Por Graciela Vázquez Moure
La captura de un zorro colorado en Av. San Martín y Mariano Moreno, hecho sucedido el último sábado en nuestra ciudad, despierta una serie de cuestionamientos. David Beroíza, director de Fauna, delegación San Martín de los Andes, nos da un panorama de la realidad.
La captura y vuelta a su hábitat fue realizado por la Dirección Provincial de Fauna, Delegación San Martín de los Andes, con colaboración de elementos necesarios provistos por el Municipio. Este último punto es un tema importante para quienes deben dar respuesta: la Dirección de Fauna debe tener los elementos necesarios para cumplir con su trabajo.
Y el hecho del zorro capturado, nos replantea qué estamos haciendo con esta presencia antrópica en espacios en que la fauna local vive y desarrolla desde siempre su existencia.
La pregunta despertó una charla con David Beroiza, director de Fauna de nuestra ciudad. Y con su experiencia no dudó en coincidir en que la expansión de la localidad hacia áreas de montaña, cada vez con más barrios y desarrollos inmobiliarios, provoca esta otra realidad.
Este zorro encontrado en pleno centro, quizás haya merodeado días por distintos ámbitos, Beroiza indicó que varias veces se ha denunciado presencias en el supermercado La Anónima, y sin duda la invasión de su territorio despierta el desplazamiento.
“Buscan comida y por eso le pedimos a la gente que no les de alimentos, pasa muchas veces y no es bueno, porque el animal se acostumbra a una situación que no es la que debe ser, su lugar no es la ciudad, incluso puede transmitir enfermedades” ante la pregunta de cuál es el riesgo “la rabia, por ejemplo” indicaron en la Dirección de Fauna.
Cada vez hay más desarrollos en la montaña, y cada vez se ven más ejemplares de fauna nativa como jabalíes, en La Vega por ejemplo, son vistos continuamente. El puma es otra de las presencias, sobre todo en barrios altos.
El zorro se introduce en los gallineros, pero también tiene otros objetivos: los gatos, que no solo los mata sino que los utiliza como alimento.
Sin duda para el común de la gente es amigable y despierta curiosidad, pero es un signo de que algo no está bien en la localidad.
Se los ve por las rutas y esto último en pleno centro del casco urbano, es un alerta.
Los invasores somos los humanos, invadiendo humedales, el mallín y los bosques. Un tema que es difícil de controlar porque detrás está el tema económico, los negocios inmobiliarios y hace décadas que prolifera sin control.
El visón es otro de los animales que se considera ya presente en la costa del lago Lacar, con familias enteras, baja por ríos y arroyos y se considera agresivo. También se incrementaron las denuncias desde hace más de una década.
Los residuos que empiezan a tener cada vez más presencia por el avance de la urbanización, es uno de los temas. Los pumas por ejemplo son atraídos por ellos y merodean por la zona de montaña en barrios cada vez más extensos.
David Beroiza, indicó a Desde el Sur Digital, que sin duda es un alerta lo que pasa con este desplazamiento de distintas especies, y que nuevamente se recomienda no interactuar con ellos, no darles comida y denunciar en caso de presencias.
Pasa algo similar con las bandurrias, hace décadas solo se las veía volando los cielos de nuestra ciudad, y a lo sumo paradas en algún techo. Hoy su presencia está en jardines, calles, ruta y ámbitos que antes no habitaba. Se vieron desplazadas y buscan un lugar. Se domestican, y conviven con la gente, y esto que parece una curiosidad, quizás sea un tema mucho más profundo:¿ hasta dónde la presencia antrópica invade, cambia hábitos y pone en riesgo a nuestra fauna?







