EL HOMBRE QUE LUCHO POR SALVAR AL LAGO LACAR DE LA CONTAMINACION

DR. FRANCISCO “CHACHO” ROSSI. LO RECORDAMOS A 32 AÑOS DE SU PARTIDA

Por Graciela Vázquez Moure

Nos enseñó una nueva palabra en la década del 80 “eutroficación o eutrofización” cuando hablaba del lago Lacar, ese espejo de agua que estaba contaminado por efluentes cloacales y en el que estaba prohíbo bañarse. La proliferación de algas, era uno de los problemas que podían verse desde la costa.

Así era la realidad de San Martín de los Andes en ese entonces. Realidad que cambió y en estos tiempos la imagen es otra, gente disfrutando de la playa y del agua del lago.

Quienes conocimos al Dr. Francisco “Chacho” Rossi sabemos que su objetivo primordial era el desarrollo sustentable. Permitir que la localidad creciera sin “matar la gallina de los huevos de oro» como él mismo decía. O sea el medio ambiente, la belleza, la calidad de vida que muchos venían a buscar en sus vacaciones, condición  que aún  30 años después  los atrae hacia nuestras tierras.

Su dedicación,  las investigaciones  y  el estar preocupado por la contaminación del lago Lacar, que en los años 70 y 80 era una triste realidad, hizo que finalmente se construyera la primera planta de tratamiento de líquidos cloacales, la que está al borde del lago desde 1996.

Chacho Rossi era médico veterinario, docente de la UBA, asesor en materia ambiental, investigador, becario del gobierno holandés, sus trabajos fueron publicados en revistas nacionales y del exterior. Fue representante de la Argentina del Plan B, ante la UNESCO, lo que se llamaba “reservas de la biósfera”, entre otras tantas presencias logradas.

En San Martín de los Andes fue asesor “ad honorem” en materia ambiental en el gobierno de Juan Carlos Fontanive y luego se desempeñó en el de Raúl Miguel en el mismo sector, desarrollando el estudio del saneamiento del lago Lacar.

 Afable, cordial, con un importante caudal de cultura y conocimientos, se radicó definitivamente en el año 87 en San Martín de los Andes,  luego Rosa Mercurio, su esposa, llegó también para quedarse.

En sus estadísticas los números eran elocuentes: había 220 algas por centímetro cuadrado de piedra en el Lacar, en contraposición de la ausencia de ellas en el lago Lolog, en aquella época la zona estaba casi despoblada.

“Nuestro lago envejece” decía Chacho con pesar haciendo referencia a unos señaladores que los chicos de una escuela de la ciudad,  habían dibujado después de hacer una investigación junto a él en este espejo lacustre que es el marco inigualable de belleza singular en esta ciudad.



Un dudoso privilegio

Así  lo denominaba Chacho, esta oportunidad de ser el primero en introducir un nuevo término en el pueblo. La eutroficación o eutrofización, estaba en boca de todos, aunque muy pocos sabían de qué hablaban.

Redactó varios proyectos, se nutría de investigaciones de otros lugares del mundo “Soy veterinario y muchas cosas escapan a mis posibilidades,  pero sigo viendo el Lacar como una manifestación de la Creación, una fuente de trabajo, de paz y de experiencia contemplativa, de bienestar físico y espiritual” eso decía quien trabajó duramente para el saneamiento del lago que hoy pueden disfrutar miles de personas.

La playa estaba vacía, ante la prohibición de bañarse, eran muy pocos los que llegaban a sus orillas. Recuerdo escuchar a los guías que llegaban con contingentes desde otras localidades decir “este lago está contaminado y nadie puede bañarse”, dolía esa síntesis de una situación que era real.

“Liberé fuerzas que escapaban a mi control”

“Concluí el informe en abril del 83- decía-lo presenté a las autoridades y me volví a Buenos Aires, y no sabía que había liberado fuerzas que escapaban a mi control y que me convertirían poco después en un servidor a perpetuidad del lago  Lacar” decía Chacho, recordando su historia.

Una vida que terminó en forma imprevista, el día de su cumpleaños el 30 de noviembre de 1990, se descompuso, la rápida derivación a un hospital de Neuquén no logró salvarlo de un ACV, apenas dos días después, falleció.



Un fervor que movía al pueblo

El 27 de julio del 83 comenzó junto a otros vecinos el muestreo de agua del Pocahullo y de los vertidos desde la planta que era un fracaso. El operativo duró hasta julio del 85.

“El fervor por el saneamiento del Lacar movía manos del pueblo- decía Chacho- junto a Guillermo Riss y a Jorge Franco, trabajábamos buscando muestras, ellos buscaban las muestras que yo recogía en Buenos Aires y las llevaba al laboratorio de aguas.”

El fervor por el Lacar lo devolvió a las aulas de la universidad, no ya como profesor, decano o  investigador,  sino como alumno para recoger el conocimiento que requería este empeño por salvar a un lago de la Patagonia.

Ecología acuática y limnología, eran los conocimientos buscados por Chacho en la UBA.

Dio conferencias, emitió nuevos informes, se contactó  con otros países, conoció gente que había pasado la misma experiencia, envió notas a los diarios regionales. Siguió incansable buscando salvar las aguas del Lacar.

Merecido premio: “Conservar el futuro”

Fue la administración de Parques Nacionales la que le otorgó esta distinción en el año 86. El premio se lo otorgaron a dos días del aniversario de la creación de los Parques Nacionales y fue en la ciudad de Cachi, Salta. Hasta allá fue el Dr. Rossi y levantó orgulloso, el merecido premio.

El verano del 83 fue la última vez que el lago reunió en sus costas del casco urbano a los que intentaban utilizar sus aguas, luego estos sectores migraron hacia Catritre, ya estaba la prohibición en las arenas del Lacar en la costanera que hoy disfrutan miles de personas.

Las algas crecían sin dar tregua, la eutrofización era un hecho. Se habían confirmado todos los designios del Dr. Rossi.  Estas presencias superaban entre tres y cuatro veces a las de los lagos  oligotróficos. Incluso la situación se había extendido hasta las playas de Catritre.

La dedicación y trabajo de Chacho Rossi, logró su cometido. No pudo verlo. Partió  de este plano hacia otras dimensiones, y no pudo ver que en el año 94 se iniciaba la construcción de la planta  depuradora del lago Lacar y se inauguraba en el 96, fue durante la gestión municipal de Luz Sapag.

“Luché por el Lacar para que no se muera”

Pero esta historia tiene que ver con un hombre y no con las obras, sino con “sus obras”.

En el relato de Chacho en infinidad de entrevistas que realicé en esta hermosa amistad que nos unía, estaba siempre la reflexión. Ya a fines de los ochenta  se sabía que las próximas guerras iban a dirimirse por el agua. Su escasez vislumbraba un futuro oscuro y Chacho me decía “podemos estar rodeados de infinidad de  cursos de agua, pero si está contaminada de nada nos servirá, por eso luché y trabajo por el Lacar, para que no se muera” recuerdo que esto expresaba mientras en el living de su casa frente al lago, escuchábamos música, rodeados de libros, de objetos, y de recuerdos.

