POR GRACIELA VAZQUEZ MOURE
Llegaron de Holanda a principio del siglo pasado. Su lugar en el mundo fue el paraje Hua Hum, a 40 km de San Martín de los Andes.
Allí forjaron su vida. Tuvieron sus hijos y dejaron su huella.
Los Van Dorsser son una familia pionera.
Ana, nos cuenta su historia. Sus padres Adrián Van Dorsser y Ana Fuentes, se casaron y vivieron en Nonthué.
Ana nació en ese paraje. Su padre vino de Holanda, su madre era criolla. El casamiento se produjo en San Martín de los Andes.
Después de unos años, una hermana de Ana Fuentes llegó desde Chile y la familia empezó a ser más grande.
“Mi tío Cornelio estuvo a cargo del aserradero que fue el primero que se creó en Hua Hum, y que estuvo activo hasta mediados de la década del 40” cuenta en su relato.
Llegaron con la propuesta del gobierno nacional que les ofrecía las tierras fiscales con el propósito de desarrollarlas con agricultura y ganadería. No eran “boers”, la familia llegó directamente de Holanda.

Pero además los Van Dorsser se destacaron en el turismo. La posada Rozemburg fue emblemática en la región en las primeras décadas de la fundación del pueblo.
“Mis hermanas fueron a la Escuela 53 de Hua Hum, Adriana y Martina, iban todos los días a caballo. Yo fui a la Escuela 5” recuerda Ana en diálogo con Desde el Sur Digital “que estaba en la esquina de Drury y Tte. Gral Roca”
Nació el 6 de agosto de 1933 “solo terminé la escuela primaria, lo más cerca para el secundario en aquella época era Bahía Blanca, era muy caro y no lo pude hacer”.
Los recuerdos del aserradero llegan difusos, porque Ana era niña cuando la empresa se cerró “yo lo que me acuerdo más era de la casa de mi abuela “Martina Van Westen” menciona además a su abuelo Isbrand Van Dorsser, “me acuerdo de una señora grande con vestidos grises, ellos llegaron de Holanda y luego construyeron la posada Rozemburg, era un establecimiento agrícola-ganadero y maderero. Yo después puse la fábrica de dulces en la calle Mascardi, llevaba este nombre y la foto de la dulcería era la de mis abuelos sentados frente a la posada tomando el té”. La dulcería comenzó en el 1992 y se cerró en el año 2008. Los dulces y el jarabe de sauco, recomendado para la tos, eran su especialidad.
Ana destaca los valores de Martina, su abuela “llegaron en 1905 era tan limpia y prolija, y en su posada en Hua Hum daba alojamiento a los que venían e iban hacia Chile. La posada era impecable enceraba los pisos, lustraba la mesada de madera con la ceniza del fuego, todo relucía a pesar de estar en medio de la montaña. Ellos tenían sus habitaciones, la cocina, el comedor y sobre estanterías los frascos de todas las conservas que hacían. Al fondo de la casa tenían una plantación de manzanos, cerezos, una huerta, era una quinta hermosa.”
Los sobres de semillas de flores llegaban desde Holanda, la correspondencia incluía este maravilloso regalo desde tierras lejanas.
La historia de los inmigrantes fascina aún más en este nuevo siglo. Es que la vida se ha transformado tanto que estas historias no solo demuestran el trabajo y dedicación de los pioneros, sino además enternece pensar que su relación con la identidad y sus antepasados se lograba a través de estas pequeñas cosas: las semillas de las flores y de los frutales que llegaban desde Holanda en sobres acompañados por cartas extensas, que permitían mantener los afectos familiares.
Su abuelo hizo el destacamento policial, el llamado castillito de Van Dorsser, una construcción que fue rescatada y reciclada hace pocos años por el Parque Nacional Lanín y convertida en centro de visitantes y museo.

“Después de tener el aserradero en marcha había mucha gente viviendo y el destacamento policial fue importante, en ese lugar nunca vivieron mis abuelos, siempre fue el lugar policial, mi abuelo lo hizo con la colaboración de arquitectos conocidos” su diseño y los materiales lo ubicaron entre las construcciones típicas e históricas de la época.
“Entre la hostería de Nonthué y la posada Rozemburg estaba el aserradero, mis abuelos y mi tía fueron pioneros del turismo. Fue una pena que la hostería la desarmaran de esa manera, porque desapareció todo rastro” lamenta Ana Van Dorsser.
Cuando el gobierno nacional expropia las tierras cedidas a principio de siglo, incluyen las construcciones. Fueron 14 mil hectáreas expropiadas a precio fiscal “fue en los primeros años de la presidencia de Perón, antes de finalizar la década del 50, fue cuando salió un decreto que decía que los extranjeros hasta tanto kilómetros de las fronteras no podían tener propiedades, aunque ya había descendencia argentina, les expropiaron todo a precio fiscal. A mi papá le permitieron vivir en Rozemburg, falleció en esa hermosa construcción en el año 65. El aserradero lo vendieron en la década del 40. Mi tía quedó con la hostería Nonthué, cada tres años se presentaba a licitación, estuvo hasta el año 68.”
(Foto tomada en las primeras décadas del siglo 20 por Bruno Sálamon, pionero de la fotografía y el turismo)
Alrededor de 1930 la familia formada por Doña Rosa y Don Cornelio Van Dorsser (hijo de Isbrand y Martina) construyen la Hostería Nonthue en el paraje Hua Hum, que al poco tiempo se constituye en el paseo obligado de todos los turistas que arribaban a San Martín de los Andes.
En 1946, cuando por la disposición nacional se apropia para Parques Nacionales toda la tierra, la familia Van Dorsser se vio obligada a dejar la explotación maderera, pero permaneció como concesionaria de la hostería, donde Doña Rosa continuó con esa explotación, afianzando aun más el carácter turístico de la misma, permaneciendo en ella hasta la década del 70. Finalmente se desarman la hermosa hostería junto con las construcciones anexas de la familia.
En la actualidad existe un restaurante y pequeña hostería con pocas habitaciones y de un estilo arquitectónico que nada tiene que ver con las construcciones típicas de dicha época y paraje.

