Por Graciela Vázquez Moure
Se calcula que más de dos mil personas se convocaron en San Martín de los Andes para marchar con la consigna Ni una menos, la frase que reunió a otras miles en distintos puntos del país.
Esta localidad cordillerana ha tenido en lo que va del año dos femicidios y un intento, todos seguidos por la muerte de los agresores, parejas de las mujeres que fueron víctimas.
Entre 6 y 10 denuncias se registran diariamente en la Comisaría de la mujer, adolescencia y familia de la ciudad, todas ellas por violencia familiar de distintos tipos, pero la mayoría es por agresiones, amenazas y mal trato hacia las mujeres.
Algo nos pasa como sociedad, algo funciona mal en la justicia y algo tendrá que cambiar para que esta estadística no siga creciendo. Las leyes que se reclaman tendrán que ser tratadas por los legisladores, quienes tengan que hacerlas cumplir deberán ser responsables, un entramado social que se ha roto tendrá que ser reconstruido.
En esta nota Desde el Sur Digital, reproduce dos cuentos y un poema del taller literario que coordino. Quienes escribieron siguieron una consigna “Cada copo de nieve era el suspiro de una mujer a la que habían ofendido en algún lugar del mundo”, frase que pertenece al escritor Khaled Hosseini, del libro “Mil soles espléndidos”, donde la trama introduce el mal trato a las mujeres afganas.
En estos relatos surgidos en el taller literario, sus autores recorren los pasillos del horror, de la pesadilla que viven muchas mujeres que les ha tocado en esta vida sufrir el sometimiento de sus parejas o de hombres que sin duda necesitan ayuda para salir de ese calvario al que ellos también se sometieron. Solo el amor profundo, el de verdad, sin posesión ni poseídas, puede cambiar esta triste historia.

LA METÁFORA DE LOS COPOS DE NIEVE
Carlos Buganem
El domingo, día para pasar en familia. Elena y Fernando leen.
Ella comenta un pasaje del libro que está leyendo y que termina con la siguiente frase: “Cada copo de nieve era el suspiro de una mujer a la que habían ofendido en algún lugar del mundo”
Él, apartando la vista del diario le replica: Pero, los copos de nieve son millones; ¿Te das cuenta que lo que has dicho es una burrada?
-Causaste otro copo- dice ella y agrega- no lo digo yo, sino el autor.
-¿Quién es?
– Un afgano, se llama Khaled Hosseini
– ¡Ah, bueno! ¿Qué querés? En esos países las mujeres no tienen derechos; no podés comparar con occidente… de todos modos el tipo exagera. -dice Fernando, para volver a concentrarse en su diario.
Elena, que lo conoce porque llevan veinte años de matrimonio, sabe que es inútil discutir con él, entonces cierra diciéndole: “Vos no entendés nada”. Y continúa su lectura. Ya lo comentará con sus amigas.
Podría haberle dicho que para él, lo más importante en la vida es el fútbol los domingos y los asados con sus amigos los jueves; y hacerle notar que ahí hay más copos de nieve… ¿Por qué van a los asados sin ellas?
Los martes Elena toma el té con su grupo de amigas. A veces se reúnen en alguna casa y otras van a una confitería. Charlan de todo un poco. En un momento sale el tema del libro que está leyendo; “Mil soles espléndidos”; dos de las amigas lo han leído y lo recomiendan a las otras. El tema sigue como centro de interés de la conversación.
-No es exagerada la figura de los copos de nieve- dice una de ellas.
Allí están representadas todas las mujeres ofendidas en la trata, abusadas en su niñez, millones casadas antes de los quince años, abusos y violaciones en las guerras…Desde Hipatia a nuestros días, las ofensas han sido innumerables; y les cuenta que trataron el tema de la estudiosa alejandrina en el taller literario al cual asiste los miércoles.
Ya al final de la reunión, acuerdan concurrir todas a la marcha, para evitar más femicidios. La que tendrá otra consigna: “Ni una menos”
-Chicas – dice Elena -avisemos a nuestros contactos en las redes, yo lo voy a invitar a Fernando, para que me acompañe.

