Esta nube se vio sobre el aeropuerto de Porto Alegre, Brasil, el viernes 9 de enero. Es sin duda una formación extraña que además se repitió en forma similar y simultáneamente en distintos lugares de la costa argentina y uruguaya.
Estas nubes atípicas presagian tormentas intensas, y el cambio climático se hace sentir en el país y en todo el planeta.
En los últimos informes del IPCC- el grupo intergubernamental de cambio climático- se advierte sobre la intensidad de las tormentas, las formaciones de nubes que presagian grandes lluvias y que el ciclo del agua tendrá cambios sustanciales al convertirse el clima en más cálido.
Se prevé además que la precipitación a escala global aumente gradualmente en el siglo XXI
Los cambios en la precipitación media en un mundo mucho más cálido no serán uniformes, ya que en algunas regiones se experimentarán aumentos y en otras disminuciones o no se experimentará ningún cambio. Es probable que las masas terrestres situadas a altas latitudes registren un mayor volumen de precipitación debido a la mayor capacidad de almacenamiento de agua en una troposfera más cálida. Es probable que en muchas
regiones áridas y semiáridas de latitud media y subtropicales, el nivel de precipitación sea menor.
En ciudades como Buenos Aires, las tormentas se intensifican y cada vez son más violentas, así sucede en distintos lugares del país y de la región. En el informe se mencionan fenómenos de riesgo extremo y desastres

Los hielos de los polos en gran riesgo
En el informe se indica que el manto de hielo de la Antártida se ha perdido durante los últimos dos decenios, como consecuencia de la aceleración del retroceso de los glaciares.
Las plataformas de hielo flotantes están experimentando cambios sustanciales. Están menguando en la región del mar de Amundsen de la Antártida occidental, el fenómeno se debe a un elevado flujo de calor en los océanos, se está produciendo retroceso y desplome parcial que empezó hace decenios.
El derretimiento de los hielos es la causa de la elevación del nivel mar.
El Dióxido de carbono una de las causas del calentamiento global
De 1750 a 2011, las emisiones de CO2 procedentes de la quema de combustibles fósiles de energía y combustible, son las principales causas que afectan el clima en el planeta.
Se estima además que el cambio de uso del suelo, principalmente
la deforestación, observado a partir de los datos y los modelos de la cubierta terrestre, también son responsables del cambio.
El océano se está calentando en muchas regiones, a varias profundidades y en distintos períodos, pero no en todas
partes ni de forma constante. La señal del calentamiento se observa con más claridad cuando se examinan los promedios
globales, o incluso los promedios de las cuencas oceánicas, en períodos de un decenio o más largos.
La temperatura oceánica en un lugar dado puede variar considerablemente con las estaciones. También puede fluctuar
sustancialmente de año a año, o incluso de un decenio a otro, debido a las variaciones en las corrientes oceánicas y al
intercambio de calor entre el océano y la atmósfera.
La Tierra absorbe más calor que el que emite al espacio; prácticamente todo este exceso de calor penetra en los océanos y se almacena en ellos.
Han desaparecido más de 600 glaciares
Los glaciares de muchas cadenas montañosas del mundo están desapareciendo como consecuencia de los aumentos de
la temperatura atmosférica de los últimos decenios. Se ha observado que están desapareciendo glaciares en el Ártico
canadiense y las Montañas Rocosas, los Andes, la Patagonia, los Alpes europeos, las montañas Tián, en montañas tropicales
de América del Sur, África y Asia, y en otros lugares. En estas regiones han desaparecido más de 600 glaciares en los últimos
decenios. Aunque no siguiera aumentando la temperatura, desaparecerían muchos más glaciares. También es probable
que algunas cadenas montañosas pierdan la mayoría, si no la totalidad, de sus glaciares.
En todas las regiones montañosas con glaciares en la actualidad, el volumen glaciar ha mermado considerablemente en
los últimos 150 años. En ese período, muchos glaciares pequeños han desaparecido. Con algunas excepciones locales, la
retracción de los glaciares (reducción del área y volumen) ya era generalizada en la década de 1940 y particularmente marcada desde la década de 1980.
No obstante, en algunas regiones, hay glaciares individuales que presentan un comportamiento diferente y que han avanzado
al mismo tiempo que la mayoría se ha retraído (por ejemplo, en las costas de Nueva Zelandia, Noruega y la Patagonia
austral (Chile), o en la cordillera del Karakórum en Asia). En general, estos avances de los glaciares son resultado de
condiciones topográficas y/o climáticas especiales (como un aumento de la precipitación).
Un glaciar puede tardar varios decenios en ajustar su extensión a un cambio instantáneo del clima, por lo que la mayoría
de los glaciares son actualmente más grandes de lo que serían si estuvieran en equilibrio con el clima actual. Dado que
el tiempo necesario para que se produzca este ajuste aumenta con el tamaño del glaciar, los glaciares más grandes
continuarán retrayéndose en los próximos decenios aunque las temperaturas se estabilizaran. Los más pequeños también
seguirían contrayéndose, pero ajustarían su extensión más rápidamente y muchos de ellos terminarían desapareciendo
por completo.
¿Es el Sol un factor importante de los cambios climáticos recientes?
La irradiación solar total es una medida de la energía total en la parte superior de la atmósfera proveniente del
Sol. Varía en una amplia gama de escalas temporales: de miles de millones de años a tan solo unos pocos días. Sin embargo,
ha variado relativamente poco en los últimos 140 años. Los cambios en la irradiación solar son un motor importante de la
variabilidad climática junto con las emisiones volcánicas y factores antropógenos.
El núcleo del Sol es un reactor de fusión nuclear gigante que convierte el hidrógeno en helio. Este proceso genera energía
que se irradia a través del sistema solar en forma de radiación electromagnética. La cantidad de energía que llega a la parte superior de la atmósfera de la Tierra varía en función de la generación y emisión de energía electromagnética proveniente del Sol y del recorrido de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.
Se registran niveles más elevados de IST cuando el Sol es más activo. Las variaciones de la irradiación siguen el ciclo de manchas solares de aproximadamente 11 años. Actualmente atravesamos un período de gran actividad solar.