Neruda habría llegado desde Chile a caballo a San Martín de los Andes en busca de su exilio

La familia González es una de las más antiguas que habita el suelo de San Martín de los Andes desde fines del siglo 19.

Estuvo presente cuando llegó el ejército con el Regimiento 3 de Caballería de Montaña, poco antes de la fundación del pueblo el 4 de febrero de 1898. Los González habitaban la Vega, la zona en la que muchos colonos se instalaron y se dedicaron a las tareas del campo.

Así fue como al comienzo de la década del 50 decidieron crear el primer tambo que tuvo la localidad. Se inició con algunas vacas que fueron compradas a la empresa La Martona, una de las simbólicas del siglo pasado. Luego con la compra de una máquina para ordeñe impulsada a gasoil, el tambo creció y esto le permitió pasar a 700 litros de leche por día.

Gastón González fue quien se instaló en las 120 has de la zona del hoy, callejón de Torres.

Hugo González pertenece a esta familia pionera y fue quien informó hace unos días algunos datos que aportan nuevos lineamientos en el paso de Pablo Neruda por nuestra ciudad, en febrero o marzo del año 1949.

Se sabe bastante sobre el trayecto que el escritor chileno hizo con el objetivo de transitar hacia el exilio a Europa.

Se conoce la organización que estuvo a cargo de integrantes del partido comunista de Chile, que logró que Neruda saliera del país en forma clandestina y pasara a través del paso Ilpela, conocido en aquellos años como el paso de los contrabandistas, nombre que logró gracias a la falta de controles en la frontera y que era utilizado por cuatreros y personas que pasaban mercadería de un lado a otro de la cordillera.

Lo que faltaba confirmar era cómo llegó Neruda desde Queñi hasta San Martín de los Andes. Mientras algunas informaciones hace unos años daban cuenta de un vehículo que lo esperaba, cosa que se descarta por la falta de camino posible para transitar por la que hoy es la ruta provincial 48, otros apuntaban a la navegación del lago Lacar y a una embarcación que estaba esperándolo, dejándolo en la costanera del pueblo.

Sin embargo el aporte que hizo hace unos días Hugo González mediante la Secretaría Municipal de Cultura, Educación y Deportes y los integrantes de una comisión que trabaja en la futura Ruta de Neruda, da cuenta de otra forma de llegada.

Desde el Sur digital estuvo en esta reunión en la que se demuestra que el poeta chileno, habría realizado todo el trayecto a caballo, llegando a las termas de Chihuío, posta que está confirmada por el relato del escritor, propiedad de la familia Oporto. En ese lugar los esperaban otros baqueanos que se sumaban a los Flores, quienes lo acompañaban desde Futrono por el difícil paso de la cordillera por el Ilpela.

Los Oporto, Manuel y su hijo, acompañaron a Neruda por la ruta de Hua Hum, Pucará, Ruca Ñire, Quila Quina y luego San Martín de los Andes, llegando al campo de la Vega donde se quedó a pasar la noche, antes de hospedarse en la hostería Los Andes, como se tiene registro según el mismo Neruda cuenta en “Confieso que he vivido”. De esta manera además se burlaba todo posible control policial que existía en la zona de Hua Hum.

Hugo González expresó que esto le han contado sus familiares directos, ya que el tenía solo siete años cuando ocurrió la llegada al campo.

Los Oporto son parientes de los González y el campo recibió a otros conocidos individuos de distintos entornos que escapaban en este caso de Chile como Neruda, y otro de los nombrados fue Patricio Kelli, el controvertido personaje de la política argentina, que exiliado en el país vecino luego de la caída de Perón en la Argentina, debió volver al país y lo hizo en forma clandestina por el mismo paso.

Esta versión daría como confirmación que Pablo Neruda llegó a caballo al pueblo, para luego iniciar el exilio que lo llevaría a Francia escapando de las órdenes que había dado el presidente de Chile, González Videla, que una vez quebrada la alianza entre conservadores y comunistas había exigido la captura de quien era senador en ese momento, el poeta Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, conocido como Pablo Neruda.

