“El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”.
Por Graciela Vázquez Moure
Lector – Dígame Borges, el Aleph, ¿usted lo vio?
Borges- no… es ficción.
Lector-Pero cómo si usted nos da la calle y el número…
Borges– bueno que cosa más simple que dar una calle e indicar un número.
Lector- (mira desilusionado a Borges) ah, de modo que usted no lo ha visto- se retira de la conferencia indignado.
Sucedió en Madrid, y Borges al relatar esta anécdota dice “me despreció inmediatamente, se dio cuenta que bueno… que yo era un embustero, que era un mero literato y que no había que tomar en cuenta lo que yo decía”.
Este relato sobre el Aleph, lo detalla Borges en “Diálogos” uno de los libros de Osvaldo Ferrari, y en ese momento destacando que más allá de la historia de amor, lo que más ha quedado en la memoria era el Aleph.
Ese punto que se encontraba en una casa en la calle Garay en Buenos Aires. En el sótano de esta casa, el personaje de Carlos Argentino Daneri le revela a Borges la existencia del Aleph, una esfera que contiene la totalidad del universo. Y en medio una historia de amor y una muerte, esa historia que él dedica a una mujer que amaba.

Y así en 1945 nace uno de los libros de Jorge Luis Borges más famosos y traducidos y editados en el mundo.
Fue publicado en la revista Sur, ese maravilloso legado que dejó Victoria Ocampo, superando durante décadas todos los escollos y dejando plasmada la literatura del siglo 20. Allí Borges en la revista de su querida amiga, publica el cuento que años después sería traducido en 25 idiomas, consolidándose como una de las obras literarias argentinas más traducidas.

Entre los idiomas a los que ha sido traducido se encuentran: Árabe, Esperanto, Estonio, Gallego, Macedonio y Japonés. Justamente en este último idioma, el libro estuvo presente en San Martín de los Andes, hace unos años, expuesto en la sala Lidaura Chapitel, en una exposición sobre cultura japonesa. El Aleph en japonés estaba entre otros ejemplares de este científico de la palabra, considerado uno de los escritores más prolíficos, más talentosos del mundo, quien como él mismo decía utilizaba “la palabra justa” en cada una de las líneas de sus poesías y de sus cuentos.

El Aleph cumple 80 años y sigue siendo uno de los libros más nombrados y destacados en el mundo, con ese punto que concentra el universo, con una esfera pequeña que encierra la sabiduría de quien fue un escritor argentino, más nombrado que leído, es cierto, pero bueno quizás a muchos, 80 años después les despierte curiosidad y se atreva a algunas de sus páginas y entonces descubra “una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”, como dice el protagonista del cuento. “Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”.