“Fue una empresa comunitaria” reflexionaba “fue para evitar la muerte del Lacar, y detener un desastre ecológico que puede repetirse en decenas de cuencas lacustres de la Patagonia, una zona de decisivo valor geográfico, estratégico y de gran belleza, pero la batalla del Lacar no ha terminado” decía a finales de los 80, claro, no pudo ver la obra concluida, pero desde donde esté Chacho Rossi, seguro que supo que hoy miles de personas disfrutan de la playa, de las aguas del Lacar,  que es cuidado por una comunidad que denuncia ante cualquier irregularidad, en defensa de su lago.

Chacho era el vecino, el Dr. Rossi, el que hablaba de budismo, de hinduismo, de pintura, de libros, del amor entre los seres, del cuidado que cada uno debía tener sobre el otro, de sus utopías, que se hicieron realidad.

Fue un luchador incansable en defensa del medio ambiente, el primero que habló de eutrofización y de desarrollo sustentable, cuando muy pocos sabían de qué estaba hablando este señor empeñado en salvar a un lago de su muerte.

El nombre del Dr. Ernesto Núñez estará en el edificio del hospital céntrico. Esta es su historia de vocación y altruismo

Por Graciela Vázquez Moure

“Somos una familia de pioneros” recuerdo que me dijo alguna vez Nieves Núñez,  hija del Dr. Ernesto Núñez, quien trajo a San Martín de los Andes el sistema de salud pública en el año 1932.

La frase de Nieves tiene su explicación, es que además de su padre, su abuelo materno Hugo Acuña a los 18 años fue quien izó la bandera nacional en la Antártida, en  la Isla Laurie,  Orcadas del Sur en el año 1904.  Además en ese acto se constituyó la primera estafeta postal. Su historia también es importante en el ámbito del continente blanco.

Pero en este caso nos ocupa la historia del Dr. Ernesto Núñez, porque su nombre estará en las instalaciones que albergó durante 50 años al hospital Dr. Ramón Carrillo, ya trasladado al nuevo edificio en Chacra II.

El edificio cumplirá otras funciones que hemos detallado en notas anteriores.

Nieves Núñez cree que es un reconocimiento hacia su padre y se mostró contenta de que las gestiones del Dr. Juan Cabrera ayudaran a que se tome esta decisión. Ella sigue siendo parte de la Cooperadora del Hospital como revisora de cuentas, después de haber ejercido la presidencia de ese importante espacio durante muchos años.

Hasta ahora solo una calle lo recuerda, ubicada en el barrio Villa La Cascada.

Dicen que la vocación es el encuentro con la verdad sobre uno mismo, ese  encuentro se convierte en una inspiración básica en la vida.

Esto es tal vez lo que sucedió con el Dr. Ernesto Núñez cuando después de dos años de egresar de la facultad de medicina, surgió la propuesta de venir a trabajar a un pueblito perdido en la cordillera.

Estamos hablando del año 1932, podemos imaginar qué era en ese entonces San Martín de los Andes. Los datos de población del año 1920 informan que en todo el Departamento Lacar había unas 1500 personas. Doce años después rondarían los 2000, esta cifra es  una proyección,  porque no existen datos oficiales.

Solo había un médico que atendía a la población, el Dr. Rodolfo Koessler que hacía 12 años que residía en el lugar.

Ernesto Núñez aceptó y en colaboración con la Comisión de Fomento y la Sociedad de Beneficencia tuvo una destacada intervención en la creación de la sala de primeros auxilios, basamento inicial  que luego derivó en la sala de atención de salud pública.

Los inicios se concretaron en una precaria habitación de madera en la comisaría local.

Hasta 1933 allí se desarrolló su actividad. Un año después se logra la sala de primeros auxilios dependiente del Ministerio del Interior.

Más tarde se convierte en la Asistencia Pública.

El Dr. Núñez fue compañero de la facultad del Dr. Ramón Carrillo y de Arturo Illia, cuando realizaba sus estudios de medicina.

Su camino empezaba a fortalecerse en la Patagonia, en este pueblo cordillerano y es el Dr. Sussini, que era director del departamento de salud e higiene,    quien le ofrece  venir a estas latitudes para cubrir una vacante como médico y así el 14 de febrero de 1932, llega el joven profesional a este pueblo.

No era fácil desarrollar la atención médica debido a las distancias impuestas.

Desde Bariloche a Aluminé era la zona a la que debía llegar Núñez, quien con su espíritu altruista cumplió con su deber sin dudar,  en plenos temporales de lluvia y nieve y llegando a los lejanos parajes aun a caballo.

A partir de 1934 el gobierno nacional lo nombra director de la sala de salud pública y así comienza su etapa inicial.

El Dr. Núñez junto a su equipo en el edificio de Salud Pública aún presente en el predio de lo que fue el hospital Dr. Ramón Carrillo en zona céntrica

Ernesto Núñez no tenía aún vivienda asignada cuando llegó a San Martín de los Andes y dicen sus allegados, que fue el  emblemático hotel Lacar el lugar elegido.

Y el destino tenía sus planes, porque  cuando llegan las maestras a la zona, llegan las hermanas Acuña, se produce una relación amistosa. Zulema le pide en uno de los viajes de Núñez a Buenos Aires que llevara un paquete a otra de sus hermanas, y así se  abre otra puerta. Raquel Acuña conoce al joven médico y en 1934 esta relación se convierte en una pareja que residiría para siempre en San Martín de los Andes, donde formaron una familia y tuvieron tres hijas Ana María, Cecilia y Nieves.

casa foto histórica

En un año construyeron la emblemática casa que aún perdura en la calle Cnel. Díaz  a metros de Tte. Gral. Roca. Esta construcción es patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad.

Hasta el año 1942, Ernesto Núñez atendió en una modesta casa frente a la plaza Sarmiento propiedad de la familia Martínez y luego el 25 de mayo de ese año se inaugura el edificio de la Asistencia Pública, construido por  Parques Nacionales, con el tradicional  estilo del arquitecto Bustillo. En el mismo predio 30 años después se construyó el hospital Dr. Ramón Carrillo. Que acaba de terminar su etapa para permitir que comience una nueva en el edificio que ya está funcionando con nuevas instalaciones.

El Dr. Ernesto Núñez atendió a la población de este pueblo de la cordillera. Se trasladó a caballo transitando extensas distancias durante  las epidemias de coqueluche en 1933 y de escarlatina en 1934 y en 1936.

Nada detenía al médico de la cordillera, ni la nieve ni las temperaturas bajo cero. Allá iba el Dr. Núñez transitando los caminos de la Patagonia, esa misma que lo había convocado permitiendo desarrollar su vocación,  con compromiso y amor hacia los demás.

Esa puerta que supo abrir el médico recién recibido, le permitió conocer cuál era su misión en el mundo. No dudó, estuvo atento al llamado y su vocación guió sus pasos.

