Por Graciela Vázquez Moure
He realizado varias notas referidas a la muerte de Pablo Neruda y a las sospechas surgidas hace dos años, que se orientan hacia un posible asesinato en la misma clínica donde era asistido por un cáncer de próstata.
Los primeros estudios que se dieron a conocer indicaban que no había rastros de sustancias que hubieran podido originar el deceso. Pero esas pericias derivaron en dudas que hicieron que los estudios continuaran en distintos países.
Al parecer 42 años después de ese día triste el 23 de setiembre, doce días posteriores al golpe de estado que derrocó al presidente Allende, aparecen nuevos indicios que ponen otra vez el tema en el tapete y en esa ocasión con elementos que dan mayor sustento a la versión inicial.
Las denuncias de familiares y especialmente de quien fuera su chofer privado Manuel Araya, marcan una tendencia que estaría por ser verificada y marcaría un camino que conduciría la historia hacia la verdad.
En el diario El País, medio que trató ampliamente el tema debido a que algunos estudios fundamentales fueron realizados por profesionales españoles, indica esta semana que “De acuerdo al informe oficial, «al poeta se le inyectó un calmante, que le produjo el paro cardiaco que sería la causa de su muerte». El documento agrega: «Lo que sí se sabe, es que el estado de salud de D. Pablo Neruda empeoró rápidamente desde esa inyección, y que su muerte se habría producido tan sólo 6 horas y 30 minutos después de la misma». Hasta ahora, a falta de una verdad judicial, la historia indica que el poeta murió de un cáncer de próstata, 12 días después del golpe de Estado contra Salvador Allende. Uno de los sobrinos del poeta, Rodolfo Reyes, querellante en la investigación, afirmó a la radio Bío-bío: “Está prevaleciendo la tesis que nosotros hemos manifestado. Esta revelación arroja que el certificado de defunción de Neruda prácticamente es falso”.
Por otra parte indican que el magistrado Mario Carroza Espinosa, encargado de la investigación de la muerte de Neruda dijo a EL PAÍS que la teoría del Gobierno sobre que el poeta no murió “a consecuencia del cáncer de próstata que sufría”, sino que “resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros” no es descabellada. Según Carroza Espinosa, “no es una teoría tan lejana, aunque está por corroborar completamente la versión que dio el chófer de Neruda, Manuel Araya, y que dio pie a la apertura de la investigación en 2011”.

Recordamos que se conoció también por Araya que el poeta iba a ser enviado a México, el 24 de setiembre, un día antes se produjo la dudosa muerte.
El diario El País dice además que “Hernán Loyola, experto en la obra nerudiana y quien fuera amigo del poeta, no excluye que fuera asesinado” y que “están los antecedentes del expresidente Eduardo Frei y el político Orlando Letelier. La Junta Militar no tenía escrúpulos. Aunque creo que a Neruda le hubiera gustado aparecer como un muerto más de la dictadura”. La noticia del asesinato del poeta habría sido una denuncia de impacto excepcional contra la Junta Militar durante las primeras semanas que siguieron al golpe de septiembre 1973, afirma Loyola. Y Continúa: «Al cabo de 42 años, cuando el mundo entero tiene ya muy claro quiénes fueron Pinochet y sus cómplices, sin duda sigue siendo muy importante establecer la verdad sobre la muerte del poeta. Pero, habiéndolo conocido personalmente como amigo y como compañero de batallas, creo que hoy él habría preferido no ser el protagonista de esta noticia sino ser recordado como uno más entre los miles de desaparecidos, torturados, asesinados por la dictadura, uno más dentro de la larguísima lista de las víctimas del terror» y menciona Loyola el enfrentamiento de Neruda con quien era en noviembre de 1947 presidente de un período democrático, González Videla. Una carta publicada en un diario de Venezuela, » Carta íntima para millones de hombres» acusando al mandatario de hechos políticos que quebraban la alianza con el partido comunista.
