Por Graciela Vázquez Moure
Cuesta escribir sobre temas que son tratados por quienes somos periodistas, y volvemos a relatar hechos trágicos, dramáticos, que podrían evitarse con decisiones políticas serias, determinantes, esas que se producen cuando quienes gobiernan piensan en la gente, y como dijo el papa Francisco en el Capitolio, se dan cuenta que el poder es únicamente “servir a la gente”, de eso se trata.
Toda esta introducción es para recordar nuevamente, que el hospital de San Martín de los Andes, es cabecera de toda la zona sur de Neuquén. Que hace 42 años que fue inaugurado, que desde hace dos décadas se pide un hospital nuevo. Que fue anunciado hace 20 años por Jorge Sobisch en un aniversario del pueblo. Que está licitado pero que seguramente demorará entre seis y ocho años en ser terminado el edificio y su puesta en marcha. Y que ese nuevo hospital será de complejidad 6, pero no tendrá terapia intensiva.
El tema vuelve por el hecho ocurrido el lunes cuando era derivado a la ciudad de Neuquén un bebé de 22 días que padecía bronquiolitis y que desde el hospital de San Martín de los Andes se solicitó el avión sanitario, pero que éste se encuentra en reparación y la segunda opción de un avión privado también fue rechazada.
El bebé a quien le costaba respirar fue trasladado en ambulancia junto a su madre con destino al Castro Rendón. Son seis horas de viaje, seis horas de demora hasta poder aplicar un tratamiento especial en medio de una gravedad que ponía en riesgo su vida.
(foto del accidente del lunes 28 a las 23 hs en Plottier- diario Río Negro)
Pero como si esta situación vivida miles de veces por otros pacientes y familiares, fuera poco, la ambulancia chocó con un vehículo que entró a la ruta 22 imprevistamente, fue en Plottier a las once de la noche. Tres personas lesionadas, entre ellas la madre del niño y el niño que fue despedido del sistema de respiración y de una incubadora, que tenía en la ambulancia.
Ahora es la madre quien también está internada afortunadamente con heridas de consideración.
Pero la historia se repite. Las derivaciones anuales registradas suman alrededor de 80. Son números, estadísticas, solo eso. Pero suficientes para darse cuenta que son 80 historias por año que sufren pacientes y familiares.
Quienes hemos vivido esta situación extrema sabemos lo que se siente, y en este caso nos ponemos en lugar de esa familia que además sumó otro hecho dramático: un accidente en la derivación.
San Martín de los Andes seguirá sin terapia intensiva. Además toda la zona de influencia esto es Las Coloradas, Aluminé, Junín de los Andes y Villa La Angostura.
Aún con un hospital nuevo dentro de ocho años, seguirá sin esa alternativa que podría cambiar el destino de muchos pacientes.
Se especuló hace ocho años con que la clínica Chapelco, privada, tendría terapia intensiva puesta a disposición de la comunidad. Todavía no ha logrado ese proyecto llegar a terminar el edificio.-
Con el bebé viajaban sus padres, una médica generalista, una enfermera y dos choferes. De acuerdo a lo que relata el diario Río Negro que cubrió la noticia desde Neuquén, “el impacto fue duro. El bebé rodó en la incubadora y perdió el tubo endotraqueal que lo ayudaba a respirar. Su madre, de 26 años, sufrió golpes y la mujer que viajaba en el Corsa «quedó atrapada dentro del vehículo porque el impacto fue de su lado. La operaron en el Castro Rendón”.
Vuelos sanitarios, aviones en reparación, el tema climático que en nuestra ciudad es crucial para la operatividad del aeropuerto, además que durante la noche no puede haber ni aterrizajes ni despegues, viajes de seis horas que en situaciones críticas parecen un siglo, familiares que deben afrontar ese trance que ya es traumático, historias que se repiten, digo yo lo viví y con un corte de ruta en Plottier, hace tres años. La ambulancia logró pasar pero el micro que debí tomar cuando mi hijo fue trasladado en grave estado demoró 10 horas en llegar a Neuquén. La terminal estaba tomada por la UTA, el micro nos dejó en una calle paralela donde todo era caótico, no había taxis y debíamos llegar a Cipolletti, a una clínica privada donde Nicolás había llegado pasadas las 18 hs, había salido en la ambulancia a las 13. En medio del trasladado la médica que lo acompañaba debió afrontar paros cardiorrespiratorios, llegó sin signos vitales a la clínica, allí lo reanimaron y fue internado en terapia intensiva. El partió unos días después, quizás era su destino pero si ¿no hubiera sido ese? Cuántas horas se perdieron en medio de una ruta, encima cortada. Con mi hija Julieta llegamos a las 12 de la noche a la clínica. Uno siente impotencia, tristeza, y bronca. Esta es mi historia entre miles que se han vivido.
Esto mismo recordé cuando el micro del Albús volcó en diciembre y dejó 45 víctimas tres de ellas de extrema gravedad, también fueron trasladados a Neuquén y a Zapala. Así es esta penosa realidad. Un hospital nuevo que demorará 28 años en concretarse desde que se anunció en el 95, y que solo tendrá algo más de complejidad que el actual. Quiero decir que los protocolos de salud, no son suficientes cuando está en riesgo una vida. Que las estadísticas son frías y crueles cuando alguien muere por falta de medios. Que los médicos hacen mucho y lo que está a su alcance.
Que los que deben utilizar el poder en el gobierno provincial, ese que tienen para servir al prójimo hace décadas que en San Martín de los Andes miran para otro lado.





