Editora

americo astete

3 de septiembre 2020

FELICES 97 AÑOS DON AMERICO ASTETE

 

Por Graciela Vázquez Moure

Llega el final del día, pero no quiero que termine este 2 de setiembre sin desear no solo un feliz cumpleaños a Don Américo, son nada menos que 97 años, sino recordar  los años vividos. Alegrías, tristezas, una gran tragedia en su familia, pero sin embargo su sonrisa amable, su carácter ameno de vecino agradecido por este lugar que siempre lo cobijó, estuvo presente en las calles de San Martín de los Andes y sigue estándolo.

En esta nota muestro la semblanza de un hombre de trabajo,  Américo Astete nació en San Martín de los Andes, un 2 de setiembre de 1923. Sus abuelos se dedicaban a la crianza de animales. El empezó a trabajar a los doce años. En 1935 ya estaba  como cadete en la casa de ramos generales de Ricardo Holl, un  alemán que la señora era maestra de la escuela 5, fue su maestra,  y de ahí  surgió la conexión para el trabajo.

“Empecé como cadete, y después a atender, en algún momento don Ricardo tuvo urgencia de viajar a Buenos Aires y me quedé al frente del negocio, imagínate tenía 14 años” dice aquella tarde de hace siete años cuando lo entrevisté en su oficina en lo que siempre fue Casa Astete, en Elordi y Roca.

En el pueblo, entre la población rural y la urbana, habría  unas 2 mil personas y existían cuatro importantes negocios de campaña, de los llamados ramos generales. Fue la llegada de gendarmería y del  regimiento lo que  ayudó de gran manera, para el comercio local.

“Antes vivíamos de la madera y de los puestos provinciales” recuerda Don Américo, pero la llegada de nuevas opciones de trabajo colaboró con la población.

Terminó el  colegio primario en la Escuela 5 y eran tiempos de juego. El que más recuerda don Américo es  “el trompo, los hacían en el pueblo, era un juego muy bueno, se hacían carreras de trompo, hasta los maestros jugaban, jugábamos al balón cesto” mientras que  las chicas tenían otros juegos, la rayuela, por ejemplo.

Su trabajo siempre siguió en esta esquina emblemática  en Elordi y Tte. Gral Roca. Como lo es Don Américo, con su carácter afable, su humor inconfundible cuando cada mañana lo podemos encontrar por las calles o en el Banco Provincia de Neuquén.

casa-astete-1-253x404

El es así. Ni la tragedia vivida un 2 de febrero de 1996 pudo con su templanza, su fortaleza y su espíritu emprendedor. Fue cuando un avión Cessna que salía del aeropuerto Chapelco hacia la ciudad de Neuquén, donde su esposa  se iba a hacer un tratamiento, se desplomó y se incendió, ni bien levantó vuelo.

Fue un impacto tremendo para la ciudad. Fallecieron en el accidente su esposa y dos de sus hijos,  Chichí  y Quito, también murió el joven piloto.

El golpe fue fuerte y en la charla que mantuvimos esa tarde, no tocamos el tema.  Hablamos de la familia que formó en este lugar que ama, y seguimos con otras historias, aquellas que lo remiten a los años felices en este rincón de la Patagonia, los primeros tiempos y los actuales,  junto a sus otros hijos.

Su participación en las instituciones
Don Américo es una persona de bien. Ha estado siempre dedicando tiempo a las instituciones de su pueblo. La biblioteca popular 9 de Julio, en la década del 40, los bomberos voluntarios de la ciudad y por sobre todo el Club Lacar “allí estuve gran parte de mi vida” dice y recuerda entonces la cena de los viernes con otros grandes amigos.

“Había mucha  gente  dispuesta a ser útil, ahora quizás también, pero falta tiempo, también estuve en la Cámara de Comercio, pero en el club Lacar fue mi vida, la cena de los viernes se terminó porque bueno,  fueron muriendo los que formaban el grupo”. Y entonces llegan los nombres y el recuerdo de esas mesas de charlas eternas.

“Éramos Eugenio Caso, Cacholo de la Canal, Buby Weber, en fin eran otros tiempos”.

Y en medio de los recuerdos le digo que se olvida de alguien: el comandante Díaz “¡Si el comandante Díaz!  Era una institución, Honorio Díaz, yo era como el chofer, lo traía desde el club Lacar a la casa, era un duque, un personaje”.

Don Américo recuerda detalles de su amigo “muy allegado a la gente del pueblo, era comandante de Gendarmería, cuando se jubiló siguió en San Martín de los Andes.

“Era parte del grupo de los viernes, tenés razón”.

La nostalgia no logra ahogar los recuerdos. Porque él es un hombre que vive cada día como un gran descubrimiento. Hace unos pocos años entraba al negocio cada mañana y cada tarde “es que hay que cumplir porque sino te despiden y ahora no hay trabajo” decía bromeando,

Recuerda a quienes pasaron por su negocio “Vino Libertad Lamarque una mañana con el marido, vino a comprar, era muy sencilla, estuvo también Isabel Sarli, pero no en el negocio filmó una película, personajes pasaron pero muchos ni nos dábamos cuenta, nadie era fanático ni estaba detrás de ellos”.

