El hecho más impactante en este año que termina, sin duda sucedió en pleno centro de San Martín de los Andes una mañana del 29 de julio.
Escenas nunca vistas en la ciudad que dejaron algunos detenidos y una persona, empleada municipal, hospitalizada. Además de daños tremendos en el edificio municipal.
Una mañana para el olvido, pero sin duda se convirtió en la noticia del año y en un documento fotográfico que lo convierte en la foto del año.
Tomada por el reportero gráfico Federico Soto, de la Mañana de Neuquén, arriesgando su vida ya que Pedro Darío Jofré, disparó directamente sobre Soto. El proyectil también estuvo dirigido a Patricio Rodríguez, del Diario Rio Negro, quien debió agacharse para esquivar el disparo que le pasó por un costado.
Federico Soto logró tomar la imagen que recorrió el país. El hombre se entregó horas después y quedó detenido.
Ambas facciones de ATE se enfrentaron en medio de la destrucción del palacio municipal.
La foto se convirtió en un documento periodístico que sin duda la ubica en la imagen del año que termina.
Fueron 57 años de subir a todos los escenarios del mundo. De ser aplaudido por distintas generaciones. En los últimos años sus recitales eran vistos por las abuelas, las hijas y las nietas.
Amado, respetado y querido este catalán frontal, sincero y muchas veces ácido por sus comentarios sobre la realidad social del mundo, supo generar empatía en varias generaciones desde esos años de la década del 60 que cantaba subido a un tejado de una iglesia en su Cataluña natal.
Joan Manuel Serrat llegó en junio de 1995 a San Martín de los Andes, después de su recital en la ciudad de Neuquén. Lo hizo por tierra en medio de un invierno que ya daba señales de que sería uno de los más nevadores, crudo y con temperaturas bajo cero.
Fue Lidaura Chapitel, directora del Centro Cultural Cotesma, en ese momento Amancay, quien logró que ese sueño se realizara.
No existían las redes sociales ni había internet en la ciudad, y sin embargo Lidaura hizo las conexiones por teléfono con el representante de Serrat y la respuesta fue: “si vamos”.
Recuerdo que llegué al centro cultural por otro tema y Lidaura salió de su oficina feliz, y compartió conmigo la respuesta, para mí era una alegría ese logro de la artista plástica.
Y llegó, no recuerdo bien pero creo que fueron los primeros días de junio. Fue el club Lácar el lugar del recital, había unas 1000 personas.
Serrat llegó a la hostería Cheminné, y allí estaba yo esperando para saludarlo como un reencuentro de más de 20 años, lo había visto en el Gran Rex en la década del 70 y le había hecho una entrevista : fugaz, como estudiante de periodismo. Los dos éramos muy jóvenes él no superaba los treinta años.
Flaco, con el pelo largo, pero cordial recuerdo que me recibió en los pasillos del teatro.
Entonces en la Cheminné me saludó con un beso y le dije hace 23 años que no me dabas un beso, y con ese genio de siempre me abrazó y me dijo ¿y dónde fue el primero? En el Gran Rex, yo estudiaba periodismo- le dije- y surgió otro abrazo, obvio, inolvidable.
Y entonces luego llegó una improvisada conferencia de prensa en la puerta de su camarín en el Lácar, agolpados todos los medios preguntamos de todo. En esta foto me está respondiendo mi pregunta .
Y me sostenía porque me empujaban y me caía sobre él, digamos que mi físico nunca me permitió imponerme, le pedí a mis colegas que no empujaran y recuerdo que me dijo “ven yo te sostengo” y allí pensé empujen nomás.
El recital fue conmovedor, empezó con “Se equivocó la paloma”, vestido de negro, en medio de un silencio absoluto. Siguió con todos los temas más conocidos y no faltaron los que recordaban a Miguel Hernández y a Machado, esos que lo hicieron conocido en sus primeros años.
Dejó la mejor imagen en nuestra ciudad, en cada lugar donde estuvo en esos dos días. Joan Manuel Serrat estuvo en San Martín de los Andes y vale la pena recordarlo cuando en esta semana anunció que se bajaba de los escenarios, dijo: ”antes que el escenario me baje a mi”.
En su última presentación en Barcelona expresó: “todo lo que empieza debe acabar y si acaba bien, fantástico”.
Fueron 57 años en los que el “Nano” como lo llamaban en España, dejó lo mejor, con los temas de su autoría, con la música a los poemas de Miguel Hernández, de Machado y de tantos otros, dejó su voz maravillosa, su personalidad, su respeto por el otro. Eso dejó en San Martín de los Andes en ese junio frío de 1995, por eso digo que es bueno recordarlo y recordar a Lidaura Chapitel que ya no está entre nosotros, pero fue ella quien lo logró, sin internet, sin redes, con un llamado telefónico atreviéndose a una propuesta que ella misma no podía creer.
Te despediste Joan Manuel, queda tu imagen bajando de los escenarios pero plasmada en el corazón de quienes siempre te admiramos.
Esta vez le doy la razón a Aníbal Fernández, aclaro no es santo de mi devoción. La vida de los integrantes de la selección corría riesgos serios.