Dejó su huella y por ese motivo hoy Desde el Sur Digital lo recuerda por su impronta de vecino, de profesional y de hombre que habitó estas tierras, en un momento en que en poco tiempo su nombre estará en el edificio céntrico que seguirá activo con otras funciones, y que alberga tantas historias felices y otras tristes, así como es la vida.

La sala de Salud Pública está en el mismo predio y es patrimonio arquitectónico a histórico de la ciudad.

Estanislao Bachrach “En el Limbo” y un acercamiento a la Inteligencia emocional

Por Graciela Vázquez Moure

Se  define como “un buscador de preguntas” es Dr. en Biología  Molecular y  realizó  especializaciones en el extranjero en liderazgo, innovación   e inteligencia emocional.

Estanislao  Bachrach estuvo en la Feria Regional del Libro en San Martín de los Andes y presentó su libro En el Limbo, una publicación que apunta a diseñar tus emociones para convertirte en quien siempre quisiste ser, como él mismo lo menciona.

El liderazgo es una de las premisas y en esta charla a sala llena, no dejó de mencionar que escribe para él en una búsqueda constante de conocimiento y mejorar en su vida.

Se pregunta qué sabe la ciencia de la creatividad y en esta traducción del vocablo Limbo, del latín significa “borde” o “límite” explicó entonces que es una zona del cerebro donde se encuentra el centro de las emociones.

“Uno enseña lo que tiene que aprender” dijo entre muchas otras cosas imposibles de sintetizar, tendrías que leer el libro como para ahondar más en estos análisis que nos ayudan a comprender lo que nos pasa, por qué la tristeza no es mala, por qué la vida no es como vos querés que sea, por qué el dolor no es malo y en definitiva afirma que no hay emociones negativas.

En una presentación que sin duda queda corta como para profundizar demasiado en algo tan complejo como es el cerebro, y saber las razones por las que sentimos que este órgano tan sobreestimado envejece cuando pasan los años, o eso creemos, porque Estanislao Bachrach, explicó que es todo lo contrario y afirmó  que   podemos mejorar su estado creando y aprendiendo nuevas cosas, emprendiendo tareas que lo mantengan atento.

Habló de la meditación y su efecto positivo en nosotros, que rejuvenecer es aprender algo nuevo, y que muchas veces quejarse es una forma de buscar placer.

Emociones, todas ellas irritación, rabia, ira, alegría, placer impotencia, indignación, el enojo,  muchas forman parte de nuestro cotidiano y más allá de la presentación, la charla creativa y en momentos divertida de este doctor en biología molecular que estuvo en San Martín de los Andes, podés leer el libro en el que en más de 500 páginas  desarrolla las alternativas para iniciar un viaje y empezar a “tomarte un momento para pensar lo que sentís o pensar lo que estás pensando”.

(la presencia de Estanislao Bachrach fue gestionada por la comisión organizadora  de la Feria y por la librería Patalibro y lo acompañó la periodista Melisa Sansota)

COMO ENCONTRAR EL CAMINO PARA SANAR PATRONES HEREDADOS

Por Graciela Vázquez Moure

La terapia transgeneracional es uno de esos caminos hacia el cambio. Aldo Zurzolo terapista holístico, cuenta cómo conocer estas alternativas para sanar.

Curarse de un trauma se asemeja  a crear una poesía. Ambas actividades requieren encontrar el momento oportuno y las palabras y las imágenes adecuadas para lograrlo.  (Del libro Este dolor no es mío).

La terapia transgeneracional conduce  a saber  que muchos de los conflictos, enfermedades y experiencias que repetimos en nuestra vida,  tienen que ver con patrones inconscientes heredados, de las situaciones no sanadas y emociones no liberadas de nuestro clan.

Por lo tanto, conocerse a través de la historia familiar nos permite dirigirnos a una vida más auténtica sanando desde la raíz y liberando a las generaciones futuras.

Aldo Zurzolo es terapeuta holístico y coaching, experto en distintas  terapias, con una importante formación,  entre ellas  terapia transgeneracional que se trata de liberar y trabajar las creencias y valores que un individuo ha heredado,  para eliminar esos bloqueos y conseguir la meta deseada.

Liberarse.  De eso se trata,  esta entrevista que Desde el Sur Digital mantuvo con Aldo Zurzolo.

Desde el Sur Digital- Qué importancia tiene el árbol genealógico en la terapia transgeneracional

Aldo Zurzolo– Fundamental. Lo que hace es traer luz a esa información que se va heredando. Traemos todo lo que tiene que ver con esa  información de nuestros ancestros. Se trabaja el poder sanar esas heridas que heredamos, siempre heredamos cosas buenas y otras no tanto. Lo que se trabaja es aquello que limita, que  trae inconvenientes, cuando uno empieza la terapia  nos damos cuenta que muchas de las vivencias están relacionadas con nuestros ancestros, cuando lo hacemos consciente empezamos a sentir esa libertad y a ser nosotros mismos. Porque  muchas veces estamos tomando distintos personajes para poder sanar, y lo importante es que se puede sanar una dolencia cuando la traemos a la consciencia y tenemos comprensión.

-Creo que se puede decir: esto no es mío, incluso darse cuenta de dónde provienen esos bloqueos que muchas veces surgen.

-Yo aclaro que con estas técnicas no buscamos culpables, pero muchos bloqueos tienen que ver con cosas vividas por algún ancestro. Aparecen situaciones que no se están viviendo en ese momento. Un recuerdo de algo que esa persona no vivió, sensaciones, situaciones irracionales, cuando uno puede comprender de dónde viene, desaparece.

-Es una manera de indagar en nosotros y en nuestros ancestros ¿no?

– Justamente, saber por qué aparece eso. Si tengo miedo de subir a un auto porque pienso en un accidente, y nunca me pasó nada de eso, es una razón para entender que viene de otro lado. Por dar un ejemplo.

-Es impresionante esa transmisión de nuestros antepasados.

-Avanzó mucho el campo de investigación llamado epigenética, que es el estudio de los cambios heredables de la función genética que se producen sin cambios en la secuencia del ADN.

En un principio se creía que la herencia genética se transmitía únicamente por el ADN cromosómico que recibíamos de nuestros padres.

Ahora que los científicos entienden mejor el genoma humano, han descubierto el hecho sorprendente de que el ADN cromosómico (responsable de la transmisión de rasgos físicos como el color del cabello, de los ojos y de la piel) solo constituye menos de un 2 por ciento del total de nuestro ADN.

El 98 por ciento restante está compuesto por el llamado ADN no codificante, que es responsable de muchos de los rasgos emocionales, de conducta y de personalidad que heredamos.

 – Y hay emociones  ocultas que pueden derivar en una enfermedad, y entonces, algunas emociones son heredadas.

-Todo aquello que no podamos expresar o superar a la larga se biologiza. Eso es lo que descubrió la decodificación biológica, la enfermedad muchas veces es una alarma, que surge por diferentes situaciones que vivimos, muchas de ellas emocionales, y muchas heredadas.

