Sumándose a las instituciones intermedias que han hecho saber su posición ante la decisión del Coem de volver a la FASE 1, Adrián Blanco y Alejandro Klap, presidente y vicepresidente de la mencionada institución que nuclea a las agencias de viajes y turismo de la ciudad, envían una nota con duros cuestionamientos hacia la dirigencia política y de salud de la ciudad, en ella expresan:
“Mediante la presente, queremos expresar nuestro rechazo a la medida tomada por el COEM local que claramente deja al descubierto la incapacidad de los diferentes entes para administrar la pandemia.
Antes debemos recordar que postergar un problema no es administrarlo. La cuarentena, con sus incontables consecuencias sociales, de educación, emocionales, económicas, etc. Tenían un solo fin, que los diferentes gobiernos y sistemas de salud se preparen.
Hoy, con el Covid-19 ingresado a la ciudad por vías NO turísticas ni por trabajadores privados, la respuesta es volver al 20 de Marzo y surgen muchas preguntas: ¿Qué sentido tuvo el esfuerzo que cada uno de nosotros, de nuestros familiares y que cada trabajador privado hizo? ¿Qué se hizo en todo este tiempo? Entre otras.
Claramente se vuelve al 20 de Marzo porque no hay como administrar la pandemia y se elige la salida más sencilla, llevar a todos nuevamente a un pseudo “arresto domiciliario” de Fase 1. Aunque se diga que es una decisión difícil de tomar, es sencillo hacerlo cuando quienes la toman cobran igual a fin de mes y sobre todo, cuando no se asume que algunos de los que toman la decisión, son parte de quienes debieron forjar un plan de contingencia con capacitación, equipamiento y protocolos, acorde a lo que iba a pasar.
Desde nuestro punto de vista, la circulación comunitaria es el”Momento de la Verdad” para los gobiernos, el sistema de salud y cada uno de los actores en la administración de la pandemia. Es el momento de la evaluación que nadie quiere en sus vidas pero que iba a llegar indefectiblemente y a exponer las herramientas que se gestaron durante los últimos 8 meses.
El sector de los trabajadores privados, quienes ya demostraron sobradamente ser el medio más seguro gracias a sus protocolos y posibilidad de ser fiscalizados, ya no puede ser el escudo que amortigüe las consecuencias de la circulación comunitaria ni la solución simple, que permita que otros sectores de la comunidad sigan sus vidas de forma casi normal, pues no solo se está mostrando que quienes debieron prepararnos no están a la altura del conflicto, sino que además se están cometiendo a conciencia, una injusticia social sin precedentes.”