Ya en su traslado desde el aeropuerto al predio de la AFA, a las 3 de la madrugada, sucedieron cosas. Lo estaba viendo en ese momento, cuando el micro pasaba por la Riccieri, rodeada de miles de personas, madrugada del martes.
Un cordón policial hacía lo imposible para contener la euforia, sana euforia en esos momentos iniciales.
Pero por ejemplo gracias a la reacción rápida de Rodrigo de Paul, no se electrocutaron. El micro pasó por cables de alta tensión que si no se inclinaban los hubiera tocado a Messi, entre ellos.
En uno de los puentes se ve como Messi roza su cabeza. En otro un hombre se tira sobre el techo del micro que iba detrás y los integrantes de la AFA y ayudantes lo meten por la ventanilla para que no caiga al asfalto. Reitero la madrugada.
Durante el día las autopistas, calles y avenidas fueron invadidas por la euforia, casi locura, de quienes participaron de este hecho histórico.
Se sabía que era imposible que el micro llegara al obelisco, mientras versiones desencontradas hablaban de que irían a la casa de gobierno. Entonces miles de personas se agolparon en una plaza de mayo que no era protagonista.
Pero tampoco lo era el obelisco. Millones llegaron a ese punto de la ciudad, y terminó como lo vimos. Un grupo de violentos, en estado de ebriedad y otras cuestiones, hicieron lo que todos vimos. Los comerciantes una vez más cuentan lo que vivieron sus quioscos, cerrados, los Bancos con persianas destrozadas y nuevamente tres delirantes, subiendo al obelisco, al que ascendieron por los cables, las escaleras habían sido sacadas para evitar lo que ya había sucedido.
Más de 4 o 5 millones de personas estuvieron en las calles. Sin ver nada la mayoría de ellos. Poniendo en riesgo su vida, incluso de niños pequeños.
Pero la pasión del fútbol provoca lo que ningún político logra: se convierte en DEVOCION.
Es cierto que ofrecieron la casa rosada, el balcón donde en el 86 levantó la copa Maradona. Pero no quisieron. Incluso el presidente se quedó en Olivos, para evitar especulaciones.
Incluso se supo que cuando los subieron a los helicópteros, en el que iba Messi, decidieron que los llevaran a la AFA, porque les había llegado la posibilidad de que los llevaran a la rosada.
El equipo estaba cansado, siete horas bajo los rayos del sol. Hoy deben estar sufriendo las consecuencias de quemaduras que ya ayer se veían.
Cuando dicen que fue un evento que derribó la grieta, digo: no es así.
Claudio “chiqui” Tapia fue quien se negó desde un principio a ir a la casa de gobierno, el equipo no quería fotos con la política, Wado de Pedro estaba al pie del avión y lo pasaron como un poste, y los recibió una alfombra roja.
En un país donde el gobierno está en total desprestigio y arrastra al Estado en su conjunto, el fútbol, un grupo maravilloso de jugadores, un Messi adorado por el mundo le da total poder a la AFA, que digamos no goza del mayor prestigio, históricamente desde Julio Grondona.
Más allá de reconocer que el presidente no es que esté desdibujado sino lo que es peor está “dibujado”, es el presidente y debió estar al pie de avión. Y ellos el equipo campeón debió comerse el sapo, así como se comió jugar un mundial comprado, en un país que puso miles de millones para ser elegido.
Todos ellos dieron todo, desde Scalone hasta cada uno de los jugadores y ayer martes corrieron riesgos por falta de organización desde el gobierno y desde la AFA. Y la medida adoptada por el ministro de seguridad, desde la caída de dos personas que se arrojaron desde un puente hacia el micro, fue acertada más allá de las teorías conspirativas que dicen que había una emboscada: llevarlos a la rosada, y que por eso Messi arriba del helicóptero dijo al piloto: queremos ir al predio de la AFA.
Un país sin rumbo, solo ataja penales, y el día después aflora el 50% de pobreza, la falta de educación, las adicciones, la decadencia, la anomia, la inflación y todo lo que a los argentinos el mundial les permitió olvidar por 30 días, un mes coronado con una copa que hacía 36 años los mayores habíamos visto en las manos de Maradona y ahora la besó el más grande: Lionel Messi.
DR. FRANCISCO “CHACHO” ROSSI. LO RECORDAMOS A 32 AÑOS DE SU PARTIDA
Por Graciela Vázquez Moure
Nos enseñó una nueva palabra en la década del 80 “eutroficación o eutrofización” cuando hablaba del lago Lacar, ese espejo de agua que estaba contaminado por efluentes cloacales y en el que estaba prohíbo bañarse. La proliferación de algas, era uno de los problemas que podían verse desde la costa.
Así era la realidad de San Martín de los Andes en ese entonces. Realidad que cambió y en estos tiempos la imagen es otra, gente disfrutando de la playa y del agua del lago.
Quienes conocimos al Dr. Francisco “Chacho” Rossi sabemos que su objetivo primordial era el desarrollo sustentable. Permitir que la localidad creciera sin “matar la gallina de los huevos de oro» como él mismo decía. O sea el medio ambiente, la belleza, la calidad de vida que muchos venían a buscar en sus vacaciones, condición que aún 30 años después los atrae hacia nuestras tierras.