(Hostería Nonthue, que también fue Estafeta Postal, un lugar emblemático que dejó de funcionar a fines de la década del 60)
El primer cine
Don Elías Aquín, tuvo dos hijos Ramón e Isabel (casada con un Creide). Ramón se casó con Ana Van Dorsser.
En el relato surgen los recuerdos de un primer cine ubicado en la esquina de Elordi y Perito Moreno “mi abuelo había hecho un salón y compró un proyector, cuando llegaban las películas el avisaba con una especie de bomba de estruendo. Después el cine dejó de ser de mi abuelo y fue de Elías Aquín, quien después de muchos años fue mi suegro. Mis papás eran separados y nosotras éramos chicas y las finanzas no andaban muy bien. Teníamos cuenta en el almacén de ramos generales de Manuel Chidiak, mi mamá cosía muy bien y vendía la ropa. Estamos hablando de la década del 40, con eso vivíamos pero con un presupuesto muy ajustado”.
No había muchas distracciones en aquél San Martín de los Andes, por lo que había que ingeniarse para acceder de alguna forma a un pasatiempo como era la proyección de películas de la época.
“El cine cobraba entrada y a nosotros no nos alcanzaba, íbamos a mirar las películas como podíamos, don Elías Aquín que tenía el cine cerraba las cortinas y una de las personas que iba era amiga de mamá y nos corría un poco las cortinas y nosotras veníamos las películas desde afuera, espiando” Ana ríe con estos recuerdos. Tiene un carácter alegre, fuerte en algunos momentos, afable en otros “salgo a la calle y me alegra encontrarme con la gente que conozco, las cosas tristes fueron circunstancias de la vida”.
No añora las viejas épocas, ni la tranquilidad ni los momentos de juegos en calles de tierra, con acequias y grandes alamedas. Siente que la vida pasa y hay que adaptarse a las nuevas realidades. Ana se casó con Ramón Aquín, el hijo del dueño del cine y tuvo tres hijos Ana María de las Nieves (conocida como Moním), Luis (conocido como Copi Aquín) y Martina (Queti.).
Con la impronta de una reina
Fue reina de San Martín de los Andes y luego de la provincia de Neuquen desde el 2007 hasta el 2008.
“Lo disfruté mucho me pasearon por todos lados, porque representé a la provincia de Neuquén y nos llevaron a distintas provincias” los recuerdos de su reinado forman parte de otros tantos a lo largo de estos 80 años.
Trabajó también en la biblioteca popular 9 de Julio, “me pagaban 400 pesos y era como tocar el cielo con las manos, después me casé y tuve que renunciar no estaba bien visto trabajar, renuncié yo y entró Maclovia Torres, tengo buenos recuerdos porque solo trato de tener los más lindos, los momentos feos que también los tuve trato de dejarlos atrás. De niña sufrimos muchas limitaciones, no era una vida abundante, pero bueno todo es una circunstancia”.
Actualmente Ana Van Dorsser es parte de la comisión directiva del Centro de Pensionados y Jubilados «Añoranzas».
Un recuerdo del lago Lacar
Recuerdo cuando andábamos en lancha era de mi tío Cornelio, yo tenía terror de navegar desde Hua Hum al pueblo. Pasaban las olas por arriba de la lancha “Esther”, recuerdo a los lanchones con la madera de los aserraderos, y tengo una foto donde está mi tío con mi tía bailando, ponía la vitrola arriba del lanchón eran muy divertidos”.
Esta es una historia de nuestros pioneros, un relato de momentos felices y otros no tanto. De huellas dejadas por los que forjaron la realidad de San Martín de los Andes en los primeros años del siglo pasado. Son parte de la identidad y es bueno recordarlos porque ellos dejaron su huella.

El castillito Van Dorsser reciclado por Parques Nacionales en la primera década de este nuevo siglo. Funciona como Museo y Centro de Visitantes en Hua Hum, puede visitarse y se encuentra atendido por personal especializado del Parque Nacional Lanín.