El conflicto entre el presidente chileno y Neruda se inicia con esta ruptura de la alianza y cuando burla la censura de prensa y publica en el diario El Nacional de Caracas, el 27 de noviembre de 1948, su carta íntima para millones de hombres, en la que hace una cantidad de denuncias y acusaciones contra González Videla que responde pidiendo el desafuero del poeta, que era senador. A principios de 1948, éste pronuncia ante el Senado su famosa exposición conocida como Yo acuso. El 3 de febrero es desaforado y se ordena su detención.

Entre febrero de 1948 y marzo de 1949, el poeta lleva una vida de fugitivo, cambiando constantemente de escondite dentro de Chile, pero al incrementarse los rumores de un posible asesinato, el partido comunista decide sacarlo en forma clandestina del país llegando a San Martín de los Andes, para luego seguir viaje a Buenos y Aires y desde allí a Europa.

Con el relato de Hugo González, estaría confirmada la versión de que su llegada al pueblo se produjo a caballo, tal como fue todo el trayecto por la cordillera.

Eduardo Sacheri «para ser escritor hay que saber escuchar»

Es uno de los escritores actuales exitosos. Su novela “La pregunta de sus ojos” llevada al cine por Juan José Campanella ganó un Oscar a la mejor película extranjera, con el nombre “El secreto de sus ojos”.

De ahí en adelante Sacheri no dejó de escribir. Es licenciado en historia y confiesa que todavía dicta clase. Se quedó con algunas horas para no alejarse de la docencia.
Es sencillo, no cree en el éxito, le gusta estar con su familia y vive esos 80 días que por año debe viajar presentando sus libros, casi como un deber más que como un placer.
Vino por segunda vez a San Martín de los Andes, por gestiones de la librería Patalibro, para presentar en la Feria Regional del Libro, la última novela “Ser feliz era esto”, editada por Alfaguara.

Dialogamos con él unas horas antes de presentarse en la feria ante una gran cantidad de público, entre los que se encontraban numerosos jóvenes.
Sacheri convoca, primero por sus cuentos sobre fútbol, luego por su novela “Papeles en el viento” que actualmente es llevada al cine por Juan Taratuto, quien dirige el film, una obra cuya temática también es la pasión futbolera. Dice que para ser escritor es necesario que te guste escuchar al otro y confiesa que ya está pensando en su próxima obra.
Sacheri logra intimidad en las entrevistas, porque se muestra tal cual es, no tiene poses, es franco, sincero y logra tal como lo hace con sus novelas, ser claro, directo, profundo y no complicar al otro con historias confusas, sino todo lo contrario.

“Ser feliz era esto”, pasa por ese lado de la vida, de eso se trata esta charla.

-Sos de los escritores que trata temas profundos pero con simpleza, sin ser rebuscado. No es fácil lograrlo, pero a vos te sale bien.
-Me gusta que lo detectes de ese modo. Porque el objetivo es ese no ser complejo. Porque no creo que la complejidad venga de la mano de la profundidad. Pero solo por el gusto de marear al lector, no me satisface como escritor. Cuando siento que un escritor me la hace difícil por el hecho de hacerse el lindo, me fastidia. Cuando un escritor me dispara una historia donde cuenta cosas íntimas, es ahí donde se vuelve complejo porque el interior de todos nosotros es complejo.

-No es superficial la historia, no es banal la forma de escribir, y concatenás estos dos aspectos mostrando incluso, creo, cosas tuyas, de tu propio mundo interior.
– Yo creo que sin duda hay cosas mías, pero siempre están muy camufladas, a propósito, eso es lo que lo vuelve tan catártico. Yo escribo básicamente para eso, para soltar cosas mías. Las mejores y las peores, ponerlas en una ficción me ayuda mucho.
Lo que me pasa con los personajes a medida que los voy conociendo, con el tiempo se parecen demasiado a vos y después los vas diferenciando, los empezás a querer, como personas ficticias.