-Cómo se encara una terapia transgeneracional.

-Hay distintos enfoques. Yo le pido a la persona la información familiar, hasta los abuelos, si hay más mejor. Entonces reunimos fechas importantes, fecha de nacimiento, casamientos, mudanzas, accidentes, si hay relación entre esos sucesos y lo que la persona siente. La consulta se centra en un punto específico. Nos enfocamos en cuál es la consulta, empezamos a mirar hacia arriba y con quiénes hay afinidades. Y es como un rompecabezas. Hay generalidades. Lo que ha pasado en esos ancestros, hasta qué pasó con el dinero en esa familia. Cuando se llega a una información muchas personas sueltan el problema y se dan cuenta que no era de ellos, sino heredado. Una vez comprendido lo que hacemos es entender a ese ancestro, comprender,  no justificar, y ese entendimiento lo libera de esa acción que no era de esa persona.

-Son patrones que nos rigen, muchas veces le llamamos mandatos ¿no?

-Yo lo llamo: una mirada de drone. Nos permite entender el panorama, las razones por las que nuestros  antepasados tuvieron esa actitud, comprendemos qué fue lo que les transmitieron. Las carencias, la falta de amor, muchas veces es lo que ellos recibieron.

-Si se puede mejorar una situación traumática, por qué no hacerlo, eso es el objetivo de estas terapias…

-Todo lo que nos pasa con las personas está puesto en el camino para ver algo y aprender de eso,  cuando ese actor me está mostrando algo,  pasa que cuando lo veo, eso desaparece. Venimos a este mundo  para sanar y evolucionar, lo veo por las terapias de vidas pasadas. Siempre hay algo específico que tenemos que sanar y a eso venimos.

-¿Tenemos dobles en nuestros ancestros?

– Si. Pero… ¿Qué es ser doble? los nombres, parecidos físicos, fechas, el doble lo que nos muestra es que cargamos aquello no resuelto de ese ancestro. En la consulta nos fijamos en esos dobles, qué le pasó a esas personas y con eso se arma un rompecabezas que lo ayuda al consultante a poder liberarse al darse cuenta que ese dolor, bloque o trauma, no es de él. Venimos para sanar y eso muchas veces es tomar la responsabilidad de lo que sucede, es lo que va a ayudar a soltar, a cambiar el enfoque.

Sanar es un proceso único, especial y diferente para cada persona.

La liberación y el autodescubrimiento son sin lugar a duda,  una de las paradas más esperadas de todo el recorrido.

La transformación es el resultado de esta evolución, el cambio.

(contacto de Aldo Zurzolo- web: www.sanandoelalma.com.ar

celular: 11 54728466)

LOS BUZONES SERÁN PATRIMONIO CULTURAL DE SAN MARTIN DE LOS ANDES

Por Graciela Vázquez Moure

En tiempos pasados, nos sentábamos, escribíamos una carta, la poníamos en un sobre, pegábamos la estampilla y en el buzón del barrio  depositábamos un mensaje, un sueño y la esperanza de recibir una respuesta.

Desde cartas con mensajes de amor a las misivas de los más chicos a Papá Noel, todo en su más amplio universo caía en este hermoso tubo metálico.

Así los buzones primitivos que se instalaron en las ciudades,  no eran como los conocemos, eran cajas de madera incrustados en las paredes, en las plazas y luego en lugares muy concurridos. 

Para 1868 los de madera serán cambiados por  «Cajas metálicas» siendo en ese entones un total de 22, sin embargo estas «Bocas de carta» no estaban por esos tiempos al alcance del público a cualquier horario ya que al estar instalados en casas de comercio su uso se restringía al horario de atención de estos comercios.

El formato típico del buzón porteño  tal como lo conocemos llegó en 1874 desde Inglaterra siendo ocho las primeras unidades. Para el año 1879 ya eran 40 los buzones cilíndricos instalados en la ciudad tal como los conocemos, para comienzos del siglo 20 se fabrican en cantidad y se envían a las provincias, pueblos y ciudades del país.

La frase “te vendieron un buzón” surgió de una avivada porteña, muchas veces hecha por inmigrantes que a cada persona que llevaba una carta les cobraban, y les decían “lo tengo en venta” y algunos cautos caían en el cuento del tío y ponían plata para comprarlo.

En este caso los buzones de la ciudad, no son un cuento del tío, son parte de esa historia de tantas cartas enviadas por pioneros, turistas y vecinos,  estarán protegidos y no podrán ser retirados de sus lugares, generalmente una esquina. El ubicado en el Correo de la ciudad, paradójicamente es el que está más deteriorado.

Los registrados en esta nota son tres ubicados en zona céntrica, y una vez aprobada la propuesta, pasarán a formar parte del Patrimonio Cultural, propuesta que forma parte de una extensa lista de otros temas que surgieron en el Congreso  Nacional de Patrimonio Cultural recientemente realizado en San Martín de los Andes, las propuestas pasarán al Concejo Deliberante.

Esto propicia que no desaparezcan y que deberán ser  restaurados, ya que están vandalizados y afectados por el tiempo transcurrido.

MURIO DON AMERICO ASTETE. PIONERO Y QUERIDO VECINO DE SAN MARTIN DE LOS ANDES

Por Graciela Vázquez Moure

Tenía 98 años, en una semana cumpliría 99. Maravillosos 99 años que contenían  alegrías, tristezas, una gran tragedia en su familia, pero sin embargo su sonrisa amable, su carácter ameno de vecino agradecido por este lugar que siempre lo cobijó, estuvo presente en las calles de San Martín de los Andes y seguirá presente.

Esta fue una entrevista que le hice hace unos años y en ella cuenta su vida   muestro la semblanza de un hombre de trabajo,  Américo Astete nació en San Martín de los Andes, un 2 de setiembre de 1923. Sus abuelos se dedicaban a la crianza de animales. El empezó a trabajar a los doce años. En 1935 ya estaba  como cadete en la casa de ramos generales de Ricardo Holl, un  alemán que la señora era maestra de la escuela 5, fue su maestra,  y de ahí  surgió la conexión para el trabajo.

Y en la charla de aquella tarde no dudó en decir lo que sentía  viviendo en San Martín de los Andes, el pueblo que lo vio nacer: “En este lugar de privilegio, me gusta todo, me siento bien, sin idea de irme, nunca tuve ganas de irme de acá, conozco incluso  lugares porque he viajado bastante, pero he llegado a la conclusión que este es mi lugar, porque acá está todo”.

Una historia  que merece ser recordada en este día en que la ciudad lo despide.

“Empecé como cadete, y después a atender, en algún momento don Ricardo tuvo urgencia de viajar a Buenos Aires y me quedé al frente del negocio, imagínate tenía 14 años” dice aquella tarde de hace  unos años cuando lo entrevisté en su oficina en lo que siempre fue Casa Astete, en Elordi y Roca.

En el pueblo, entre la población rural y la urbana, habría  unas 2 mil personas y existían cuatro importantes negocios de campaña, de los llamados ramos generales. Fue la llegada de gendarmería y del  regimiento lo que  ayudó de gran manera, para el comercio local.