Su dedicación, las investigaciones y el estar preocupado por la contaminación del lago Lacar, que en los años 70 y 80 era una triste realidad, hizo que finalmente se construyera la primera planta de tratamiento de líquidos cloacales, la que está al borde del lago desde 1996.
Chacho Rossi era médico veterinario, docente de la UBA, asesor en materia ambiental, investigador, becario del gobierno holandés, sus trabajos fueron publicados en revistas nacionales y del exterior. Fue representante de la Argentina del Plan B, ante la UNESCO, lo que se llamaba “reservas de la biósfera”, entre otras tantas presencias logradas.
En San Martín de los Andes fue asesor “ad honorem” en materia ambiental en el gobierno de Juan Carlos Fontanive y luego se desempeñó en el de Raúl Miguel en el mismo sector, desarrollando el estudio del saneamiento del lago Lacar.
Afable, cordial, con un importante caudal de cultura y conocimientos, se radicó definitivamente en el año 87 en San Martín de los Andes, luego Rosa Mercurio, su esposa, llegó también para quedarse.
En sus estadísticas los números eran elocuentes: había 220 algas por centímetro cuadrado de piedra en el Lacar, en contraposición de la ausencia de ellas en el lago Lolog, en aquella época la zona estaba casi despoblada.
“Nuestro lago envejece” decía Chacho con pesar haciendo referencia a unos señaladores que los chicos de una escuela de la ciudad, habían dibujado después de hacer una investigación junto a él en este espejo lacustre que es el marco inigualable de belleza singular en esta ciudad.
Un dudoso privilegio
Así lo denominaba Chacho, esta oportunidad de ser el primero en introducir un nuevo término en el pueblo. La eutroficación o eutrofización, estaba en boca de todos, aunque muy pocos sabían de qué hablaban.
Redactó varios proyectos, se nutría de investigaciones de otros lugares del mundo “Soy veterinario y muchas cosas escapan a mis posibilidades, pero sigo viendo el Lacar como una manifestación de la Creación, una fuente de trabajo, de paz y de experiencia contemplativa, de bienestar físico y espiritual” eso decía quien trabajó duramente para el saneamiento del lago que hoy pueden disfrutar miles de personas.
La playa estaba vacía, ante la prohibición de bañarse, eran muy pocos los que llegaban a sus orillas. Recuerdo escuchar a los guías que llegaban con contingentes desde otras localidades decir “este lago está contaminado y nadie puede bañarse”, dolía esa síntesis de una situación que era real.
“Liberé fuerzas que escapaban a mi control”
“Concluí el informe en abril del 83- decía-lo presenté a las autoridades y me volví a Buenos Aires, y no sabía que había liberado fuerzas que escapaban a mi control y que me convertirían poco después en un servidor a perpetuidad del lago Lacar” decía Chacho, recordando su historia.
Una vida que terminó en forma imprevista, el día de su cumpleaños el 30 de noviembre de 1990, se descompuso, la rápida derivación a un hospital de Neuquén no logró salvarlo de un ACV, apenas dos días después, falleció.
Un fervor que movía al pueblo
El 27 de julio del 83 comenzó junto a otros vecinos el muestreo de agua del Pocahullo y de los vertidos desde la planta que era un fracaso. El operativo duró hasta julio del 85.
“El fervor por el saneamiento del Lacar movía manos del pueblo- decía Chacho- junto a Guillermo Riss y a Jorge Franco, trabajábamos buscando muestras, ellos buscaban las muestras que yo recogía en Buenos Aires y las llevaba al laboratorio de aguas.”
El fervor por el Lacar lo devolvió a las aulas de la universidad, no ya como profesor, decano o investigador, sino como alumno para recoger el conocimiento que requería este empeño por salvar a un lago de la Patagonia.
Ecología acuática y limnología, eran los conocimientos buscados por Chacho en la UBA.
Dio conferencias, emitió nuevos informes, se contactó con otros países, conoció gente que había pasado la misma experiencia, envió notas a los diarios regionales. Siguió incansable buscando salvar las aguas del Lacar.
Merecido premio: “Conservar el futuro”
Fue la administración de Parques Nacionales la que le otorgó esta distinción en el año 86. El premio se lo otorgaron a dos días del aniversario de la creación de los Parques Nacionales y fue en la ciudad de Cachi, Salta. Hasta allá fue el Dr. Rossi y levantó orgulloso, el merecido premio.
El verano del 83 fue la última vez que el lago reunió en sus costas del casco urbano a los que intentaban utilizar sus aguas, luego estos sectores migraron hacia Catritre, ya estaba la prohibición en las arenas del Lacar en la costanera que hoy disfrutan miles de personas.
Las algas crecían sin dar tregua, la eutrofización era un hecho. Se habían confirmado todos los designios del Dr. Rossi. Estas presencias superaban entre tres y cuatro veces a las de los lagos oligotróficos. Incluso la situación se había extendido hasta las playas de Catritre.
La dedicación y trabajo de Chacho Rossi, logró su cometido. No pudo verlo. Partió de este plano hacia otras dimensiones, y no pudo ver que en el año 94 se iniciaba la construcción de la planta depuradora del lago Lacar y se inauguraba en el 96, fue durante la gestión municipal de Luz Sapag.