El cafecito, el esquí, los recuerdos
Eran tardes apacibles, días tranquilos con calles con alamedas, con acequias, con pocos vehículos y solo unos pocos miles de habitantes, los catangos eran parte de esa postal, cargados de leña y llevados por bueyes, la comunidad Mapuche Curruhuinca  mantenía esta presencia continúa  “y si, nos conocíamos todos” acota Américo.

Las horas transcurrían en medio de la cordillera  y las tertulias del hotel Lacar eran la excusa para el encuentro.

“Kraitman, Manuel Chidiak, alguno de la firma Elorriaga y Elguero, cuando cerraban el negocio se iban al hotel Lacar a tomar el vermut, se acostumbraba a tomar un aperitivo antes de la cena , iba también Rameri un carnicero del pueblo, se reunían en el hotel, se perdió eso totalmente, pero el progreso te lleva a no tener tiempo, yo cerraba el negocio al mediodía me iba al bar de Muglia y jugaba al ajedrez, a la noche cuando cerraba iba al bar nuevamente y seguía el juego, otros jugaban a las cartas, había tiempo” y además eran otros tiempos.

Recuerda entonces también las primeras épocas del esquí, los comienzos en la cuesta del cementerio cuando  nevaba esa era la pista en la calle Perito Moreno, las subidas a Chapelco con los típicos esquíes de madera. No había medios de elevación en la década del 40, 50 y 60 y entonces con los esquíes al hombro subían la montaña y se deslizaban por la nieve.

“Siempre decíamos es la última vez y en la semana nos encontrábamos y planeábamos para el otro fin de semana, nos olvidábamos del esfuerzo que era cada domingo” y recuerda como siempre a un personaje  infaltable: Federico Graef  “era empleado de Nación y geólogo, el fue el que empezó a diseñar las pistas de Chapelco, era un conocedor de la montaña”

Una foto en su oficina  recuerda al alemán que todos mencionan a la hora de hablar del deporte  de invierno.

Y en la charla de aquella tarde no dudó en decir lo que siente viviendo en San Martín de los Andes, el pueblo que lo vio nacer: “En este lugar de privilegio, me gusta todo, me siento bien, sin idea de irme, nunca tuve ganas de irme de acá, conozco incluso  lugares porque he viajado bastante, pero he llegado a la conclusión que este es mi lugar, porque acá está todo”.

Más Artículos

8 de septiembre 2020

LOS UNOS Y LOS OTROS

Por Graciela Vázquez Moure Quizás tenga razón el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, que en julio presentó su libro “Este virus que nos vuelve locos” porque lo que se ve en el mundo y en nuestro país  es una pérdida colectiva del control.  Es que si nos ponemos a pensar cuántas veces por día cada uno de nosotros escucha la palabra “muertos” en los medios de comunicación, sin duda que nos […]

Leer más...

3 de septiembre 2020

FELICES 97 AÑOS DON AMERICO ASTETE

  Por Graciela Vázquez Moure Llega el final del día, pero no quiero que termine este 2 de setiembre sin desear no solo un feliz cumpleaños a Don Américo, son nada menos que 97 años, sino recordar  los años vividos. Alegrías, tristezas, una gran tragedia en su familia, pero sin embargo su sonrisa amable, su carácter ameno de vecino agradecido por este lugar que siempre lo cobijó, estuvo presente en […]

Leer más...

26 de agosto 2020

ESCUELAS ABANDONADAS. ¿QUIEN ES EL RESPONSABLE?

Por Graciela Vázquez Moure Los edificios de las escuelas de la ciudad en la mayoría de los casos están totalmente abandonados desde que comenzó la cuarentena, aunque ya muchos sectores del Estado funcionan con protocolos,  parece que no es el caso de los edificios escolares. En la foto se ven dos escuelas, la 274 de Obeid y Drury y la 142 del barrio El Arenal. Son solo muestras del estado […]

Leer más...

22 de agosto 2020

HISTORIAS MUY TRISTES DE PANDEMIA. LA MUERTE DE SOLANGE ES UN ESLABON DE UNA EXTENSA CADENA

Por Graciela Vázquez Moure Recién ahora tomando algo de distancia puedo escribir algo más sobre la historia de Pablo, ese hombre de Plottier que viajó 40 horas y no pudo entrar en Córdoba para despedirse de su hija Solange. Digo recién ahora, porque la historia movilizó en  mi una serie de recuerdos, porque solo quién pierde un hijo o una hija sabe lo que significa estar a su lado hasta […]

Leer más...

13 de agosto 2020

La pandemia con efectos colaterales: ¿quién es Hugo Sigman? Director del laboratorio que producirá la vacuna tan ansiada

Por Graciela Vázquez Moure Nada de lo que sucede desde que el Covid 19 apareció en el planeta es casual. Además de la competencia entre laboratorios y científicos en busca de la ansiada vacuna, aparecen y no es casualidad, personajes con historia en nuestro país. Hugo Sigman es director ejecutivo del laboratorio argentino que producirá para Latinoamérica la vacuna contra el COVID 19, la misma que es desarrollada  por el […]

Leer más...