Décadas discutiendo el mismo tema. Cada vez que se produce un accidente en la ruta 40, camino de los Siete Lagos y muy transitada en invierno y en verano, surge la misma pregunta: a quién le corresponde alambrar los más de 40 km de tierras, gran parte de ellas pertenecientes a la Comunidad Mapuche Curruhuinca.
Otros tramos pertenecen a privados, todas ellas alambradas.
Los caballos, vacas y ovejas sueltas representan un grave riesgo para los automovilistas. Con el camino helado y continuas curvas, cada día existe el peligro de un nuevo accidente, pero nunca se logra el acuerdo.
En este caso pobladores de la zona hicieron pública su preocupación una vez más, porque además en varias oportunidades les han matado animales atropellándolos.
Quienes tienen las tierras de Pil Pil y Las Taguas, sobre todo ese tramo es peligroso con gran cantidad de caballos sueltos, enviaron una nota a los medios de comunicación en la que insisten en la “preocupación” porque dicen “siempre se nos responsabiliza, critica e insulta a los pobladores sin tener conocimiento del tema” y reconocen “esta situación se está yendo de control y cada vez hay más accidentes”.
Expresan que “los verdaderos responsables de esta situación” son, en primer lugar la Dirección Nacional de Vialidad ya que “es su responsabilidad y su trabajo mantener la seguridad de la ruta, a pesar de que pasa por nuestro territorio “preexistente”.
Pero además ponen la responsabilidad del reclamo en el lonko de su comunidad. Dicen que Ariel Epulef no hace las gestiones necesarias para que se alambre la ruta.
Una vez más piden que se den soluciones al problema que se incrementó al estar asfaltada la ruta 40 con un crecimiento importante de tránsito tanto en la temporada invernal como en el verano, en todas las horas del día.
Las discusiones durante las últimas dos décadas se dieron en todos los ámbitos, incluso en el Concejo Deliberante y nunca se llegó a ningún resultado. Los pobladores dicen siempre que sus animales están acostumbrados a pastar en distintos lugares, todas tierras que le pertenecen a la Comunidad Curruhuinca y que no es posible mantenerlos en corrales.
Desde que comenzó la pavimentación de la ruta, recordamos que demoró 20 años en concluir, se pidió en los distintos gobiernos municipales que sea Vialidad Nacional quien tome la responsabilidad de los alambrados, pero nunca hubo resultado. Es bueno decir también que existieron propuestas que no fueron aprobadas, como por ejemplo que el organismo nacional ponga los materiales y que los pobladores hagan el alambrado, pero tampoco fue aceptado. Hace más de doce años se decidió poner un recorredor sobre todo en horas de la mañana, un baqueano que pertenecía al entorno de los pobladores. Se puso, lo pagaba el municipio, pero la tarea no se realizaba y la propuesta también fracasó.
Sería bueno que se realicen las gestiones ante Vialidad Nacional y se logre un avance en la solución, y que sea en un tiempo lógico evitando riesgos, que no pasen dos décadas como ya han pasado.