“Antes vivíamos de la madera y de los puestos provinciales” recuerda Don Américo, pero la llegada de nuevas opciones de trabajo colaboró con la población.

Terminó el  colegio primario en la Escuela 5 y eran tiempos de juego. El que más recuerda don Américo es  “el trompo, los hacían en el pueblo, era un juego muy bueno, se hacían carreras de trompo, hasta los maestros jugaban, jugábamos al balón cesto” mientras que  las chicas tenían otros juegos, la rayuela, por ejemplo.

Su trabajo siempre siguió en esta esquina emblemática  en Elordi y Tte. Gral Roca. Como lo es Don Américo, con su carácter afable, su humor inconfundible cuando cada mañana lo podíamos  encontrar por las calles o en el Banco Provincia de Neuquén.

El era  así. Ni la tragedia vivida un 2 de febrero de 1996 pudo con su templanza, su fortaleza y su espíritu emprendedor. Fue cuando un avión Cessna que salía del aeropuerto Chapelco hacia la ciudad de Neuquén, donde su esposa  se iba a hacer un tratamiento, se desplomó y se incendió, ni bien levantó vuelo.

Fue un impacto tremendo para la ciudad. Fallecieron en el accidente su esposa y dos de sus hijos,  Chichí  y Quito, también murió el joven piloto.

El golpe fue fuerte y en la charla que mantuvimos esa tarde, no tocamos el tema.  Hablamos de la familia que formó en este lugar que amaba, y seguimos con otras historias, aquellas que lo remiten a los años felices en este rincón de la Patagonia, los primeros tiempos y  junto a sus otros hijos.

Su participación en las instituciones
Don Américo era una persona de bien. Siempre dedicando tiempo a las instituciones de su pueblo. La biblioteca popular 9 de Julio, en la década del 40, los bomberos voluntarios de la ciudad y por sobre todo el Club Lacar “allí estuve gran parte de mi vida” decía  y recordaba  entonces la cena de los viernes con otros grandes amigos.

“Había mucha  gente  dispuesta a ser útil, ahora quizás también, pero falta tiempo, también estuve en la Cámara de Comercio, pero en el club Lacar fue mi vida, la cena de los viernes se terminó porque bueno,  fueron muriendo los que formaban el grupo”. Y entonces llegan los nombres y el recuerdo de esas mesas de charlas eternas.

“Éramos Eugenio Caso, Cacholo de la Canal, Buby Weber, en fin eran otros tiempos”.

Y en medio de los recuerdos le dije: se olvida de alguien: el comandante Díaz “¡Si el comandante Díaz!  Era una institución, Honorio Díaz, yo era como el chofer, lo traía desde el club Lacar a la casa, era un duque, un personaje”.

Don Américo recordó detalles de su amigo “muy allegado a la gente del pueblo, era comandante de Gendarmería, cuando se jubiló siguió en San Martín de los Andes.

“Era parte del grupo de los viernes, tenés razón” me dijo esa tarde.

Recordó a quienes pasaron por su negocio “Vino Libertad Lamarque una mañana con el marido, vino a comprar, era muy sencilla, estuvo también Isabel Sarli, pero no en el negocio filmó una película, personajes pasaron pero muchos ni nos dábamos cuenta, nadie era fanático ni estaba detrás de ellos”.

El cafecito, el esquí, los recuerdos
Eran tardes apacibles, días tranquilos con calles con alamedas, con acequias, con pocos vehículos y solo unos pocos miles de habitantes, los catangos eran parte de esa postal, cargados de leña y llevados por bueyes, la comunidad Mapuche Curruhuinca  mantenía esta presencia continúa  “y si, nos conocíamos todos” acotó Américo.

Las horas transcurrían en medio de la cordillera  y las tertulias del hotel Lacar eran la excusa para el encuentro.

“Kraitman, Manuel Chidiak, alguno de la firma Elorriaga y Elguero, cuando cerraban el negocio se iban al hotel Lacar a tomar el vermut, se acostumbraba a tomar un aperitivo antes de la cena , iba también Rameri un carnicero del pueblo, se reunían en el hotel, se perdió eso totalmente, pero el progreso te lleva a no tener tiempo, yo cerraba el negocio al mediodía me iba al bar de Muglia y jugaba al ajedrez, a la noche cuando cerraba iba al bar nuevamente y seguía el juego, otros jugaban a las cartas, había tiempo” y además eran otros tiempos.

Y también recordó  las primeras épocas del esquí, los comienzos en la cuesta del cementerio cuando  nevaba esa era la pista en la calle Perito Moreno, las subidas a Chapelco con los típicos esquíes de madera. No había medios de elevación en la década del 40, 50 y 60 y entonces con los esquíes al hombro subían la montaña y se deslizaban por la nieve.

“Siempre decíamos es la última vez y en la semana nos encontrábamos y planeábamos para el otro fin de semana, nos olvidábamos del esfuerzo que era cada domingo” y  por supuesto estuvo en la charla  como siempre un personaje  infaltable: Federico Graef  “era empleado de Nación y geólogo, el fue el que empezó a diseñar las pistas de Chapelco, era un conocedor de la montaña” decía don Américo.

Una foto en su oficina  recordaba al alemán que todos mencionan a la hora de hablar del deporte  de invierno.

“BIONEUROEMOCION”. UN HILO CONDUCTOR QUE RESUENA EN LAS EMOCIONES Y LOGRA LA COMPRENSION DEL CONFLICTO

Por Graciela Vázquez Moure

¿Podemos estar mejor? Podemos encontrar  en estos tiempos terapias complementarias que  con una visión holística e integradora logran el bienestar social y mejor  calidad de vida, percibiendo la existencia y la salud  física y el estado psicológico, cambiando su relación con el entorno. Si podemos desprogramar esas situaciones inconscientes que nos someten a momentos estresantes, por qué no hacerlo. Podemos perdonar y perdonarnos, dejar de sentir culpa y transformarla en responsabilidad. Donde no haya juicios,  sino descripción de lo que nos pasa, de todos estos temas dialogamos con Pepo Ferraro,  experimentado acompañante de esta terapia,  buscando ese hilo conductor que tiene el objetivo de un bienestar emocional,  proponiendo una visión holística del individuo. De eso se trata esta entrevista centrada en la Bioneuroemoción.

Desde el sur digital-¿Qué es la bioneuroemoción?

Pepo Ferraro-Es una metodología,  un conjunto de pasos que siguen una secuencia y dan una visión holística integradora. Holística porque la persona forma parte de un todo. Cada acción que toma esa persona incide en todo su entorno,  incide en el universo. Es integradora porque integra varias ciencias: la física, la biología, la psicología. Todo bajo un manto que sería  la más nueva, que es la física cuántica. Logrando una mejor calidad de vida.

-En qué se centra esta decisión tuya de interesarte por la bio- neuroemoción, viniendo de otras terapias complementarias.