“Luché por el Lacar para que no se muera”
Pero esta historia tiene que ver con un hombre y no con las obras, sino con “sus obras”.
En el relato de Chacho en infinidad de entrevistas que realicé en esta hermosa amistad que nos unía, estaba siempre la reflexión. Ya a fines de los ochenta se sabía que las próximas guerras iban a dirimirse por el agua. Su escasez vislumbraba un futuro oscuro y Chacho me decía “podemos estar rodeados de infinidad de cursos de agua, pero si está contaminada de nada nos servirá, por eso luché y trabajo por el Lacar, para que no se muera” recuerdo que esto expresaba mientras en el living de su casa frente al lago, escuchábamos música, rodeados de libros, de objetos, y de recuerdos.
“Fue una empresa comunitaria” reflexionaba “fue para evitar la muerte del Lacar, y detener un desastre ecológico que puede repetirse en decenas de cuencas lacustres de la Patagonia, una zona de decisivo valor geográfico, estratégico y de gran belleza, pero la batalla del Lacar no ha terminado” decía a finales de los 80, claro, no pudo ver la obra concluida, pero desde donde esté Chacho Rossi, seguro que supo que hoy miles de personas disfrutan de la playa, de las aguas del Lacar, que es cuidado por una comunidad que denuncia ante cualquier irregularidad, en defensa de su lago.
Chacho era el vecino, el Dr. Rossi, el que hablaba de budismo, de hinduismo, de pintura, de libros, del amor entre los seres, del cuidado que cada uno debía tener sobre el otro, de sus utopías, que se hicieron realidad.
Fue un luchador incansable en defensa del medio ambiente, el primero que habló de eutrofización y de desarrollo sustentable, cuando muy pocos sabían de qué estaba hablando este señor empeñado en salvar a un lago de su muerte.
“Somos una familia de pioneros” recuerdo que me dijo alguna vez Nieves Núñez, hija del Dr. Ernesto Núñez, quien trajo a San Martín de los Andes el sistema de salud pública en el año 1932.
La frase de Nieves tiene su explicación, es que además de su padre, su abuelo materno Hugo Acuña a los 18 años fue quien izó la bandera nacional en la Antártida, en la Isla Laurie, Orcadas del Sur en el año 1904. Además en ese acto se constituyó la primera estafeta postal. Su historia también es importante en el ámbito del continente blanco.
Pero en este caso nos ocupa la historia del Dr. Ernesto Núñez, porque su nombre estará en las instalaciones que albergó durante 50 años al hospital Dr. Ramón Carrillo, ya trasladado al nuevo edificio en Chacra II.
El edificio cumplirá otras funciones que hemos detallado en notas anteriores.
Nieves Núñez cree que es un reconocimiento hacia su padre y se mostró contenta de que las gestiones del Dr. Juan Cabrera ayudaran a que se tome esta decisión. Ella sigue siendo parte de la Cooperadora del Hospital como revisora de cuentas, después de haber ejercido la presidencia de ese importante espacio durante muchos años.
Hasta ahora solo una calle lo recuerda, ubicada en el barrio Villa La Cascada.
Dicen que la vocación es el encuentro con la verdad sobre uno mismo, ese encuentro se convierte en una inspiración básica en la vida.
Esto es tal vez lo que sucedió con el Dr. Ernesto Núñez cuando después de dos años de egresar de la facultad de medicina, surgió la propuesta de venir a trabajar a un pueblito perdido en la cordillera.
Estamos hablando del año 1932, podemos imaginar qué era en ese entonces San Martín de los Andes. Los datos de población del año 1920 informan que en todo el Departamento Lacar había unas 1500 personas. Doce años después rondarían los 2000, esta cifra es una proyección, porque no existen datos oficiales.
Solo había un médico que atendía a la población, el Dr. Rodolfo Koessler que hacía 12 años que residía en el lugar.
Ernesto Núñez aceptó y en colaboración con la Comisión de Fomento y la Sociedad de Beneficencia tuvo una destacada intervención en la creación de la sala de primeros auxilios, basamento inicial que luego derivó en la sala de atención de salud pública.
Los inicios se concretaron en una precaria habitación de madera en la comisaría local.
Hasta 1933 allí se desarrolló su actividad. Un año después se logra la sala de primeros auxilios dependiente del Ministerio del Interior.
Más tarde se convierte en la Asistencia Pública.
El Dr. Núñez fue compañero de la facultad del Dr. Ramón Carrillo y de Arturo Illia, cuando realizaba sus estudios de medicina.
Su camino empezaba a fortalecerse en la Patagonia, en este pueblo cordillerano y es el Dr. Sussini, que era director del departamento de salud e higiene, quien le ofrece venir a estas latitudes para cubrir una vacante como médico y así el 14 de febrero de 1932, llega el joven profesional a este pueblo.
No era fácil desarrollar la atención médica debido a las distancias impuestas.
Desde Bariloche a Aluminé era la zona a la que debía llegar Núñez, quien con su espíritu altruista cumplió con su deber sin dudar, en plenos temporales de lluvia y nieve y llegando a los lejanos parajes aun a caballo.
A partir de 1934 el gobierno nacional lo nombra director de la sala de salud pública y así comienza su etapa inicial.
