Siguen los informes geológicos elaborados por expertos. El geólogo del SEGEMAR, Fernando Pereyra volvió a indicar los lugares que son vulnerables en San Martín de los Andes. Lo había hecho ya hace cuatro años, cuando cayeron las enormes piedras en Villa Paur, su informe verbal y después de recorrer los sitios indicados como los de riesgo, derivaron ahora en un informe escrito.
El profesional recorrió los lugares más peligrosos de la ciudad e indicó las medidas a tomar.
Nada se hizo desde entonces, porque a pesar de que se esperaba el escrito, el adelanto fue contundente.
Pero nada se hizo tampoco desde el informe Hallcrow, en el 2009, un informe que no hacía más que constatar la situación de riesgo del cerro Curruhuinca. Se sabe que el 15% de la población vive en zona de riesgo, el mayor porcentaje sobre el mencionado cerro y el resto repartido en asentamientos ilegales o en zonas donde no debieron planificarse barrios.
Pero podemos irnos más atrás. En el 2000 el Municipio elaboró un diagnóstico que quedó reflejado en el mapa de riesgo. Las zonas apuntadas no eran ni más ni menos que las mismas que señaló el geólogo Pereyra años después.
En este caso el lunes el municipio recibió un estudio realizado por profesionales del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), que fuera encargado hace unos años por el municipio, y que abarca distintos sitios de la ciudad como las laderas y faldeos del Cerro Curruhuinca, y la zona frente a Villa Paur, como indicamos más arriba.
La exposición tuvo lugar el pasado viernes 16 de septiembre, en el salón “el Pórtico” de nuestra ciudad, y contó con la participación de la Intendente Municipal Brunilda Rebolledo y miembros de su gabinete. Al respecto, Brunilda señaló que “frente a los derrumbes que se produjeron y causaron alarma en la población, es importante conocer estos estudios para planificar en forma conjunta».
Por otra parte, la presentación se dio en el marco de la entrega de información de base, respecto del estudio encarado por el SEGEMAR, el cual tendrá una segunda etapa, basada en la definición del tipo de obra necesaria para este tipo de situaciones.
En tanto el geólogo del SEGEMAR, Fernando Pereyra, indicó durante su exposición que hay zonas como Villa Paur absolutamente inestables, a las que hay que dejar que se estabilicen naturalmente.
Finalmente, Pereyra agregó que «la forma de lidiar con el riesgo depende de cómo se encare el problema, ya sea de manera estructural con obras de infraestructura, como así también de planeamiento `con el objetivo de reducir la amenaza y la vulnerabilidad».
Es de esperar que las obras de infraestructura que se mencionen en algún momento se lleven a cabo, ya que quizás las áreas mencionadas son las más peligrosas por la gran población que vive en el lugar, es el caso del cerro Curruhuinca, pero como hemos mencionado en otras notas, las zonas de derrumbe como la ladera del cerro Comandante Díaz, frente al lago Lacar o en la cuesta Juez Quiroga , ambas con derrumbes recientes, hace décadas que son mencionadas como sectores de peligro y nada se ha hecho hasta el momento.