HOMENAJE
Por Beatriz Bevagna
Una vez más, la Bienal de Venecia muestra la creatividad innovadora de muchos talentos en el mundo del arte, la arquitectura, el cine, la danza, música y teatro.
Allí está Regina Fux con su obra: La Corona de Espinas.
Esa noche espléndida, era una invitación. Se encontraba en un restaurante tipo bar saboreando un rico vino en esa mágica callecita veneciana, desbordada de gente que caminando admiraba los magníficos y más variados objetos en esos escaparates teatralmente montados.
Se respiraba un clima de alegría y festejo. Eso es lo que genera La Bienal.
Regina saludó a Najlae, una joven mujer que había conocido durante los preparativos de los pabellones. Le hizo señas y ella con su mejor sonrisa, aceptó la invitación.
Afortunadamente, Najlae, hija del embajador de la India en Roma, habla inglés.
-Me impactó tu tapiz por el tamaño y la combinación de materiales, además de la temática – le dijo a Regina.
-Sí, me gusta experimentar. Es la llave para la innovación. Hace dos años que trabajo el tapiz contemporáneo- respondió complacida la Fux.
-Más que un tapiz es una escultura, diría yo. Un verdadero exponente del expresionismo abstracto. Me gusta mucho- continuó Najlae.
-Sí Najlae. Comencé a trabajarlo el año pasado, después de muchos bocetos ensayados. Convertí mi taller en un laberinto de andamiajes, de urdimbres de tanza, alambres, varillas flexibles, roldanas, tornillos… Lo trabajé copiándolo de un mural que hice después de ampliar una foto de un Cristo de madera del siglo XI, tomada en una capillita de Siena. Trabajé duro durante un año entero. Creo que a Jesús le gustó.
Regina rió mientras tomaba un sorbo de vino.
-Fue seleccionado en cuanto lo presenté como tapiz – retomó el relato con voz pausada-
A el jurado le llamó mucho la atención el formato de mi obra. Pero contame sobre tu Nube. ¡Es espléndida! Me impactó eso de tener que acostarse en una recámara totalmente oscura para verla desde abajo. Qué ingenioso el mecanismo por el cual se van encendiendo de a poco todas esas lucecitas que titilan y el efecto que se produce. Cada copo flota por sí solo. ¡Es realmente de una belleza celestial! ¿Cómo se te ocurrió eso? ¿Cómo es que se llama?
– LA NUBE DE LOS SUSPIROS. dijo Najlae algo sonrojada de orgullo.
– Muy enigmático e ingenioso. ¿En qué te inspiraste? – preguntó Regina mostrando un sincero interés.
-En todas las mujeres víctimas de este mundo tan cruel. Mi país, India, está considerado el lugar donde ser mujer es una desgracia. Están condenadas a las peores vejaciones por parte de una sociedad despiadada y vengativa. Mi decisión de exponer la tomé después del terrible caso de una niña de 16 años que fue violada por siete hombres «amigos» suyos y después la quemaron. Su delito: estar enamorada de un joven ajeno a su comunidad .La condena sentenciada por orden de un líder tribal. Por la cantidad de bebés abortadas y enterradas por el solo hecho de ser niñas. Por la esclavitud infantil Envían a niñas pequeñas a extraer mica de las minas para confeccionar el famoso «glitter» que se usa en maquillaje. Por la venta de niñas y adolescentes para la prostitución y por la muerte de tantas pequeñas obligadas a casarse con hombres que podrían ser sus abuelos y que sufren brutales violaciones.
Cada copito de nieve representa el alma de alguna inocente ofendida por el solo hecho de ser «Mujer». Cada lucecita simboliza todas y a cada una de ellas. Son el testimonio. Es mi humilde homenaje.
-Estoy absolutamente conmovida- dijo Regina con lágrimas en los ojos.
Las dos mujeres, se convirtieron en grandes amigas. LA NUBE DE LOS SUSPIROS, ganó el primer premio en escultura y LA CORONA DE ESPINAS, fue el lanzamiento de una nueva disciplina para La Bienal; Tapiz escultórico Contemporáneo.

COPOS DE DOLOR
Por Cristina Niermann
Llovía copos,
caían del cielo
ardientes lágrimas de mujer
congeladas por el dolor.
Eran muy parecidos,
sin embargo, ninguno era igual al otro.
Los hacía semejantes la pena,
los diferenciaba la cualidad de la ofensa
los había de desprecio,
de desvalorización,
de crítica y de golpes,
de deshonra y de maltrato.
Y cayeron sobre el suelo
uno tras otro
hasta formar una vasta alfombra blanca.
Entonces la luna los coaguló
impidiendo que se derritieran.
Sopló el viento
y elevó la alfombra hacia los cielos,
convirtiéndola en bandera.
Bandera que enarbolaron una por una,
una junto a las otras,
las agraviadas y las que no lo fueron,
todas juntas para decir:
¡BASTA!
( Fotos crédito FM del lago)