Por Graciela Vázquez Moure
Todos lo recordamos como un político honesto, inteligente y buena persona. El ing. Juan Carlos Fontanive fue el primer intendente en el retorno de la democracia. El impacto de la elección de Raúl Alfonsín, lo llevó a él también a cumplir con una tarea histórica. El radical condujo los destinos políticos de San Martín de los Andes desde 1983 a 1987. Después del 91 al 95 fue concejal y en ese año fue electo diputado provincial, pero ya su enfermedad le impidió finalizar el mandato, falleció un año después.
Conocí personalmente a Fontanive durante su mandato como edil en el legislativo local, y tuve la oportunidad como secretaria de prensa, de conocer profundamente a un hombre inteligente, con gran sentido del humor, crítico de la política y amante de la honestidad.
Él fue quien inició muchas de las obras que hicieron historia en la ciudad, entre ellas los planes de viviendas con esfuerzo propio, que permitieron a muchas familias contar con la casa propia.
En la última sesión, los concejales por unanimidad aprobaron la ordenanza que puso su nombre al salón de usos múltiples del edificio municipal.
(en el balcón del Municipio diciembre del 84 junto a Raúl Alfonsín y a Felipe Sapag)
Fontanive que no venía del mundo de la política, pero si de las verdaderas convicciones que este mundo debería tener siempre, el bien común, supo construir su liderazgo sin miramientos, convocando en su gabinete en ese momento a personas que no pertenecían a la Unión Cívica Radical, como fue el caso de Jorge Carro, que fue su secretario de finanzas, perteneciente al Partido Justicialista.
Nunca dividió las aguas, todo lo contrario fue un constructor de puentes. La realidad de San Martín de los Andes era otra. En la década del 80 era normal dividir a la ciudad en “de este lado del arroyo” o del “otro lado del arroyo”. Se referían al Pocahullo, un curso de agua que durante décadas separó dos realidades locales.
Fontanive creó una campaña “Crucemos el puente” y construyó uno de los más importantes el ubicado en la calle Tte. Cnel Pérez, que hace cuatro años recibió el nombre de otro radical de ley Tomás Rodríguez, lamentablemente la placa fue robada pocos días después de ser ubicada en el lugar.
Mejoró la infraestructura de otros como el de Elordi, el de Juez del Valle, que luego fue reconstruido en el gobierno de Jorge Carro y el de la calle Rivadavia.
El intendente Fontanive impulsó un proyecto que en realidad nació con la intendencia de Josefina Ragusi, quien si bien no fue electa por el voto popular, tuvo gran participación siempre en las organizaciones intermedias y fue quien entregó el mando al nuevo intendente de la democracia.
(foto de archivo Fontanive en el primer Trabún)
El Parque Lineal Pocahullo, que finalmente parece que será construido, al menos ya está asignado el presupuesto por el gobierno nacional, tuvo un gran impulso en el gobierno de Fontanive, porque como decía, para él era fundamental unir al pueblo y sacar ese estigma que marcaba la diferencia entre unos y otros.
Fue además quién tuvo estrecha relación con el inicio del Trabún, esta fiesta popular, ese encuentro de los pueblos que tuvo su primera edición en diciembre del 84.
Fontanive era un hombre sencillo, profundo, claro, frontal, honesto y con convicciones claras. Así se mostraba en la política y en su actividad personal como ingeniero.
Tuvo la gran experiencia de recibir al Dr. Raúl Alfonsín, otro grande e inolvidable, el presidente en ese momento llegó a la ciudad en visita oficial para la inauguración del gasoducto cordillerano, en diciembre del 84. En el balcón del municipio local se lo puede ver junto al gobernador Felipe Sapag y a los funcionarios de la ciudad.
La Primera Escuela Técnica de la ciudad –EPET 12- lleva su nombre recordando sus gestiones y su logro.
Ya estaba enfermo cuando asumió como concejal en el período 91-95, pese a todo su presencia en las sesiones del Deliberante dejaba siempre esa palabra justa, la que evitaba conflictos pero no los negaba, esa palabra que miraba más allá de sus aspiraciones, su saber claro que supo capitalizar experiencias y con generosidad supo compartirlas.

Su esposa Marta Rosi, fue quien recibió la ordenanza que plasmó este homenaje que trasciende al acto protocolar, porque en realidad lo que hace es poner en el eterno presente a un gran vecino que dirigió los destinos políticos de una ciudad y supo generar el cariño y el respeto.