El Dr. Núñez junto a su equipo en el edificio de Salud Pública aún presente en el predio de lo que fue el hospital Dr. Ramón Carrillo en zona céntrica
Ernesto Núñez no tenía aún vivienda asignada cuando llegó a San Martín de los Andes y dicen sus allegados, que fue el emblemático hotel Lacar el lugar elegido.
Y el destino tenía sus planes, porque cuando llegan las maestras a la zona, llegan las hermanas Acuña, se produce una relación amistosa. Zulema le pide en uno de los viajes de Núñez a Buenos Aires que llevara un paquete a otra de sus hermanas, y así se abre otra puerta. Raquel Acuña conoce al joven médico y en 1934 esta relación se convierte en una pareja que residiría para siempre en San Martín de los Andes, donde formaron una familia y tuvieron tres hijas Ana María, Cecilia y Nieves.
casa foto histórica
En un año construyeron la emblemática casa que aún perdura en la calle Cnel. Díaz a metros de Tte. Gral. Roca. Esta construcción es patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad.
Hasta el año 1942, Ernesto Núñez atendió en una modesta casa frente a la plaza Sarmiento propiedad de la familia Martínez y luego el 25 de mayo de ese año se inaugura el edificio de la Asistencia Pública, construido por Parques Nacionales, con el tradicional estilo del arquitecto Bustillo. En el mismo predio 30 años después se construyó el hospital Dr. Ramón Carrillo. Que acaba de terminar su etapa para permitir que comience una nueva en el edificio que ya está funcionando con nuevas instalaciones.
El Dr. Ernesto Núñez atendió a la población de este pueblo de la cordillera. Se trasladó a caballo transitando extensas distancias durante las epidemias de coqueluche en 1933 y de escarlatina en 1934 y en 1936.
Nada detenía al médico de la cordillera, ni la nieve ni las temperaturas bajo cero. Allá iba el Dr. Núñez transitando los caminos de la Patagonia, esa misma que lo había convocado permitiendo desarrollar su vocación, con compromiso y amor hacia los demás.
Esa puerta que supo abrir el médico recién recibido, le permitió conocer cuál era su misión en el mundo. No dudó, estuvo atento al llamado y su vocación guió sus pasos.
Dejó su huella y por ese motivo hoy Desde el Sur Digital lo recuerda por su impronta de vecino, de profesional y de hombre que habitó estas tierras, en un momento en que en poco tiempo su nombre estará en el edificio céntrico que seguirá activo con otras funciones, y que alberga tantas historias felices y otras tristes, así como es la vida.
La sala de Salud Pública está en el mismo predio y es patrimonio arquitectónico a histórico de la ciudad.
Se define como “un buscador de preguntas” es Dr. en Biología Molecular y realizó especializaciones en el extranjero en liderazgo, innovación e inteligencia emocional.
Estanislao Bachrach estuvo en la Feria Regional del Libro en San Martín de los Andes y presentó su libro En el Limbo, una publicación que apunta a diseñar tus emociones para convertirte en quien siempre quisiste ser, como él mismo lo menciona.
El liderazgo es una de las premisas y en esta charla a sala llena, no dejó de mencionar que escribe para él en una búsqueda constante de conocimiento y mejorar en su vida.
Se pregunta qué sabe la ciencia de la creatividad y en esta traducción del vocablo Limbo, del latín significa “borde” o “límite” explicó entonces que es una zona del cerebro donde se encuentra el centro de las emociones.
“Uno enseña lo que tiene que aprender” dijo entre muchas otras cosas imposibles de sintetizar, tendrías que leer el libro como para ahondar más en estos análisis que nos ayudan a comprender lo que nos pasa, por qué la tristeza no es mala, por qué la vida no es como vos querés que sea, por qué el dolor no es malo y en definitiva afirma que no hay emociones negativas.
En una presentación que sin duda queda corta como para profundizar demasiado en algo tan complejo como es el cerebro, y saber las razones por las que sentimos que este órgano tan sobreestimado envejece cuando pasan los años, o eso creemos, porque Estanislao Bachrach, explicó que es todo lo contrario y afirmó que podemos mejorar su estado creando y aprendiendo nuevas cosas, emprendiendo tareas que lo mantengan atento.
Habló de la meditación y su efecto positivo en nosotros, que rejuvenecer es aprender algo nuevo, y que muchas veces quejarse es una forma de buscar placer.
Emociones, todas ellas irritación, rabia, ira, alegría, placer impotencia, indignación, el enojo, muchas forman parte de nuestro cotidiano y más allá de la presentación, la charla creativa y en momentos divertida de este doctor en biología molecular que estuvo en San Martín de los Andes, podés leer el libro en el que en más de 500 páginas desarrolla las alternativas para iniciar un viaje y empezar a “tomarte un momento para pensar lo que sentís o pensar lo que estás pensando”.
(la presencia de Estanislao Bachrach fue gestionada por la comisión organizadora de la Feria y por la librería Patalibro y lo acompañó la periodista Melisa Sansota)
La terapia transgeneracional es uno de esos caminos hacia el cambio. Aldo Zurzolo terapista holístico, cuenta cómo conocer estas alternativas para sanar.
