Por Graciela Vázquez Moure
Se cumplen 16 años del fallecimiento de Jorge Villalba, que tuvo gran participación en el desarrollo de la actividad teatral en nuestra ciudad y fue quien impulsó que la que había sido primera capilla San José, se convirtiera en teatro a partir de 1981. Con una carrera actoral de gran trascendencia Villalba, trasladó sus saberes a San Martín de los Andes
Mi relación con Jorge dejó muy lindos recuerdos, en cada entrevista, en cada saludo por las calles del pueblo, en cada contacto dejó su huella. Pocos días antes de ese 5 de setiembre le hice la última entrevista que fue publicada en el periódico La Bandurria. Los dos sabíamos que era nuestra despedida, en el abrazo final quedó sellado ese pacto de no mencionar nada más y solo sentir el afecto que fue recíproco.
Se suma al recuerdo en este día, Carlos Buganem, compañero de escena en muchas obras locales. Buganem lo menciona especialmente en su blog http
://recuerdosteatrales.blogspot.com.ar/ .
Ambos fueron compañeros de la actividad teatral en nuestra ciudad y trabajaron en muchas obras de reconocidos autores, Carlos Buganem que se refiere a Villalba con gran afecto publica la invitación del día del homenaje en vida, un 30 de junio del 2001. A partir de ese día, la sala del teatro San José lleva su nombre.
Fue de esos actores marcados por su fisonomía, su estampa de guapo, hizo que muchos de sus papeles quedaran siempre en este estereotipo de malevo, de villano.
Claro que Jorge Villalba era todo lo contrario. Cordial, afectuoso y para nada violento en su vida cotidiana, el actor supo insertarse en la vida de una ciudad cordillerana, llevando todo su bagaje adquirido en el teatro desde su adolescencia cuando inició su carrera en el teatro independiente cuando éste convocaba a grandes auditorios en diversas obras de autores clásicos y contemporáneos.
Se recuerda su primer éxito en la obra Un viejo olor a almendras amargas , de Abel Mateo, acompañado por Eduardo Bergara Leumann. Ya profesional, lo dirigió Marcelo Lavalle en La zorra y las uvas y Las brujas de Salem; por Salvador Santángelo en El reñidero , en la versión ofrecida en 1980, acompañado por Alberto Segado y en Hamlet , donde interpretó el personaje de Leartes y trabajó con Miguel Bebán. Luego vinieron, entre otros títulos, La araña y la mosca, de Jorge Blanco; Rebelión en las Malvinas, de Manuel Ferradás Campos; Buen día, monsieur Gauguin, de Héctor Schujman, y Julio Riestra ha muerto, de María Luisa Levinson. Miembro de la Asociación Argentina de Actores desde 1956, otros grandes actores con los que trabajó fueron Orestes Caviglia, Mario Soffici y Francisco Petrone. En 1985 dirigió Pioneros, de Hugo Luis Saccocia, en el marco Festival Nacional de Teatro, que se desarrolló en el Teatro Nacional Cervantes. (Wikipedia)

Pero el cine también lo encumbró en papeles que quedaron en la historia dirigido por hombres de la trayectoria de Lucas Demare, Leopoldo Torre Nilsson, Lautaro Murúa, Manuel Antín y –en sus dos aportes más importantes al cine- por Leonardo Favio en Juan Moreira, donde interpretó al histórico personaje: Julián Andrade, y Héctor Olivera en La Patagonia rebelde, en el papel del gaucho Cuello. En 1995, fue una de las figuras convocadas por Ricardo Wullicher en Caleuche- La nave de los locos y un año después en el teleteatro Alen, luz de luna, con Gustavo Bermúdez.
Fue uno de los que organizó el festival de cine argentino en San Martín de los Andes en el año 1995, tuvo siempre participación en el ámbito cultural en la comunidad. Y Su llegada en la década del 70 cuando conoció San Martín de los Andes durante la filmación de Mi hijo Ceferino Namuncurá, bajo la dirección de Jorge Mobaied, permitió que diez años después se instaló aquí en forma definitiva desarrollando una intensa actividad cultural en distintos puntos del sur argentino y en especial en la localidad que lo acompañó hasta el día de su partida.
Jorge Villalba junto con otros vecinos de San Martín de los Andes que se dedicaban desde hacía muchos años al teatro, como Carlos Buganem, fue quien originó que la vieja capilla San José inaugurada en 1923, y en esos momentos de la década del 80 relegada, se convirtiera en teatro, actualmente el San José es patrimonio de la ciudad.
En ese escenario se estrenaron infinidad de obras en las que él fue director y actor. El 30 de junio de 2001 la sala adoptó su nombre en medio de un homenaje en vida.
El 5 de setiembre de ese mismo año falleció en la ciudad que lo cobijó, lo aplaudió y saludó todos los días como vecino, esa ciudad que lo cautivó en 1971, a la que decidió venir y radicarse en 1981 definitivamente, donde formó su familia, tuvo sus hijos y supo cosechar la amistad de tanta gente que estos días lo recuerda.
Placa de la sala del teatro San José que lleva su nombre (junio 2001)
