Por Graciela Vázquez Moure
Una nota enviada al Municipio y al Juzgado de Faltas, por los concejales Roberto Sicilia bloque de Fuerza Libertaria, Sol Petagna y César Meza, bloque PRO-NCN- en la que expresan su “repudio ante los actos de vandalización de los espacios públicos de nuestra ciudad, llevadas a cabo, en este caso, en el marco de la convocatoria realizada el día 24 de marzo por la Comisión por la Memoria de San Martín de los Andes”, seguramente despertará controversia, porque como sucedió desde marzo del 2011, cuando se realizó la primera pintada de los pañuelos de las Madres en la plaza San Martín, un espacio público que hacía apenas unos meses había sido terminada en su remodelación total, existe una parte de la sociedad que acuerda con estas prácticas y otra que la repudia.
El argumento de los concejales que indican en la nota enviada al intendente Saloniti, tiene sustento cuando exponen que “la vía pública es un espacio de convivencia ciudadana, el cual debe mantenerse en condiciones óptimas para el disfrute de todos los vecinos, sin que se impongan expresiones que, lejos de promover la unidad, generan divisiones y apropiación indebida de espacios comunes”.
Resaltan que “estas acciones no solo afectan la estética de nuestras plazas, sino que también vulneran el principio de neutralidad de los espacios públicos y pueden ser consideradas dentro del marco de infracciones municipales conforme al Código de Faltas vigente en nuestra ciudad”.

Y solicitan al Juez de Faltas que “se expida en relación con los hechos denunciados y tome las medidas pertinentes para garantizar el respeto a los espacios públicos y la sana convivencia de todos los ciudadanos de San Martín de los Andes”.
Finalmente, instan las autoridades municipales a “hacer cumplir la normativa vigente en materia de conservación del espacio público y a aplicar las sanciones correspondientes a quienes realicen intervenciones no autorizadas en el mobiliario urbano”.
Podríamos agregar que cuando en el espacio público se expresan símbolos de la ideología que sea, deja esto la puerta abierta para que otros ciudadanos también se expresen, y podemos recordar que hace trece años aparecieron en el mismo espacio símbolos como la cruz esvástica, una cruz que tuvo su origen milenario, religioso y espiritual, hasta que el nazismo se apropió de esta imagen y cambió totalmente su connotación. Hubo proclamas a favor del aborto, escraches a distintas personas, entre otras expresiones.

Podemos citar además que hace unos años se instaló en el jardín del Centro de Visitantes de Parques Nacionales, un pañuelo que simboliza a las Madres, una escultura que visibiliza su lucha y su reclamo en plena dictadura.
Un tema difícil para lograr acuerdos, sin duda.














