Por Graciela Vázquez Moure
En tres encuentros Janet fue el eje de la palabra, de los recuerdos y de las miradas de quienes la conocimos.
Justamente esas miradas coincidieron en destacar que fue un ser alegre, afectuoso, nutrida de poesía comunicada sin alardes, sin soberbia y con la sabiduría de conectarse con el otro desde el corazón.
Quizás o sin duda, sea esto lo que hace que a seis meses de su partida quedó plasmada su presencia en todos los ámbitos en los que desarrolló su vida.
La casa de té El Arrayán durante décadas, hasta fines de los 90, el cerro Chapelco durante 50 años fue instructora de esquí y justamente el año 2015 decidió que había sido suficiente y se retiró. Desde la palabra como escritora, poeta sensible, esa poesía que la llevó por distintos lugares del mundo a los que viajó humilde y disfrutando de encuentros en los que generó nuevos amigos. Desde la narrativa cuentos y novelas escritos en español y en inglés, dejaron su mundo de ficción y una de esas novelas con un personaje que ella conoció de niña, un irlandés ermitaño que en cercanías de Chapelco llevaba una vida misteriosa, de allí una historia que me contó en la última entrevista que realicé momento en que estaba por finalizar la trama de ficción.

Janet está presente en una publicación que el Parque Nacional Lanín entregó en el Museo y en la Feria del Libro. En esas páginas está el “Paso Ilpela”, relato que forma parte del libro Hua Hum. Identidad de un paisaje cultural a través del rescate de la palabra, que compartimos con otros escritores de San Martín de los Andes
En ese espacio compartido la conocí mucho más profundamente.
Mi primer encuentro fue en el año 90 cuando por primera vez junto a Flavio Correa visitando la casa de té El Arrayán para filmar un documental sobre el pueblo, tuve el primer contacto y descubrí a una persona algo tímida, con grandes ojos azules, voz cálida y dulce que nos recibió con sonrisa franca y amable. Flavio había sido su pareja durante una década y a través de él hicimos el contacto para filmar. A partir de ese momento Janet Dickinson estuvo presente en mi vida hasta unas semanas antes de partir, quizás ese encuentro en las calles de San Martín de los Andes, fue la despedida, seguro que así fue.
La muestra puede visitarse en el Museo Primeros Pobladores en el centro cívico de la ciudad. Allí podrán disfrutar de su imagen en distintos momentos de su vida.
foto Janet en Paso Ilpela secando ropa durante una travesía (1969)

Lo mejor para concluir es recordar algunos versos de su poema que es parte del Paso Ilpela.
Un camino blanco, largo y polvoriento
Atraviesa valles y colinas.
A su vera árboles, helechos y pasto
Piden a gritos un respiro del calor y de la tierra (….)