-Empecé por biodecodificación. Cuando empieza  Enric  Corbera con todas estas ciencias encuentro  un justificativo, relacionando avances científicos, esto me decidió por este nuevo camino. Integra la física, a través del espacio-tiempo, la masa y la energía.  La química a través de las propiedades de la materia. La biología a través del origen y evolución de las especies y la psicología a través de los procesos mentales. Pero la ciencia que une a todas es la Mecánica Cuántica.

– Ya los neurólogos hablan de esto, cuando hace 20 años había un abismo entre las emociones y las patologías…

– Yo tengo una base en ingeniería y cuando vi mecánica cuántica  en los años 80, lo vi desde un aspecto matemático pero las conclusiones eran las mismas a las que llegamos con la bioneuroemoción y la física cuántica.

-Bueno.  los médicos palestinos hace décadas fueron famosos por la medicina cuántica.

-Claro, exactamente. Desde ese punto de  vista la  bioneuro es la gran integradora de todo. Lo llamo a Corbera el gran integrador,  porque realmente  se ocupó de integrar todo esto y surge  esta metodología.

– ¿En qué se basa esa metodología?

-En el encuentro con una persona que trae un síntoma físico, una disfunción conductual, y tratamos que llegue a la comprensión de aquellas situaciones que  haya  vivido o que haya heredado de su transgeneracional.

 Eso que  le ha provocado  la proyección inconsciente. Siempre  nos estamos proyectando y eso hace que  nosotros percibamos el mundo de una manera determinada, basado en creencias, miedos, ahora todas las personas en esa misma situación,  no se conectan con la misma reacción y  ahí está el tema de la percepción. Otra  es ver el hábito, una forma de vida, porque cuando vemos que todo lo que nos sucede tiene que ver con nosotros, dejamos de poner culpas afuera y vemos que mucho de lo que nos afecta puede ser un espejo, hasta podrían ser maestros nuestros.

-Qué es lo que nos hace pensar que son nuestros maestros y no los causantes de nuestro sufrimiento.

-Si yo veo  que una persona me traicionó, es una forma de verlo, otra forma sería que yo me estoy proyectando en eso. Y entonces esa persona me está mostrando  algo que es mío.

-Es un espejo.

-Tal cual y estamos rodeados de espejos todo el tiempo. De esta visión podemos llegar a sentir a partir de lo que uno ve en el afuera, y al modo de percibirlo, podemos tener una mejor calidad de vida.

-¿Y cómo se dispara una enfermedad en ese entorno?

-La enfermedad es hija de la percepción. Una persona viene con un síntoma, y en una sesión de bíoneuro esa persona llega y como dice Corbera, “yo no quiero que hables porque  te quiero escuchar” y lo que parece una contradicción es que no  quiere   que le cuente toda su historia, porque esa historia es una percepción suya y es  mentira.

-Es como una construcción del cerebro.

-Exacto, que tiene que ver con poner la culpa afuera, La enfermedad es una respuesta biológica a una situación que se vive conflictivamente  con estrés,  y  la persona no puede resolver.  Cuando la vive lo hace  en soledad. Y estamos diciendo que no comunica lo que siente y no dice lo que le pasa. Si lo comunicara soltaría esa energía que se acumula en ese momento.

-Y esto se aborda ¿de qué manera?

-A partir del síntoma en el acompañamiento, empezamos en una sesión o dos, para hablar del tema y blanqueamos esa situación. Desde cuándo está viviendo esta situación y describe el escenario de su vida. Para el inconsciente el  tiempo y el espacio no existe. Cuando se trae el motivo que  provocó la reacción lo vive en ese momento otra vez. Por eso en la sesión hablamos en presente.

Conectamos a la persona con sentimientos, con pensamientos y con emociones experimentadas en el momento del estrés. Se buscan resonancias en su vida cronológica, siempre tiene que ver con su infancia,  con similar índice de emocionalidad. Iguales o parecidas, Y se revive esa escena que quizás pasó décadas atrás.

-Pero quedó guardadito adentro.

-Tal cual y lo que buscamos es un hilo conductor. Lo que llamamos el hilo de Ariadna,  para salir de ese laberinto. Luego de buscar la resonancia personal,  buscamos las familiares, siempre encontramos una relación. Y es donde se ha generado esa situación de estrés y ha heredado lo que  proyecta la creencia y luego el estrés y el conflicto.

RECORRER UN SENDERO

-¿Para qué sirve ese camino iniciado?

-Para que la persona tome consciencia. Porque muchas veces lo que le pasa es porque se está haciendo cargo inconscientemente de  algo que no provocó.

-Cuando toma consciencia ¿resuelve el conflicto?

-Está en condiciones de resolverlo. Aclaro que la bioneuroemoción por sí misma no cura nada. Pero lo que hacemos  es darle una herramienta para que tome sus decisiones. Queda posicionada para decidir,   para trascender el conflicto.  Pasa de un estado de consciencia a uno más elevado.

-¿Hay que tener el deseo de sanación?

-La enfermedad es una  respuesta a esa emoción que se no pudo transformar. Es gestionar las emociones. La intención tiene que cambiar: esto me está afectando y no hago nada. Cuando empiezo a cambiar esa percepción empiezo a ver la vida de otra manera. El perdonar y perdonarse, es importante: me perdono por haber traído esto a mi vida, sería un camino.

-¿En una sola sesión se llega a un cambio de esa emoción?

-En una sola sesión se llega, y después puede haber una segunda,  en unos 30 o 40 días. La pregunta  es qué cambió en la vida con ese primer encuentro. Le doy una tarea, una meditación para sanar relaciones, o hacer un duelo, sanar al niño interior. Se hace una evaluación y cierre. No se vuelve a plantear el mismo tema, volvería   a ser lo mismo.  La persona relaciona  cosas que jamás relacionó y eso le ayuda a la comprensión y a la toma de consciencia.

Por último podemos decir que la bioneuroemoción es  un método humanista  cuyo objetivo es el bienestar emocional, proponiendo una visión unificada  en todas sus manifestaciones para lograr mejorar la calidad de vida.

(contacto con Pepo Ferraro 2972-403259)

18 DE JULIO . EN EL QUE LOS PENSAMIENTOS SUCEDEN

Por Graciela Vázquez Moure

Nadie puede olvidar qué hacía a las casi 10 de la mañana de ese 18 de julio de 1994.

Yo estaba conduciendo la mañana de Nacional. En un corte, fui a mirar los mensajes de la teletipo, mirá qué época, y en uno de ellos decía” tremenda explosión, a las 9.53, en el barrio de Once” noticia en desarrollo.

Llamé a contactos de Buenos Aires que me dijeron fue en la AMIA. Y entonces otra vez el horror. Dimos la primicia, sin orgullo, porque sabíamos que era otra tragedia como la de marzo de 1992.

Y entonces, llamé a la casa de mi hermana, Anchorena y Santa Fe, estaba Nicolás, mi hijo, había viajado por las vacaciones de invierno. Me atendió Nico llorando, asustado él de 10 años y su prima de 8, se habían despertado con la explosión. Había temblado el edificio que estaba al menos a 15 cuadras.