Curarse de un trauma se asemeja a crear una poesía. Ambas actividades requieren encontrar el momento oportuno y las palabras y las imágenes adecuadas para lograrlo. (Del libro Este dolor no es mío).
La terapia transgeneracional conduce a saber que muchos de los conflictos, enfermedades y experiencias que repetimos en nuestra vida, tienen que ver con patrones inconscientes heredados, de las situaciones no sanadas y emociones no liberadas de nuestro clan.
Por lo tanto, conocerse a través de la historia familiar nos permite dirigirnos a una vida más auténtica sanando desde la raíz y liberando a las generaciones futuras.
Aldo Zurzolo es terapeuta holístico y coaching, experto en distintas terapias, con una importante formación, entre ellas terapia transgeneracional que se trata de liberar y trabajar las creencias y valores que un individuo ha heredado, para eliminar esos bloqueos y conseguir la meta deseada.
Liberarse. De eso se trata, esta entrevista que Desde el Sur Digital mantuvo con Aldo Zurzolo.
Desde el Sur Digital- Qué importancia tiene el árbol genealógico en la terapia transgeneracional
Aldo Zurzolo– Fundamental. Lo que hace es traer luz a esa información que se va heredando. Traemos todo lo que tiene que ver con esa información de nuestros ancestros. Se trabaja el poder sanar esas heridas que heredamos, siempre heredamos cosas buenas y otras no tanto. Lo que se trabaja es aquello que limita, que trae inconvenientes, cuando uno empieza la terapia nos damos cuenta que muchas de las vivencias están relacionadas con nuestros ancestros, cuando lo hacemos consciente empezamos a sentir esa libertad y a ser nosotros mismos. Porque muchas veces estamos tomando distintos personajes para poder sanar, y lo importante es que se puede sanar una dolencia cuando la traemos a la consciencia y tenemos comprensión.
-Creo que se puede decir: esto no es mío, incluso darse cuenta de dónde provienen esos bloqueos que muchas veces surgen.
-Yo aclaro que con estas técnicas no buscamos culpables, pero muchos bloqueos tienen que ver con cosas vividas por algún ancestro. Aparecen situaciones que no se están viviendo en ese momento. Un recuerdo de algo que esa persona no vivió, sensaciones, situaciones irracionales, cuando uno puede comprender de dónde viene, desaparece.
-Es una manera de indagar en nosotros y en nuestros ancestros ¿no?
– Justamente, saber por qué aparece eso. Si tengo miedo de subir a un auto porque pienso en un accidente, y nunca me pasó nada de eso, es una razón para entender que viene de otro lado. Por dar un ejemplo.
-Es impresionante esa transmisión de nuestros antepasados.
-Avanzó mucho el campo de investigación llamado epigenética, que es el estudio de los cambios heredables de la función genética que se producen sin cambios en la secuencia del ADN.
En un principio se creía que la herencia genética se transmitía únicamente por el ADN cromosómico que recibíamos de nuestros padres.
Ahora que los científicos entienden mejor el genoma humano, han descubierto el hecho sorprendente de que el ADN cromosómico (responsable de la transmisión de rasgos físicos como el color del cabello, de los ojos y de la piel) solo constituye menos de un 2 por ciento del total de nuestro ADN.
El 98 por ciento restante está compuesto por el llamado ADN no codificante, que es responsable de muchos de los rasgos emocionales, de conducta y de personalidad que heredamos.
– Y hay emociones ocultas que pueden derivar en una enfermedad, y entonces, algunas emociones son heredadas.
-Todo aquello que no podamos expresar o superar a la larga se biologiza. Eso es lo que descubrió la decodificación biológica, la enfermedad muchas veces es una alarma, que surge por diferentes situaciones que vivimos, muchas de ellas emocionales, y muchas heredadas.
-Cómo se encara una terapia transgeneracional.
-Hay distintos enfoques. Yo le pido a la persona la información familiar, hasta los abuelos, si hay más mejor. Entonces reunimos fechas importantes, fecha de nacimiento, casamientos, mudanzas, accidentes, si hay relación entre esos sucesos y lo que la persona siente. La consulta se centra en un punto específico. Nos enfocamos en cuál es la consulta, empezamos a mirar hacia arriba y con quiénes hay afinidades. Y es como un rompecabezas. Hay generalidades. Lo que ha pasado en esos ancestros, hasta qué pasó con el dinero en esa familia. Cuando se llega a una información muchas personas sueltan el problema y se dan cuenta que no era de ellos, sino heredado. Una vez comprendido lo que hacemos es entender a ese ancestro, comprender, no justificar, y ese entendimiento lo libera de esa acción que no era de esa persona.
-Son patrones que nos rigen, muchas veces le llamamos mandatos ¿no?
-Yo lo llamo: una mirada de drone. Nos permite entender el panorama, las razones por las que nuestros antepasados tuvieron esa actitud, comprendemos qué fue lo que les transmitieron. Las carencias, la falta de amor, muchas veces es lo que ellos recibieron.
-Si se puede mejorar una situación traumática, por qué no hacerlo, eso es el objetivo de estas terapias…
-Todo lo que nos pasa con las personas está puesto en el camino para ver algo y aprender de eso, cuando ese actor me está mostrando algo, pasa que cuando lo veo, eso desaparece. Venimos a este mundo para sanar y evolucionar, lo veo por las terapias de vidas pasadas. Siempre hay algo específico que tenemos que sanar y a eso venimos.
