Por Graciela Vázquez Moure
Un aviso clasificado los unió para siempre, y este 19 de octubre DE 2023, ella, Teresita Pelenberg de Hoepke partió de este plano para transitar seguramente, en otro espacio, tiempo.
Fue un aviso clasificado en un diario alemán, lo que logró que su destino fuera encontrarse y no separarse nunca más.
Un aviso que pedía una mujer que se hiciera cargo de dos niños, en la Patagonia, en una estancia, muy lejos de Villa Ballester, donde residía.
Y así ese aviso clasificado que llegó a sus manos, le marcó un rumbo y un destino.
Sintetizo esta historia que narró Eberardo Hoepke cuando me contó su vida para que diera origen a mi libro “Soy solo un hachero”.
El aviso decía: “una estancia en la región de los lagos del sur, necesita una señora joven, simpática, culta y que sepa el idioma alemán para educar a dos niños de cinco y seis años, en caso de tener un hijo no es impedimento para ser aceptada en el puesto”. Eberardo recibió veintidós respuestas de adhesión, entre ellas una carta fue la que llamó la atención del hombre alemán que llegó al país a los veintidós años, con un capital que consistía en una moto y cien marcos.
Y esa carta y ese aviso, marcó el rumbo, comenzó así una historia de amor, y fruto de ella un hijo: Bertil.
Y así desde la década del 70 siguieron un mismo camino.
Ella enfermó hace unos años y este 19 de octubre partió, dejando el recuerdo en San Martín de los Andes, de esa mujer alemana que vestía ropa típica de su país, que desfilaba en el aniversario del pueblo, que sonreía y saludaba con amabilidad.
La historia es mucho más extensa y profunda, solo en estas líneas la recuerdo y quizás esta foto icónica, que muestra la mirada de dos seres unidos por el amor, con un paisaje que se asemeja a Alemania, pero es en la Patagonia, es también la síntesis de una vida que dejó una huella en este rincón cordillerano.
Teresita falleció a los 85 años y sin duda alcanzará la luz que la guíe en este nuevo camino.
Acompaño especialmente a Bertil y a Eberardo en este momento en que la despedida se hace difícil, pero la fe logra que la aceptación llegue a cada uno de ellos.











