Por Graciela Vázquez Moure
Si hay algo que tiene esta realidad que vive el planeta es el resurgimiento de obras literarias y con ellas de sus autores. “La peste” de Albert Camius, apareció inmediatamente ni bien empezó el coronavirus, incluso se agotaron las ediciones en varios países. Su similitud con mucho de lo que vivimos fue notable. Así otros tantos escritores del siglo 19 y del 20, fueron reivindicados por sus historias y los descubrimientos de lo que provoca la enfermedad.
En estos días la imagen de Susan Sontag, escritora e intelectual estadounidense, surge nuevamente después de 17 años de su muerte, es a través de su obra “La enfermedad y sus metáforas”. Si bien en esta obra, Sontag no predice una pandemia sino que proyecta lo que una epidemia o enfermedad provoca en el mundo, demuestra que la metáfora ha sido usada siempre en momentos en que la forma de tratar ese mal, empieza a generar alteración en las poblaciones.
Y sin duda el Covid 19, no fue una excepción. A lo largo de la historia las enfermedades tuvieron sus metáforas. La tuberculosis en el siglo 19 era mostrada como “el mal de la tristeza y la melancolía” y muchos escritores murieron por no existir una cura. Así se convirtió en el mal de los intelectuales. Ya en el siglo 20 el cáncer era palabra prohibida, cuando alguien moría de esta enfermedad había “transitado una larga y penosa…” sin mencionar esa palabra que aún hoy parece causar escozor.
Las metáforas con el Covid surgieron en el mundo y en nuestro país.
“Un enemigo invisible” –lo dijeron muchos incluso Alberto Fernández- o “la guerra que debemos librar” “una batalla desigual”, entre otras tantas expresiones que a través de la metáfora le daba algo de poesía a la terrible situación.
La metáfora tuvo su repercusión. Al hablar de “enemigo” se hizo la proyección hacia el enfermo, el paciente que en lugar de víctima se lo criminalizó.
Con el SIDA pasó algo similar, cuando apareció la enfermedad en la década del 80, se la llamó “la peste rosa” debido a que la mayoría de quienes la padecían eran homosexuales, y con esa metáfora se estigmatizó a este sector de la sociedad.
Decía Sontag en su libro «Las ideologías políticas autoritarias tienen intereses creados en promover el miedo, la sensación de una inminente invasión por extranjeros – y para ello las enfermedades auténticas son material útil. Las enfermedades epidémicas suelen inducir un reclamo de que se prohíba la entrada a los extranjeros, los inmigrantes. Y la propaganda xenófoba siempre ha pintado a los extranjeros como portadores de enfermedades (a fines del siglo 19: cólera, fiebre amarilla, fiebre tifoidea, tuberculosis)”. En nuestros días podemos ver que estos sucede con miles de inmigrantes que cruzan fronteras tratando de salir de la falta de trabajo, se suman a los grupos que hace años navegan el Mediterráneo o mueren en él.
Y la ensayista e intelectual, una de las más destacadas del siglo 20 apunta en la “Enfermedad y sus metáforas“: Las enfermedades simplemente epidémicas son menos útiles como metáforas, como lo demuestra la amnesia ante la enfermedad histórica que rodea la pandemia de gripe de 1918/1919, en la que murió más gente que durante los cuatro años de guerra precedentes”. No tuvo tantas metáforas aunque se la llamó la gripe española, cuando en realidad nació en una granja de los Estados Unidos. Esta pandemia resurgió con el Covid, e incluso pudimos ver imágenes que se asemejan a las actuales.
Quizás ante tanta sobre información relativa al nuevo virus, podemos citar una frase de otro de sus grandes libros: “Ante el dolor de los demás” un análisis de las fotografías de las guerras, un ensayo que critica la exposición de las imágenes más cruentas y Susan Sontag expresa “las imágenes de la violencia son hoy un lugar común. ¿Cuáles son sus efectos? Estas imágenes nos conmueven, nos indignan o nos vuelven insensibles”.
El correlato sería en este conteo de fallecidos del Covid, convertidos en estadísticas, ¿nos conmovemos? o ya naturalizamos que miles de personas han muerto por el virus o con el virus, y solo vemos números cuando detrás de ellos hay seres humanos.