-¿Tenemos dobles en nuestros ancestros?
– Si. Pero… ¿Qué es ser doble? los nombres, parecidos físicos, fechas, el doble lo que nos muestra es que cargamos aquello no resuelto de ese ancestro. En la consulta nos fijamos en esos dobles, qué le pasó a esas personas y con eso se arma un rompecabezas que lo ayuda al consultante a poder liberarse al darse cuenta que ese dolor, bloque o trauma, no es de él. Venimos para sanar y eso muchas veces es tomar la responsabilidad de lo que sucede, es lo que va a ayudar a soltar, a cambiar el enfoque.
Sanar es un proceso único, especial y diferente para cada persona.
La liberación y el autodescubrimiento son sin lugar a duda, una de las paradas más esperadas de todo el recorrido.
La transformación es el resultado de esta evolución, el cambio.
(contacto de Aldo Zurzolo- web: www.sanandoelalma.com.ar
En tiempos pasados, nos sentábamos, escribíamos una carta, la poníamos en un sobre, pegábamos la estampilla y en el buzón del barrio depositábamos un mensaje, un sueño y la esperanza de recibir una respuesta.
Desde cartas con mensajes de amor a las misivas de los más chicos a Papá Noel, todo en su más amplio universo caía en este hermoso tubo metálico.
Así los buzones primitivos que se instalaron en las ciudades, no eran como los conocemos, eran cajas de madera incrustados en las paredes, en las plazas y luego en lugares muy concurridos.
Para 1868 los de madera serán cambiados por «Cajas metálicas» siendo en ese entones un total de 22, sin embargo estas «Bocas de carta» no estaban por esos tiempos al alcance del público a cualquier horario ya que al estar instalados en casas de comercio su uso se restringía al horario de atención de estos comercios.
El formato típico del buzón porteño tal como lo conocemos llegó en 1874 desde Inglaterra siendo ocho las primeras unidades. Para el año 1879 ya eran 40 los buzones cilíndricos instalados en la ciudad tal como los conocemos, para comienzos del siglo 20 se fabrican en cantidad y se envían a las provincias, pueblos y ciudades del país.
La frase “te vendieron un buzón” surgió de una avivada porteña, muchas veces hecha por inmigrantes que a cada persona que llevaba una carta les cobraban, y les decían “lo tengo en venta” y algunos cautos caían en el cuento del tío y ponían plata para comprarlo.
En este caso los buzones de la ciudad, no son un cuento del tío, son parte de esa historia de tantas cartas enviadas por pioneros, turistas y vecinos, estarán protegidos y no podrán ser retirados de sus lugares, generalmente una esquina. El ubicado en el Correo de la ciudad, paradójicamente es el que está más deteriorado.
Los registrados en esta nota son tres ubicados en zona céntrica, y una vez aprobada la propuesta, pasarán a formar parte del Patrimonio Cultural, propuesta que forma parte de una extensa lista de otros temas que surgieron en el Congreso Nacional de Patrimonio Cultural recientemente realizado en San Martín de los Andes, las propuestas pasarán al Concejo Deliberante.
Esto propicia que no desaparezcan y que deberán ser restaurados, ya que están vandalizados y afectados por el tiempo transcurrido.
Tenía 98 años, en una semana cumpliría 99. Maravillosos 99 años que contenían alegrías, tristezas, una gran tragedia en su familia, pero sin embargo su sonrisa amable, su carácter ameno de vecino agradecido por este lugar que siempre lo cobijó, estuvo presente en las calles de San Martín de los Andes y seguirá presente.
Esta fue una entrevista que le hice hace unos años y en ella cuenta su vida muestro la semblanza de un hombre de trabajo, Américo Astete nació en San Martín de los Andes, un 2 de setiembre de 1923. Sus abuelos se dedicaban a la crianza de animales. El empezó a trabajar a los doce años. En 1935 ya estaba como cadete en la casa de ramos generales de Ricardo Holl, un alemán que la señora era maestra de la escuela 5, fue su maestra, y de ahí surgió la conexión para el trabajo.
Y en la charla de aquella tarde no dudó en decir lo que sentía viviendo en San Martín de los Andes, el pueblo que lo vio nacer: “En este lugar de privilegio, me gusta todo, me siento bien, sin idea de irme, nunca tuve ganas de irme de acá, conozco incluso lugares porque he viajado bastante, pero he llegado a la conclusión que este es mi lugar, porque acá está todo”.
Una historia que merece ser recordada en este día en que la ciudad lo despide.
“Empecé como cadete, y después a atender, en algún momento don Ricardo tuvo urgencia de viajar a Buenos Aires y me quedé al frente del negocio, imagínate tenía 14 años” dice aquella tarde de hace unos años cuando lo entrevisté en su oficina en lo que siempre fue Casa Astete, en Elordi y Roca.
En el pueblo, entre la población rural y la urbana, habría unas 2 mil personas y existían cuatro importantes negocios de campaña, de los llamados ramos generales. Fue la llegada de gendarmería y del regimiento lo que ayudó de gran manera, para el comercio local.
