Hace doce años esta cronista, entrevistando a un colombiano que había venido a San Martín de los Andes para dar charlas sobre lo nocivo que eran los video juegos por la violencia que desataban, escuchó la teoría del peligro que entrañaba la falta de controles sobre todo en las fronteras, que permitían la entrada de drogas al país. Hasta ese momento la Argentina era un país de tránsito, pero con un gran consumo sobre todo de marihuana y cocaína.
El hombre que ya no vivía en Colombia, que había sido invitado por un colegio religioso de la ciudad, para ofrecer estas conferencias, no dudó en diagnosticar el futuro del país, si los controles seguían fallando.
“Si en 10 años los políticos y las fuerzas de seguridad no incrementan los controles, se producirá la colombinización de la Argentina” sentenció. Además arriesgó con seguridad la hipótesis de que ya estaban instalados grupos de la FARC y de Sendero Luminoso en las villas de la capital y del cono urbano. Estamos hablando de hace doce años.
En aquél momento Colombia seguía teniendo altos niveles de violencia y secuestros, provocados por cuestiones políticas y generados por los carteles más famosos.
A doce años de esa teoría, vemos con preocupación como se incrementó el tráfico de drogas, cómo se han instalado grupos narcos en distintos sectores, las bandas peruanas y paraguayas, los crímenes que conocemos cada día, los diagnósticos pesimistas, la cantidad de colombianos que están en este negocio funesto y la teoría de la presencia de sicarios. Una realidad que hace que hasta el papa Francisco adviertan de los riesgos que corre el país.
Estamos lejos de estigmatizar cuando hablamos de bandas, de grupos que se entrelazan con el único objetivo de vender drogas, de someter a jóvenes a este negocio ilegal pagando cifras tentadoras, de vender en lo que llaman kioscos a toda hora del día con total impunidad. Por un lado está la mano de obra barata sometida a los narcos, ellos viven en las villas o en sectores marginales de las ciudades, y por otro están los narcos que representan a los carteles que se instalaron en barrios privados de Buenos Aires, entre ellos nordelta.
San Martín de los Andes si bien está lejos de vivir estas situaciones extremas, desde hace décadas ve como se expande el negocio y el consumo.
En los últimos meses se incrementaron los operativos al frente de Gendarmería Nacional. El escuadrón 33 realizó 29 operativos en lo que va del año, todos con resultados positivos en cuanto a los objetivos perseguidos. Se secuestró marihuana, cocaína y LSD.
Recordamos que hace un mes un operativo sobre la Ruta Nacional 40 logró detectar la entrada de droga desde Chile. Esto provocó los posteriores allanamientos en los diferentes lugares, llamados kioscos de Junín y San Martín de los Andes.
Otros procedimientos se llevaron a cabo en Tromen, en el paso fronterizo Mamuil Malal, en Hua Hum, en Lolog, Meliquina, en la ciudad de San Martín de los Andes y en Junín de los Andes en distintos hechos que arrojaron resultados positivos.
Estas dos últimas localidades tuvieron como resultado seis detenidos y varios allanamientos, en el operativo de marzo, uno de los involucrados de nacionalidad chilena sigue detenido, el resto fue liberado pero supeditado a la causa que inició la jueza Silvina Domínguez, del Juzgado Federal de Zapala.
La banda relacionada entre las dos localidades, traficaba cocaína, LSD y marihuana.
Fue uno de los operativos de los últimos tiempos, más importante en el que participaron 60 hombres del Escuadrón 33. Las tareas de investigación llevaron meses.
¿Qué es lo que permite que se realicen allanamientos, y tareas de investigación que llegan a culminar con los operativos finales y detenidos? sin duda el accionar de los jueces. En este caso la jueza Domínguez fue un eslabón importante para los logros, autorizando en forma simultánea los allanamientos.
Quienes están desde hace años en el seguimiento del narcotráfico, sobre todo quienes pertenecen a Gendarmería Nacional, responsable de las fronteras, no avalan la teoría de que el país va camino a la realidad semejante a Colombia o a México, que hoy está peor que la realidad colombiana. Piensan que la población de la Argentina no es igual a estos países, y que si se incrementan las acciones, se estaría todavía a tiempo para evitar esa triste realidad.
Según estadísticas de las fuerzas de seguridad, la venta de droga en San Martín de los Andes no difiere mucho de los años anteriores, si bien ha crecido porque también creció su población, la situación no es aún similar a otras ciudades del país. Pero es necesario y fundamental incrementar los controles con el aval de la justicia.
Por ahora dicen que lo que se secuestra en cada procedimiento, ya sea en la ciudad como en la frontera, no incluyen las drogas sintéticas, nuevas propuestas que desde hace años se consumen en círculos de mayor poder adquisitivo.
La importancia del último procedimiento fue desbaratar una banda que se dedicada a la venta de cocaína de gran pureza y de marihuana. Las conexiones entre Junín y San Martín de los Andes, se complementaban también con algunas bandas que operan en Neuquen y Buenos Aires.
El tema del narcotráfico se alimenta cada día con algún nuevo muerto en distintos sectores de Rosario o Buenos Aires, esto es quizás lo que agranda aún más el fantasma de este flagelo que ataca al mundo.
Las fuerzas de seguridad que pertenecen a la región, en especial a Neuquén, después de trabajos de inteligencia determinan las rutas por las cuales los narcotraficantes introducen y hacen circular la droga en la provincia.
La producción sigue siendo central en Bolivia y Paraguay, debido a las condiciones climáticas, tanto la hoja de coca como la canabis, se produce en gran escala en esos países, de los productores va hacia lo que llaman cocinas y luego surge en tráfico hacia la Argentina pasando en forma ilegal por las fronteras.
Según se sabe, las fuerzas de seguridad que tienen a su cargo el seguimiento y ataque al narcotráfico, avanzan en cuanto a controles, a seguimientos de sectores que se sabe que están en el negocio que maneja millones, poco se sabe de muchos avances, porque como es obvio, nada se puede dar a publicidad, pero lo que quizás se necesita sin duda, es contar con políticos convencidos de que la Argentina está en un momento de inflexión, de jueces que no liberen en forma inmediata a quienes fueron detenidos por traficar y vender y de una comunidad comprometida con mensajes claros para evitar que los adolescentes y los jóvenes, entren en el juego diabólico de este mega negocio que compra demasiadas voluntades, logrando así acallar voces y dejar en la nada aquellos operativos que logran objetivos claros y contundentes.
El procedimiento que se llevó a cabo en marzo, sobre la Ruta Nacional 40 logró detectar la entrada de droga desde Chile. Este fue el desencadenante de los posteriores allanamientos en los diferentes puntos de venta de Junín y San Martín de los Andes. En los allanamientos se encontraron balanzas, envoltorios, agendas de clientes y teléfonos, todos los elementos que corroboran la comercialización de la droga.
Reiteramos que de los seis detenidos, cinco fueron liberados, aunque la causa sigue en el Juzgado Federal de Zapala.