
Villa Traful es una de las zonas paisajísticas más bellas de la región, ubicada a una hora y media de San Martín de los Andes por la ruta 40, en el sector conocido como ruta de los Siete Lagos, en la villa residen alrededor de 400 personas y está dentro del área protegida del Parque Nacional Nahuel Huapi, y pertenece a la provincia de Neuquén.
La noticia conocida a través de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, por el estudio del geólogo Andrés Folguera, se refiere a un posible desmoronamiento repentino de un bloque de roca, que sostiene el bosque sumergido, hacia el fondo del lago Traful, que podría provocar una catástrofe en la zona
El bosque sumergido del lago es motivo de atracción turística en la villa, junto con el bosque en caso de precipitarse, se hundiría también parte de la montaña a la que está unido.
Este fenómeno que hace más de ocho décadas empezó a producirse se intensificó con dos terremotos con epicentro en Chile, el del 22 de mayo de 1960 de magnitud 9.5 y el del 27 de febrero del 2010 de magnitud 8.8.
Ambos tuvieron impacto importante en la región de la Araucanía y Bío Bío, y fueron impactantes para toda la zona del sur neuquino.
Volviendo al bosque sumergido el estudio del geólogo Folguera indica que es parte de un deslizamiento amplio del borde de la ladera del cerro, que está hundiéndose en el lago en forma acelerada, según el monitoreo que hemos realizado a lo largo de los últimos ocho años”, afirma el investigador en el Departamento de Ciencias Geológicas de Exactas UBA.

Con este desmoronamiento se podría producir un tsunami, y los tsunamis en lagos pueden generar olas de decenas de metros de altura, el fenómeno actúa como una olla, teniendo menos espacio para desplazarse la ola que se produce.
El bloque de roca mide unos tres kilómetros de ancho y diez de largo y, según los cálculos realizados, se está desplazando a unos 36 centímetros anuales, un movimiento muy rápido que da cuenta de la magnitud del proceso.
“En años recientes, los pobladores de Traful observaron cambios en el frente del bosque sumergido, como ciertos desplazamientos de roca hacia el lago. Para verificar esos movimientos, realizamos tres viajes al terreno: el primero en 1995, luego en 2010 y 2017”, relata Federico Carballo, becario doctoral en Exactas UBA bajo la dirección de Folguera, y primer autor del trabajo que se publica en Journal of South American Earth Sciences, expresa en el estudio publicado en la página de la UBA.
La profundidad
de los árboles en las últimas dos décadas se calcula en 8 metros, mientras que hay árboles que están totalmente bajo el agua.
Un lago de 300 metros de profundidad
Los tsunamis de lagos son muy comunes, según señala Folguera, y cuanto más profundo sea el lago, más grande es la ola que se genera, por ello estos tsunamis son más grandes que los oceánicos; el Traful tiene unos 300 metros de profundidad.
Los lagos del sur fueron esculpidos por los glaciares hace miles de años. En particular, el Traful se ubica en un valle de fractura, que es una zona de debilidad, susceptible a que se produzca una desestabilización.
Las fracturas se producen debido a que la cordillera no se eleva en forma homogénea, sino que algunos sectores se levantan más que otros. El valle del Traful es una fractura lateral que separa dos áreas con diferente altura: la parte sur es un poco más baja que la norte. En esa fractura se introdujo el glaciar, y el lago, heredero del glaciar, se encuentra justo en el lugar donde la cordillera se está desplomando parcialmente.
El impacto se puede minimizar si se destinan recursos, destaca Folguera en su estudio.

En caso de que el proceso se acelere, habría que hacer un plan de evacuación masiva para salvar vidas humanas. Asimismo, debería haber cierto plan de infraestructura y urbanización de la zona teniendo en cuenta el riesgo potencial. El efecto del tsunami podría llegar hasta los cien metros de altura, pero más allá de ese nivel, la población puede expandirse hasta los 500 metros de altura sobre las laderas de las montañas y sería una verdadera catástrofe.
“Sobre la base de las observaciones, no se puede descartar que se produzca una desestabilización repentina y un proceso catastrófico”, dicen en el estudio y además ponen de relieve lo apuntado más arriba, hay dos hechos importantes en la zona “Los antecedentes de actividad sísmica en el área podrían disparar la aceleración de este proceso”.
De hecho, la región coincide con el área de dos grandes terremotos producidos en los Andes, el de Valdivia, en 1960, y el del Maule, en 2010. Recordamos que además estos dos terremotos el del 60 el más importante en el mundo por su magnitud, Chile siempre está atento al gran sismo, que podría producirse con epicentro en el Pacífico y que podría afectar al territorio y tener efectos en la zona cordillerana del sur de Neuquén.
(fotos de página ciencias exactas uba)