“Antes vivíamos de la madera y de los puestos provinciales” recuerda Don Américo, pero la llegada de nuevas opciones de trabajo colaboró con la población.
Terminó el colegio primario en la Escuela 5 y eran tiempos de juego. El que más recuerda don Américo es “el trompo, los hacían en el pueblo, era un juego muy bueno, se hacían carreras de trompo, hasta los maestros jugaban, jugábamos al balón cesto” mientras que las chicas tenían otros juegos, la rayuela, por ejemplo.
Su trabajo siempre siguió en esta esquina emblemática en Elordi y Tte. Gral Roca. Como lo es Don Américo, con su carácter afable, su humor inconfundible cuando cada mañana lo podíamos encontrar por las calles o en el Banco Provincia de Neuquén.
El era así. Ni la tragedia vivida un 2 de febrero de 1996 pudo con su templanza, su fortaleza y su espíritu emprendedor. Fue cuando un avión Cessna que salía del aeropuerto Chapelco hacia la ciudad de Neuquén, donde su esposa se iba a hacer un tratamiento, se desplomó y se incendió, ni bien levantó vuelo.
Fue un impacto tremendo para la ciudad. Fallecieron en el accidente su esposa y dos de sus hijos, Chichí y Quito, también murió el joven piloto.
El golpe fue fuerte y en la charla que mantuvimos esa tarde, no tocamos el tema. Hablamos de la familia que formó en este lugar que amaba, y seguimos con otras historias, aquellas que lo remiten a los años felices en este rincón de la Patagonia, los primeros tiempos y junto a sus otros hijos.
Su participación en las instituciones Don Américo era una persona de bien. Siempre dedicando tiempo a las instituciones de su pueblo. La biblioteca popular 9 de Julio, en la década del 40, los bomberos voluntarios de la ciudad y por sobre todo el Club Lacar “allí estuve gran parte de mi vida” decía y recordaba entonces la cena de los viernes con otros grandes amigos.
“Había mucha gente dispuesta a ser útil, ahora quizás también, pero falta tiempo, también estuve en la Cámara de Comercio, pero en el club Lacar fue mi vida, la cena de los viernes se terminó porque bueno, fueron muriendo los que formaban el grupo”. Y entonces llegan los nombres y el recuerdo de esas mesas de charlas eternas.
“Éramos Eugenio Caso, Cacholo de la Canal, Buby Weber, en fin eran otros tiempos”.
Y en medio de los recuerdos le dije: se olvida de alguien: el comandante Díaz “¡Si el comandante Díaz! Era una institución, Honorio Díaz, yo era como el chofer, lo traía desde el club Lacar a la casa, era un duque, un personaje”.
Don Américo recordó detalles de su amigo “muy allegado a la gente del pueblo, era comandante de Gendarmería, cuando se jubiló siguió en San Martín de los Andes.
“Era parte del grupo de los viernes, tenés razón” me dijo esa tarde.
Recordó a quienes pasaron por su negocio “Vino Libertad Lamarque una mañana con el marido, vino a comprar, era muy sencilla, estuvo también Isabel Sarli, pero no en el negocio filmó una película, personajes pasaron pero muchos ni nos dábamos cuenta, nadie era fanático ni estaba detrás de ellos”.
El cafecito, el esquí, los recuerdos Eran tardes apacibles, días tranquilos con calles con alamedas, con acequias, con pocos vehículos y solo unos pocos miles de habitantes, los catangos eran parte de esa postal, cargados de leña y llevados por bueyes, la comunidad Mapuche Curruhuinca mantenía esta presencia continúa “y si, nos conocíamos todos” acotó Américo.
Las horas transcurrían en medio de la cordillera y las tertulias del hotel Lacar eran la excusa para el encuentro.
“Kraitman, Manuel Chidiak, alguno de la firma Elorriaga y Elguero, cuando cerraban el negocio se iban al hotel Lacar a tomar el vermut, se acostumbraba a tomar un aperitivo antes de la cena , iba también Rameri un carnicero del pueblo, se reunían en el hotel, se perdió eso totalmente, pero el progreso te lleva a no tener tiempo, yo cerraba el negocio al mediodía me iba al bar de Muglia y jugaba al ajedrez, a la noche cuando cerraba iba al bar nuevamente y seguía el juego, otros jugaban a las cartas, había tiempo” y además eran otros tiempos.
Y también recordó las primeras épocas del esquí, los comienzos en la cuesta del cementerio cuando nevaba esa era la pista en la calle Perito Moreno, las subidas a Chapelco con los típicos esquíes de madera. No había medios de elevación en la década del 40, 50 y 60 y entonces con los esquíes al hombro subían la montaña y se deslizaban por la nieve.
“Siempre decíamos es la última vez y en la semana nos encontrábamos y planeábamos para el otro fin de semana, nos olvidábamos del esfuerzo que era cada domingo” y por supuesto estuvo en la charla como siempre un personaje infaltable: Federico Graef “era empleado de Nación y geólogo, el fue el que empezó a diseñar las pistas de Chapelco, era un conocedor de la montaña” decía don Américo.
Una foto en su oficina recordaba al alemán que todos mencionan a la hora de hablar del deporte de invierno.