La violencia sigue siendo uno de los temas que aparecen diariamente en distintos medios de comunicación y que rodea a los individuos. Creemos que se ha incrementado, pero también pensamos muchas veces que a través de las redes sociales se conocen mucho más casos que los que antes transcendían. Además existe la convicción en los sectores que tratan el tema, de que la gente se atreve de denunciar lo que en otras épocas ocultaba.
Así es que son muchos los profesionales que abordan el tema. Lo que sigue es una entrevista que Desde el Sur Digital, realizó al Dr. Reynaldo Perrone, quien reside desde hace 42 años en Francia, donde desarrolla su actividad profesional como psiquiatra, dentro del campo de la psiquiatría se especializa en terapia de familia y de pareja, con la metodología de terapia breve. El Dr. Perrone, visitó por tercera vez San Martín de los Andes. La conexión fue a través de la Fundación Catalina de nuestra ciudad. El profesional mantuvo reuniones con diferentes sectores del municipio y de instituciones de la localidad. La Lic. Cecilia Lázari, presente en la entrevista, se refirió con respecto a la violencia en distintos ámbitos, que existe “una mayor predisposición para denunciar los hechos y se han implementado programas como “Contalo” o “Paz en la escuela” que están dirigidos a provocar una mayor sensibilidad, y ha demostrar que se puede hacer algo como comunidad y que no da lo mismo a que los hechos de violencia familiar o de abuso, se denuncien a que no se denuncien”.
La violencia social, familiar y la conducta anómica. Las causas del comportamiento de ciertos individuos
-En los últimos años se incrementaron las denuncias por violencia familiar y abusos. Las denuncias suman entre 6 y 8 diarias. Además los femicidios, tres en el inicio del año. Hechos de violencia que alarman a la sociedad.
-Tenemos que ser prudentes con el tema del incremento de la violencia, porque ha disminuido al menos eso se ve en los países en que se llevan estadísticas, es cierto que aumentaron algunos delitos. Pero la violencia indiscriminada como venganzas, masacres de comunidades enteras, por lo menos en una parte del planeta se modificó. Aunque aparezcan marcadores preocupantes de cierta violencia, lo que antes era tomado como una fatalidad, ahora es inadmisible, existe más re-actividad de la población sobre este tipo de situaciones. Las bandas son cada vez más peligrosas, pero también están cada vez más controladas.
-Sin embargo se observa que la sociedad al menos la de nuestro país, se ha vuelto anómica. No se respetan las normas y no se admite autoridad posible.
Podría tener que ver con que la ley históricamente estaba transmitida por el soporte religioso, y el individuo debía comportarse según la divinidad y los parámetros eran los de una imagen religiosa. Había métodos de una concepción sagrada y provocaba un modelaje de comportamiento más previsible, aunque la misma religión llevó a la violencia, pero era la violencia del Estado que era admitida. Estos métodos fueron modificándose a través de los siglos y actualmente se puede decir que la sola manera de la transmisión de la ley es terror-sanción, porque no hay ninguna instancia educativa en que se explique al sujeto por qué existe la ley y por qué hay que cumplirla. La única manera es cuando el sujeto comete un delito y lo sanciona y descubre que la ley existe. La noción que el sujeto tiene de la ley es vaga. La política se sustrajo de la ley, la dictadura por ejemplo, la aparición de Internet y de las redes sociales son espacios sin ley. Hay sujetos que estiman que la ley son ellos. Que es el resultado entre pactos de grupos que imponen su propia ley.
-El punto es la educación.
-Si por eso con la Fundación Catalina y el Municipio se desarrolla un programa Paz en la Escuela, consiste en transmitir la ley a los jóvenes. Porque además la ley protege a la sociedad, eso debe comprenderse.
– En cuanto a los femicidios, con su experiencia de psiquiatra podría decir qué pasa por la mente de un individuo cuando comete ese acto atroz. Parece contagioso, ¿es posible que copie a otro?
-Existe en la mente humana y en la biología como especie viviente que comparte el espacio con otras especies, inclinación a utilizar la fuerza para satisfacer su deseo y dominar al otro. Es el proceso de aprendizaje, lo que modela y limita esa barbarie espontánea. No es que el hombre nace bueno y se vuelve malo porque la sociedad lo transforma, es todo lo contrario el hombre nace violento, modifica su comportamiento adaptándolo a la vida colectiva, perteneciendo a un grupo, siendo reconocido. Además existen mecanismos biológicos en otras especies como los primates, o los animales, cuando se produce que una agresión el que está vencido adopta una posición que hace que el que agrede se abstiene de destruirlo, abandona la lucha, porque la descarga bioquímica que provoca la agresividad se inhibe gracias a ciertos mecanismos de la víctima. Las armas provocan una especie de distancia que hace que el otro pueda ser destruido. Pero los gestos y el sufrimiento se ha demostrado que en algunas personas incrementan la violencia, nos vemos en la paradoja de que la razón que es lo más evolucionado del sujeto, es lo que legitimiza a él, a cometer los crímenes.
– ¿Puede la mente contagiarse al ver que otro hizo lo que él creyó posible, llevarlo a cometer el acto?
-Si, podría ser así, pero no como contagio sino como mimetización. Si alguien piensa en eliminar a otro porque está impregnado de un sentimiento de venganza, cuando ve que otro lo hizo tiene un impacto en su espíritu que lo lleva a poder actuar de la misma manera.
-¿Hay esperanza de un cambio?
-Naturalmente que puede haber esperanza, razonable y prudente esperanza. La población que integra distintas comunidades es heterogénea y esos grupos están compuestos por individuos con capacidades cognitivas muy reducidas, otros que están proclives a procesos de integración y desarrollo del pensamiento, siempre hay un margen problemático, pero por otra parte existen comportamientos de la parte de los que deberían dar el ejemplo que son aberrantes. Políticos machistas, comportamientos despreciativos hacia el otro, instituciones que elogian la fuerza y el imponerse en los otros, lo que podría actuar como un plan educativo global pierde eficacia, porque hay un comportamiento que impone estas diferencias en forma permanente.
Por eso digo que hay una prudente esperanza de cambio.

La psicóloga Cecilia Lazari agregó un dato que aporta una causa a lo que hoy se vive con respecto a los femicidios
“Hay una posibilidad de pensar que los femicidios, son un signo de nuestra época, esto de pensar de ocupar los lugares y pensar que esos espacios no serán invadidos por el otro. En ese proceso algo está pasando más allá de que los índices de violencias no sean mayores, hay una falta de bordes que un hombre pueda tener hacia una mujer y su lugar la ubica como un objeto, es un cambio de una lectura de cómo la masculinidad y femineidad están ubicadas en los términos actuales y que tal vez produce inseguridad. Hay que dar respuestas desde quienes somos responsables de formar equipos, lo más importante es la detección y luego la detención del acto violento. Para eso se han implementado programas en las escuelas, que son los que mencionamos anteriormente”.