Lo tranquilicé y empezamos a desarrollar el horror que iba llegando desde Buenos Aires.

Un 18, una misma mañana de julio pero del 2012, hace justo 10 años, el horror se desplegaba sobre mi. Estaba en el hospital esperando que derivaran a Nicolás, de 28 años, a Cipolletti por una encefalitis viral. Era terapia intensiva, cinco días después partía.

Hoy es el Día de los Agentes Sanitarios, y yo había quedado en hacer una nota con Roberto Castillo, uno de los más antiguos, esa misma mañana del 2012. A las 7.30 entró Castillo al hospital y me vio en el hall, yo esperaba a mis hijas para darles la noticia, desde las tres de la mañana estaba con Nico internado. Castillo me dijo –¿tan temprano Graciela? yo empecé a llorar, fue el primer abrazo que recibí, cuando le dije que Nico estaba en coma.

Me acuerdo que me acompañó y frente a la cama en terapia intermedia se santiguó y dijo » María acompañá a esta familia”. Es que el drama era importante, a metros de esa sala estaba el padre de mi hijo internado después de una operación de colon, había vuelto de Neuquén, había sido derivado en grave estado. Nadie comprendía lo que nos pasaba, y nosotras tampoco.

Entonces este día 18 de julio de 2022, cuando publiqué un saludo del intendente a los Agentes Sanitarios, me acordé del abrazo de Castillo y de esa nota que nunca fue.

Y acabo de ver una nota en televisión sobre el horror de ese 18 de julio de hace 28 años, IMPUNE.

Y pienso en Eckhart Tolle cuando dice que los pensamientos suceden, no hay que esforzarse, y pienso en esas 85 familias que esperan justicia y nunca llega por la perversión de algunas y algunos políticos. Y pienso nuevamente, en ese 18 de julio de hace 10 años. Los pensamientos suceden.

CUANDO DESCUBRIS TU LUGAR EN EL MUNDO

AYELEN COMITA ENTRE SU ACTIVIDAD EN LA MONTAÑA Y SER TERAPEUTA DE MEDICINA CHINA

Por Graciela Vázquez Moure

Dicen que cada vez que creemos que el mundo nos niega algo, le estamos negando algo al mundo. Quizás es que en el fondo de nuestro ser pensamos que somos pequeños y no tenemos nada para dar. Pero cuando llega ese despertar surge la empatía, la vocación-misión y el Tao te marca un camino.

Y esto tiene relación con esta historia que te cuento que tiene que ver con alguien que llegó a los nueve meses y fue criada en San Martín de los Andes, hace 31 años. Una joven sanmartinense que sabe que este es su lugar en el mundo y que a pesar de haber viajado y trabajado en  España  y en Andorra, y tener la oportunidad de buscar otros horizontes siempre vuelve.

Ella es Ayelén Cómita , hizo la escuela  primaria y secundaria en la ciudad, estudió Comunicación Social durante cinco años en La Plata con orientación institucional, pero  surgió que estar en otra ciudad nunca fue cómodo, sintió que faltaba algo. Siempre volvía. Hizo su primer viaje a Andorra, tenía 23 años. Tres temporadas en un centro de deporte invernal. Empezó entonces a hacer los cursos de esquí para poder ser instructora. Irse y volver fue primero la opción aceptada y cada fin de temporada costaba. Es que la distancia se siente en  seis meses al año, que es cuando los jóvenes viajan.

En esta entrevista con Desde el Sur Digital, Ayelén Cómita relata su experiencia, esa forma de desarrollar su yin y su yang, como ella misma dice. Desde el esquí a la Medicina China, ambos complementos hacen en ella un todo.  Y así transcurrió esta charla y esta entrevista.

Desde el Sur Digital-¿Cómo surgió este camino tan diverso?

Ayelén Cómita- En cada viaje son compañeros nuevos, trabajos nuevos y en una de estas indecisiones hice una sesión de reflexología en Andorra y ahí hubo un cambio que hizo que tomara mejores decisiones.

Estando en Andorra nunca sentí que era mi lugar, fueron buenas y malas experiencias,  en el 2018 decidí  hacer el nivel uno en esquí. Pero  jugando al vóley  con amigas en la ciudad me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla, seis meses de inactividad en el esquí. Ese impasse sirvió para introducirme en la Red Jarilla, un grupo que estudia y trabaja con plantas saludables de la Patagonia. Fue un cambio de mirada hacia la farmacología. Mi dolencia en la rodilla sirvió para descubrir que  había otras formas de curarme.

A los seis meses me fui a Andorra y me puse los esquíes, y empecé la segunda parte de mi recuperación. Fue muy doloroso, pero lo superé.

-Se llama tal vez actitud frente a la adversidad. Y ¿cómo sigue esta etapa?

 -Empiezo entonces luego los cursos de nivel uno y dos de instructora de esquí. Allí comienzo a replantearme  esto de ir y venir, y justo fue el inicio de mi relación con mi actual pareja. Fueron muchas temporadas de viajes seis años seguidos. Y sentí que algo tenía que cambiar.

– Y   allí empieza la otra historia…

-Si. Empiezo a buscar mi equilibrio y hago el curso de Reflexología con Maricarmen Delgado y Julia López Méndez en la Escuela Someid. Entre los intercambios que se generaron en el curso recibí la motivación de seguir en ese camino. Ellas fueron fundamentales en mi decisión.

Ayelén junto a Maricarmen y Julia de la Escuela Someid, recibiendo su diploma de reflexología hace unos años

Me inscribo en ese momento en la carrera de Medicina China, y comienzo a transitar por este otro camino de búsqueda que dura tres años, actualmente estoy haciendo el último, con varios cursos complementarios en este tiempo.

-Y así cambia  tu objetivo, otra meta se interpone , me parece que surge como una vocación- misión ¿no?

– Puede ser… Entonces empecé a ver todo con otra mirada, como mi yin y mi yang. Mi yang súper activo,  necesito jugar con los chicos en la montaña y mi yin más reflexivo, nutriéndome y  viendo cómo puedo mejorar yo y empatizar con otros que también necesiten.

-Sin duda son dos caminos tan antagónicos. Uno es tu trabajo en la montaña, la nieve, el frío y la acción pura y el otro la introspección, el conocimiento  propio.

-Sin duda creo que es el complemento, el yin-yang está unido en el Tao, no hay disociación. Para que haya uno tiene que estar el otro, es el equilibrio que uno necesita.

-El dar a otro, forma parte de tu búsqueda en la medicina China, y ayudar a que otro también encuentre el camino que le hace bien ¿no?

San Martín de los Andes ¿es tu lugar en el mundo?

-Si definitivamente. Estuve viviendo en Baqueira Beret,  en España y en Andorra. Tuve opción de quedarme y no fue, mi lugar siempre lo sentí acá.

-Mientras vemos como muchos jóvenes se van del país, vos volvés siempre. Es un dato interesante.

