No siempre son conocidos, muchas veces invisibilizados por el horario de trabajo, el equipo que prepara las pistas en cerro Chapelco, siempre está al frente de sus máquinas. En medio de la montaña con sol o temporal, de día o de noche, el trabajo se hace a conciencia. Se compacta la nieve recién caída, se lleva nieve a aquellos lugares donde empieza a faltar, se despeja cuando el exceso no ayuda sino perjudica, se compacta de tal manera que no quede propensa a aludes. Queremos que los pisapistas de Chapelco casi al final de la temporada, sean conocidos, aunque en la foto faltan dos, no es fácil tener a todo el equipo completo porque siempre hay algunos de ellos de franco.
Sus nombres son: Jacobo Faúndez, Luciano Curruhuinca, Luciano Rodríguez, Sandro López, Carlos Argel y Agustín Prieto.
Los horarios son diversos, depende del clima. Si hay temporal de nieve el trabajo se hace de madrugada, así cuando el esquiador llega está todo preparado para disfrutar de la montaña.En momentos normales el trabajo se hace por la tarde, cuando la gente termina su día ellos empiezan el suyo. Tapan con nieve aquellas zonas donde hay manchones, están pendientes de las piedras que puedan causar accidentes. Su tarea es minuciosa y están atentos a que nada empañe un día de esquí.
Preparan las salidas y llegadas de los medios de elevación y cuando hay competencias, las pistas se adaptan especialmente en el lugar de la acción.
No importa los grados bajo cero que haya en el momento, el amanecer en la montaña para ellos es un disfrute cuando el paisaje es maravilloso, si es la noche las luces de las máquinas pueden verse desde el pueblo. Son ellos los pisapistas de Chapelco que cumplen rigurosamente con lo que la planilla diaria entregada por el servicio de pistas, les informa.
Y allá van las máquinas con malacate que se encargan de la parte alta de la montaña y las pistas con más pendientes. Allá van en la zona de bosque de lenga. Allá están preparando todo en esa tarea silenciosa que comienza ni bien la nieve llega al centro invernal y termina cuando se despide la temporada hasta el próximo año.
La nieve, tan esperada por muchos, tan disfrutada por otros, tan importante para quienes tienen trabajo y lo hacen con gusto, con vocación y sabiendo que la montaña es ese lugar silencioso cuando nadie todavía llegó para el bullicio.
Desde el Sur Digital, quería reconocer la tarea, poner nombre y apellido a quienes muchas veces son anónimos, quería mostrar sus máquinas y compartir esto con nuestros lectores.
En pocas semanas dirán nuevamente: hasta el próximo invierno, así como muchos esquiadores llevarán a la buhardilla las tablas, botas y equipos, así ellos comenzarán a pensar en otros trabajos para el verano, en tomar vacaciones y esperar nuevamente otro invierno en la montaña.
















