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21 de junio 2016

¡Ay Patria Mía! O la tristeza de ver un país nuevamente saqueado

Por Graciela Vázquez Moure

El lunes se conmemoró el Día de la Bandera Nacional, la fecha llega en un momento en que el país se enfrenta a una imagen reiterada: cascos, chalecos antibalas, hombres esposados rodeados de fuerzas de seguridad que los protegen de algún  francotirador que intente borrar alguna prueba. El país y nosotros como ciudadanos nos enfrentamos a una realidad que surge a través de pruebas irrefutables, confirmando lo que ya muchos sabíamos desde el año 2006, cuando comenzaron los rumores de corrupción que se afianzaron con denuncias y  pruebas ante la justicia, de algunos integrantes de la política argentina. Elisa Carrió una de ellas.

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La obra pública que valía 50 millones era licitada por un valor tres veces mayor. Esto que se sabía fue confirmado por quien estuvo al frente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, a quien intentaron voltear desde el oficialismo.

Así fue, no era magia, era realidad. “El vamos por todo” fue una metáfora que muy pocos comprendieron y que llevó a lo que hoy nos espanta.

Pero nada prosperó jueces lentos, expedientes engrosados, arremetidas del gobierno kirchnerista, denuncia de intentos de golpes institucionales, descalificación y persecución incluso hacia quienes intentaban detener el saqueo, a quienes denunciaban.

Ahora comienzan a declarar públicamente quienes dieron las coimas, quienes aceptaron la imposición de un gobierno corrupto que sin duda no termina en los que se “hospedan” en Ezeiza, quedan otros más importantes libres. Son otros tantos a los que los esperan los cascos y los chalecos.  Entonces un día después,  de que el país todo recordó a Manuel Belgrano en el día de su muerte, es bueno recordar su última frase: ¡Ay Patria Mía! Es que aquél 20 de junio de 1820 Belgrano murió expresando un último anhelo: “Yo espero que los buenos ciudadanos de estas tierras trabajarán para remediar sus desgracias. ¡Ay, patria mía!”.

Qué dirá desde donde esté. Qué pensará al ver lo que todos vemos.

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Después de doce años de un mismo gobierno, después de advertencias y pruebas, después de lo que muchos decían que era una campaña de desprestigio, nos enfrentamos como ciudadanos a un triste final: exfuncionarios con cascos, chalecos antibalas y manos esposadas, manos que debieron ser atadas antes de que siguieran robando la plata de la gente, porque esos millones de dólares que vemos desde hace meses, ese dinero que cuentan máquinas, esos bolsos que se tiran a través de un alambrado, esas estancias que siguen engrosando la lista de más de 300 propiedades de un proveedor del Estado, un testaferro del poder, esa impunidad que los mantuvo en el lugar exacto para seguir acumulando,  todo eso nos pertenece a todos. Mientras mucha gente no tiene  vivienda, se suman las mansiones desocupadas, ni siquiera estrenadas de un empresario  (¿?) de la construcción. Mientras muchas inmobiliarias cerraron sus puertas por el cepo que impedía la compra y venta de propiedades en dólares, estos delincuentes juntaban millones de dólares, que enterraban, que quizás santificaban en un monasterio tan oscuro como sus inicios y objetivos poco claros.

Mientras los hospitales no tienen insumos, algunos ni siquiera gasas, y la gente se debate entre la vida y la muerte, otros acumulaban millones obscenos, que disfrutaban vaso de wiski mediante.

Es entonces cuando recordamos el último suspiro de Manuel Belgrano con su frase ¡Ay patria mía!, como si además de haber sido un hombre valiente, honesto, un estratega, hubiera incursionado en la videncia. Es que no, él sabía que algunos políticos argentinos comenzaban a mostrar sus genes voraces, porque no hay que olvidar que aún después de su muerte, Belgrano sufrió la estafa que significó la malversación de su donación de 40.000 pesos oro –algo así como 80 kilos del metal precioso- para la construcción de cuatro escuelas que nunca vieron la luz.

¿Te suena lector? ¿Te parece conocida la historia? Estamos hablando de casi 100 años atrás.

Y claro como es raro que la honestidad perdure en el tiempo y no sucumba en el olvido, seguimos recordando a Belgrano como un gran hombre que amó la patria pero sobre todo que murió pobre. Que nació inmerso en la riqueza y gastó su fortuna en la nación y al que se intentó ubicar como un “sastrecillo” que creó la Bandera, y que recién en las últimas décadas se lo reivindicó como un estratega y hombre valiente, dijo antes de morir:

“Yo espero que los buenos ciudadanos de estas tierra trabajarán para remediar sus desgracias. ¡Ay, patria mía!”.

Nunca más actual esa frase, en medio de la caída de lo que intentó ser un imperio, sustentado en la corrupción, empañando aquellas decisiones que fueron oportunas y buenas para el país en los comienzos de este siglo. Aquellos que al principio creímos que algo distinto se aproximaba, y que poco después, apenas cuatro años de haber asumido el hombre que decía que lo acompañaran… avizoramos una corrupción estructural, fue mucho tiempo otorgado por la justicia, mucho de fundamentalismo político, mucho de miedo a opinar, mucho de mirar para otro lado.

Yo le diría a quien fue presidenta por ocho años que es ella quien no se debe hacer la distraída, y sobre todo que no se burle nuevamente de la gente. 

cristina

Y que la ex presidente,  que presentó orgullosa el billete de 10 pesos con la imagen de Belgrano, mientras  ella acumulaba millones y engrosaba su patrimonio, a ella que destacaba la honestidad de un  político que murió pobre, le digo que no se haga la distraída porque es quien tiene la mayor responsabilidad del gran saqueo, porque El, ya está en otro mundo, pero Ella está entre nosotros y es entonces que con lo que vemos en estas horas  repetimos esa exclamación de Manuel Belgrano: ¡Ay Patria Mía!

 

 

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Soy periodista y escritora. Desde febrero de 1988 vivo en San Martín de los Andes. Trabajé en medios radiales, televisivos y gráficos de la ciudad y la región. Durante diez años fui directora del periódico local La Bandurria. Fui directora de prensa de la última gestión de Luz Sapag y editora de Desde el sur noticias, diario digital, durante el 2012 y 2013. En la faz literaria recibí el Primer […]

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