La Biblioteca Popular 9 de Julio es una de las instituciones más antiguas de la ciudad. En noviembre cumplió 97 años. Cuenta con más de 40 mil libros, tiene 1600 socios, mil de ellos son niños, el aporte es simbólico de dos pesos, los adultos abonan entre 10 y 20 según el plan, y tiene en la comunidad una importante función cultural y social.
La biblioteca no solo reúne a quienes buscan en la lectura un refugio y el conocimiento, sino que además funciona como un lugar de encuentro porque congrega a quienes en ella desarrollan trabajos en equipo, quienes con su computadora tienen conexión gratuita y a quienes encuentran en su salón de lectura silenciosa el espacio ideal para la consulta. En tiempo escolar cien chicos visitan diariamente el edificio ubicado en Tte. Gral Roca y Mascardi. Todos los días un curso visita las salas, además de los que van a buscar información o a hacer la tarea. Por día 30 socios asisten a retirar libros.
Es visitada por el turismo que pregunta por hechos históricos buscando en ella justamente esa parte del pueblo que guarda celosamente en los anaqueles.
Un comunicado dado a conocer a los medios dejó en claro un reclamo que hace meses realizan
Les falta personal y debieron achicar los horarios de atención al público y por primera vez en tantos años, si esto no se soluciona, deberán cerrar en el verano.
Si ponemos en valor su historia nos damos cuenta que sin menospreciar a las otras tres bibliotecas, la 9 de Julio tiene como ventaja inexorable el paso del tiempo y una trayectoria que la pone en un lugar distintivo. Además de sus costos operativos que son superiores a otras debido a la magnitud del edificio.
No todo es igual, aunque intentemos darle esta posibilidad. No se trata de cuestiones partidarias sino de poner en valor cada espacio y su historia.
Los ingresos por el Fondo de Sostenimiento de Bibliotecas no superan los 7 mil pesos. Con la última ordenanza estos ingresos se equipararon en igualdad para todas. Cuestión que suena injusta si se tiene en cuenta la asistencia de público a cada una de ellas, el edificio que debe ser mantenido y como decíamos la trayectoria histórica.
A partir de enero comenzarán a recibir 14 mil pesos, dependiendo de la recaudación, teniendo en cuenta que el aporte pasa de 5 pesos a 10 por contribuyente que adhiere a la medida.
Además están las cuotas de socios y el dinero que entra por alquiler de salas a distintos cursos privados.
De estos recursos se paga el sueldo de la bibliotecaria, y los servicios, la limpieza y el mantenimiento en general, además de dos sueldos más de empleadas.
Gustavo Santos dijo a Desde el Sur Digital “nosotros lo que pedimos es que no nos quiten el cupo histórico de personal aportado por el Municipio que siempre tuvo la biblioteca. Desde el año 98 siempre se contó con entre tres y cuatro empleadas municipales, ahora son dos. Al ser un edificio tan grande requiere de dos personas en simultáneo por turno.
El comunicado dice “agotamos todas las instancias y por eso lo hacemos público”. Las razones fueron explicitadas por el presidente de la biblioteca “hace seis meses que estamos con dos empleadas y que pedimos un reemplazo por una empleada que tiene licencia y dicen que no la envían porque el Municipio no cuenta con empleados disponibles, sin embargo sabemos que hay trabajadoras municipales que quieren venir a la biblioteca, no entendemos las razones por las que no se les permite el pase. La realidad es que a la mañana tenemos una sola empleada, si se enferma la biblioteca tiene que cerrar. Y ahora vamos a tener que cerrar en vacaciones y nunca sucedió esto. Veremos cómo organizar con un horario de emergencia para no dejar a los socios sin atención.”
Si bien el tema de la distribución igualitaria de los recursos por el Fondo de Sostenimiento, ya fue determinado por los concejales, y sobre esto no hay reclamo posible, lo que solicitan es que no le saquen el personal asignado que aporta el Municipio.
“Queremos seguir brindando los servicios que siempre dimos y de no ser así la que se perjudica es la comunidad” dijo Gustavo Santos.
La biblioteca 9 de julio está en pleno centro, pero sus usuarios vienen de distintos barrios de la ciudad por lo que no difiere de los usuarios de otras bibliotecas que están en barrios como El Arenal, La Cascada o Tiro Federal.
La comisión directiva sigue esperando una definición de este pedido, solo recibieron una propuesta de Fernanda González, secretaria de cultura, educación y deporte, ofreciendo personal para capacitar a través del Programa Joven “esto no tiene que ver con lo que pedimos, si quieren capacitar a jóvenes está muy bien, pero lo que pedimos es el personal asignado” dijo el presidente de la comisión.
Incluso solicitaron aportes del Consejo de Prevención del Delito para contratar a alguien en el verano, todavía no tuvieron respuesta, además de participar de la situación al Consejo de la Comunidad porque se está afectando a un gran segmento de la población.
¿Quién controla en qué gasta los recursos cada Biblioteca?
Una pregunta que suena a la hora de hablar de aportes ¿quién controla el destino del dinero que se recibe en cada biblioteca por el Fondo de Sostenimiento?
“Deben ser controlados por una comisión formada por todas las bibliotecas que lo establece el art. 5 de la ordenanza vigente y ese control no se hace. Ya pedimos que se haga pero la comunidad no sabe en qué gastan las bibliotecas el aporte que hacen los vecinos” expresó Santos.
Una respuesta preocupante a la que deberían reaccionar los vecinos, que todos los meses aportan su contribución para estas instituciones.