-¿Dónde está la clave?
-En la sensibilidad. En el mejor de los sentidos.

-Pero cuando notás que se parece mucho a vos, tratás de censurarlo o lo transformás…
– No es una cuestión de censura el lector no tiene que notar que se parece a mi, porque cualquiera de nosotros es menos interesante que un personaje. Si yo me voy a poner a contar mi vida… hay autores que lo hacen por años en libros distintos. A mi no me interesa. Creo más bien en esta posibilidad de regar algunas cosas propias pero en el medio de otras que no tengan nada que ver conmigo.

. De dónde salieron estos dos personajes de tu última novela. Una adolescente que busca a su padre al morir su madre. Un padre que no sabía que tenía una hija.
-Siempre hay un disparador. Yo estaba de viaje y mi mujer me manda un mensaje estoy con los chicos. Tengo una hija ahora de catorce y un hijo de dieciocho. Estaba en la ruta en San Luis y me quedé pensando cómo me manejaría con este trabajo si estuviera solo. Me traigo a mi hija al viaje. Eso de un escritor con su hija quedó en el aire. Después ya no era un escritor, sino un tipo que no tiene ganas de escribir. Qué está cómodo así como está. Sobre todo me gustaba el vínculo con esas personas que a veces te encontrás, que te cambian la forma de enfrentar los otros vínculos. Te puede pasar con un amor, o con un amigo o con una hija. Con esto de las paternidades tan múltiples que hay ahora. Ser padre siempre te llena de dudas. Cuánto más si te toca el timbre y te dice “hola papá”.

-Digamos que es fuerte… Que puede terminar bien o en una ruptura total.
-Si justamente, yo elegí que no terminara mal. Que se lleven bien, para evitar lo obvio. A veces la vida te propone otra cosa. Me gustaba esa posibilidad.

-Yo pensaba cómo te cambió la vida de pronto. De profesor de historia a ganar una película argentina con una novela tuya un Oscar. Luego no paraste de escribir.
-Si es cierto mi carrera venía creciendo, con los cuentos, pero a partir del Secreto de sus ojos, fue un salto total. A viajar por el mundo. A trabajar con frecuencia para otros libros. Un salto a dejar de dar clase. O quedarme con pocas horas de docencia.

-Cómo se compone tu vida ahora.
-Sigo una vez por semana dando clase porque me gusta hacerlo. Pero me convertí en un escritor casi full-time.

-Pero eso te hace bien. Con “Metegol” también tuviste éxito participaste en el guión.
-Si tal cual. Pero yo tenía una vida que me gustaba mucho. Cuando a vos te va bien en algo, todo el mundo supone que es lo mejor que te puede pasar. Y que tocás el cielo con las manos. Y qué pasa si tenías una vida que te gustaba mucho y la perdés. Por ejemplo estar mucho en mi casa.

-¿Te pasa eso?
-Claro que me pasa. Esto de estar fuera de casa 80 días al año por las presentaciones. Si fuera viajante es otra cosa, pero yo no elegí ese trabajo. Para mi fue toda una tarea ver qué cosas de mi nueva vida me gustaban y qué cosas no. Y qué cosas no quería perder.

-¿Estás condicionado por las editoriales?
-En este momento que soy exitoso, estoy como en el mejor de los mundos. Mis libros se venden, estoy en una editorial como Alfaguara con gente muy piola y lo que tenga ganas de publicar me lo publicarán. Soy muy prolijo. Jamás firmo un contrato por un libro que no escribí. Es un trabajo y me hace feliz. Me gusta pensar que si el día de mañana no se me ocurren más ideas, no se venden más libros, no me llaman para una película, tomo más horas de historia y la vida sigue.