Hace una semana se conoció la noticia. La Dirección de Aeronáutica y Obras Públicas de la Provincia, comunicó que cerraba desde el martes y lasta el fin de semana el aeropuerto Chapelco por trabajos en la pista.
El tema alarmó a los sectores turísticos de San Martín de los Andes, teniendo en cuenta que el sábado 20 se inicia la temporada de invierno en el cerro Chapelco.
Entonces la información no solo parecía incoherente con la promoción iniciada por el gobierno municipal y en forma magra por el provincial, teniendo en cuenta lo que significó la erupción del Calbuco que provocó una gran recesión en el comercio y una retracción en las reservas para el invierno.
Pero no solo fue esto sino que se agravó la situación cuando el lunes se conoció que el cierre se produjo sin aviso previo el lunes 15 y hasta el viernes, cuestión que se pone en duda en varios sectores de la ciudad, teniendo en cuenta las condiciones climáticas.
Esto originó que pasajeros con pasajes comprados se vieron obligados a ir a Bariloche costeando el traslado y a quienes venían hacia San Martín de los Andes llegar desde la mencionada ciudad rionegrina, también costeando el viaje.
En las oficinas de Aerolíneas Argentinas se produjeron protestas y varios pasajeros encolerizados increparon al personal en reclamo de la decisión intespectiva.
Aerolíneas canceló todos los vuelos derivando el destino a Bariloche, la provincia no previó un puente terrestre tal como lo hizo cuando se reparó el aeropuerto de Neuquén hace dos años, poniendo micros a disposición de los pasajeros.
Cuando se conoció el presupuesto destinado a las reparaciones, el mismo secretario de turismo del municipio Salvador Vellido indicó a este medio que las obras se realizarían después de la temporada invernal. El cronograma cambió lamentablemente.
Teniendo en cuenta la difícil situación por la que atravesó San Martín de los Andes y su comunidad que solo recibió de ayuda la traslación del pago de impuestos para octubre, y alguna promoción a nivel nacional que realmente fue pobre, esto fue la gota que rebalsó el vaso.
Muchos se preguntas ¿Quién toma estas decisiones el enemigo? `porque en nada ayuda a remontar una temporada que se manifiesta con pocas reservas y que preocupa a los sectores económicos de la ciudad.
Otra pregunta ¿quién se hace cargo de alguna solución los funcionarios provinciales que se van o los que todavía no asumieron? La respuesta que recibimos fue: ninguno.







