, de golpe, como un aviso, me doy cuenta que pasaron más de 30 minutos y entonces se murieron de hambre más de 600 personas.

Y vuelvo a pensar ¿QUÉ HACEMOS?

 

 

 

Editora

Graciela Vázquez Moure

Soy periodista y escritora. Desde febrero de 1988 vivo en San Martín de los Andes. Trabajé en medios radiales, televisivos y gráficos de la ciudad y la región.

Durante diez años fui directora del periódico local La Bandurria. Fui directora de prensa de la última gestión de Luz Sapag y editora de Desde el sur noticias, diario digital, durante el 2012 y 2013.

En la faz literaria recibí el Primer Premio Novela Infantil de la Provincia de Neuquén (2003- editado La búsqueda del cristal-2007) y edité varios libros de cuentos, novelas y antologías compartidas como el libro de Hua Hum, publicado  por Cultura de la Municipalidad de San Martín de los Andes y el Parque Nacional Lanín.
Coordino desde hace 18 años talleres literarios en la ciudad.

Además de amar mi profesión soy publicitaria. Defiendo la ética por sobre todo y Desde el Sur Digital, es un nuevo medio que intenta rescatar los valores  del periodismo, tal como fue durante  los últimos dos años Desde el Sur Noticias.

BIENVENIDOS A DESDE EL SUR DIGITAL.

Graciela Vázquez Moure
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