-Apuesto siempre por donde me siento bien, San Martín de los Andes tiene algo que no es fácil encontrar en otro lugar del mundo, visité países, ciudades, pero siempre vuelvo.

Este descubrimiento también se observa con gente que visita la ciudad, y conoce lo paisajístico, los lugares emblemáticos y sienten que es diferente a otras ciudades.

¿Qué descubriste con esta medicina milenaria?

-Para mi es una búsqueda de autoconocimiento y a partir de que uno empieza a conocerse puede interpretar lo que le pasa a otro. Algo que es clave en un terapeuta es la empatía, es saber comprender lo que está viviendo el otro y nunca es fácil comprender del todo. Son cuestiones de historias familiares, sociales o culturales, que lo llevó a una situación crítica, que le produjo la diátesis,  es lo que llamamos un  terreno predisponente, intermedio entre la salud y la enfermedad, una alteración de las funciones fisiológicas, una tendencia hacia un cierto tipo de patología. Todos tenemos en un momento algo en deficiencia en lo emocional, o una parte vulnerable. Incluso por la historia familiar genética. La medicina china nos habla de lo energético, donde basa su conocimiento y la medicina convencional desconoce esa primera causa, hay muchas patologías que son alopáticas y que se desconoce la causa.

-¿Que herramientas utilizás?

-La reflexología, porque tiene unos resultados increíbles.

-Está el shiatzu también, pero los puntos de las manos y los pies son maravillosos.

-Es un mapa del cuerpo entero y de cómo fue tu proceso, cuando vamos adquiriendo más conocimiento podemos observar qué pasó antes de ese estado de vulnerabilidad. Trabaja con los meridianos  de acupuntura, la teoría de ying- yan y de los 5 movimientos, de allí se hace el panorama del cuerpo.

-Dos caminos maravillosos: en el invierno el esquí, nada despreciable. Y cuando se termina el  invierno esta otra vocación -misión,

-Son dos cosas que las podés hacer cuando sos uno mismo.

-Cuando se llamaban  terapias alternativas no eran aceptadas por médicos de la universidad y ahora hubo un cambio, me parece ¿no?

-Es integral, estas terapias complementarias, ayudan a que el acceso al inconsciente se facilite. Se descubran cosas que quizás están ocultas.

-¿Cómo  encontrás  energéticamente a San Martin de los Andes?

-Estamos en un lugar que nos permite por muchas causas,  probar algo que no estamos acostumbrados,  por ejemplo vienen a mi consultorio para reflexología por primera vez, pocos se dan la oportunidad de un masaje, quizás llega desde un kinesiólogo cuando se lesionaron, pero  lo que veo es que hay más acceso a estos complementos para lograr el bienestar. La salud. El objetivo es estar  sano y nada me lo impide. El insomnio, los ataques de pánico, dolores de cabeza, por mencionar algunas cuestiones. Son síntomas comunes que pueden mejorarse o lograr que no te sucedan. Tenemos más tiempo que en grandes ciudades, y eso quizás facilita conocer terapias que nos ayudan a estar mejor, más saludables. En mi consultorio veo un cambio, una necesidad de conocer algo más que te ayude a sentirte mejor.

-La naturaleza está siempre  presente, desde el lago Lácar, Los bosques, la montaña, son posibilidades maravillosas. Sin duda estamos en un lugar privilegiado.

– Claro que si. Nos invita a observarnos un poco más. El tiempo que cada uno se dedica,  el estar más cerca de todo. Respirar un aire diferente. La contemplación. En ese observar hacia afuera estás observando hacia adentro tuyo.

PARECE QUE FEDERICO BRAUN, DUEÑO DE “LA ANONIMA” VIVE EN LAS PRIMERAS DECADAS DEL SIGLO 20

POR GRACIELA VAZQUEZ MOURE

Sus dichos en el encuentro de los 20 años de la Asociación Empresaria Argentina causaron una reacción adversa en distintos sectores.

Para quienes no lo escucharon recordamos que cuando  Ricardo Kirschbaum de Clarín, le preguntó ¿qué hace La ANONIMA CON LA INFLACION? Braun dueño  de los supermercados más importantes de la Patagonia respondió entre risas: “Remarca precios todos los días”, pero no fue solo Braun el que se rió de su respuesta sino que las risas sonaron en el auditorio también.

Esto da una imagen de la indiferencia de quienes tienen que pensar en los que hoy no tienen recursos suficientes para comprar alimentos diariamente, ya abarca la clase media también, no solo remarcan, encarecen los productos,  sino que toman risueñamente el tema de la inflación.

Ya sabemos que su accionar es en respuesta del incremento de los productos que viene desde los intermediarios, las empresas productoras, la emisión monetaria del gobierno, y otras variables, pero lo que estoy segura que  hay un sector que nunca pierde o pierde menos que el ciudadano común.

Es que sus antepasados, los de Braun,   fueron en la Patagonia un símbolo de conflicto con sus trabajadores, allá por finales del siglo 19 y las primeras décadas del siglo 20. La Sociedad Importadora y Exportadora de la Patagonia, provocó serios conflictos con los peones de sus estancias, los trabajadores que generaron una rebelión en  la  década del 20 del siglo pasado, un hecho trágico para la región patagónica.

Esta respuesta del dueño de La Anónima, generó rechazo y ya no importa lo que diga la vicepresidente, ni tampoco el ministro de economía Guzmán, sino lo que pensamos quienes compramos en su supermercado y si damos fe que lo que dijo Braun es cierto, remarcan todos los días, pero lo que más pena da es saber que esta realidad dramática para la gente,  al dueño de la empresa, el que ordena remarcar,  le causa gracia.

Muy lejos  de retractarse, Braun redobló la apuesta, diciendo que no se arrepentía de sus dichos.

Ya comenzaron las reacciones que no tardaron en llegar desde el ámbito kirchnerista, es que se las dejó picando, y no entiende el empresario que no está en 1908, cuando se fundó La Anónima, que no es el país de fines del siglo 19 cuando sus antepasados  decidían sobre la vida de sus trabajadores, esto es otra cosa Sr. Braun, a quien entrevisté cuando se abrió el supermercado en San Martín de los Andes, a comienzo del siglo 21. Las cosas cambiaron y rechazar su comentario y su risa, como la del auditorio, no es cosa de políticos, ni de la grieta, es de un pueblo que siente que no llega, que lo que pone en su carrito es cada vez menos y la cifra se triplica.

Piénselo Sr. Braun, su realidad rodeado de una fortuna que comenzó con sus antepasados, no es la del cliente de su supermercado, ni de los trabajadores que usted contrata, es una triste realidad que nos preocupa a todos, porque la gran parte del pueblo no  tiene para comer, le recuerdo un 50% de pobreza, y otro gran porcentaje o está endeudado con sus tarjetas de crédito o  ve que no llega a fin de mes con el salario.

Piénselo, quizás deje la soberbia de lado y humildemente pida disculpas en forma sincera, que no sea una salida heroica  para que las cosas no pasen a mayores.