Esto provocó el pedido de juicio político y el desafuero de Pablo Neruda como senador. Luego vendría la persecución que ponía en riesgo su vida.

Recordamos que este enfrentamiento originó una persecución que provocó dos años más tarde la huida de Chile, del escritor siendo senador. Fue cuando se registró a fines de febrero del año 49, su paso por San Martín de los Andes, donde lo esperaba un integrante del partido Comunista Amado Daer, padre del sindicalista argentino Rodolfo Daer, quien narró dentro del partido la historia que señalaba que era él “Pedrito Ramírez” que lo esperaba en San Martín de los Andes para llevarlo a Buenos Aires y luego partir a Francia. (Este dato se encuentra en el libro “La Fede” La Federación Comunista- 1921-2005, de Isidoro Gilbert- pág. 35.) Allí se revela quién era Pedrito Ramírez, solo un seudónimo citado por el poeta en Confieso que he vivido. El historiador Andreas Doeswijk también cita este dato en el libro «Por aquí pasó Neruda»
La búsqueda de pruebas
En el diario El País y volviendo a las versiones cada vez más fuertes que afianzan la posibilidad del asesinato, se mencionan declaraciones de las escritoras Diamela Eltit y Carla Guelfenbein quienes señalan que la investigación del Ministerio confirma la sospecha que ha habido siempre en su país. “Todos los signos indican que lo mataron en esa clínica donde había muchos militares y servicio de inteligencia. La misma donde años después mataron a Frei”, recuerda Eltit. “Me parece muy adecuado que el Gobierno de Chile no ceje en su empeño de buscar pruebas”.
Por su parte el abogado Eduardo Contreras, representante del Partido Comunista, que presentó la primera querella por esta causa, señaló a CNN Chile que comparte la tesis del Ministerio, pero aclaró: “Mientras no lo demostremos nadie va a poder ser procesado. Es una atribución exclusiva del poder judicial” cuenta el diario El País.
Pero quizás el elemento más significativo ha sido el que se conoció hace unos días, cuando en el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior se emitió un comunicado donde recuerda que “existen versiones contrapuestas respecto de la causa de muerte de Neruda, las que se siguen investigando para intentar llegar a un veredicto judicial definitivo.”
Y en otro de los párrafos quizás más sugestivo, se indica que como querellante en el proceso, esta unidad ha sostenido que ‘de los hechos acreditados en el expediente, resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros en su muerte’.
Sin duda este informe quizás sea el más importante y más completo desde que ha surgido la investigación judicial desde 2011, porque resalta los hitos más importantes y tiene la importancia de validar el relato de Manuel Araya es sus aspectos fundamentales.
En esto coincide también el investigador Francisco Marín, autor del libro El doble asesinato de Neruda y quien destapó el caso de un posible asesinato con una entrevista al chófer del poeta, Manuel Araya. En lo relativo a la existencia de la inyección, por ejemplo, agrega Marín, «incluso aparece consignada en el diario El Mercurio de Santiago en su edición del 24 de septiembre de 1973″. El autor está convencido de que la muerte de Neruda fue provocada por terceros y que existen muchos poderes cruzados intentando ocultar la verdad. Marín señala que el jueves, cuando EL PAIS dio a conocer el documento del Ministerio del Interior chileno, él conversó con el chófer del poeta: «Araya me dijo que sentía una alegría muy grande porque se esté estableciendo la verdad y porque hayan escuchado su testimonio. Si no, esto habría muerto en el olvido».
Una reunión muy sugestiva
A través de su secretario ejecutivo, Fernando Sáez, la Fundación Pablo Neruda también reaccionó: «Hace tres semanas se produjo una reunión en un hotel de Santiago con todos los expertos científicos, donde estaba el magistrado Carroza, el Ministerio del Interior y los organismos y personas que se han hecho parte de la investigación, y evidentemente no existe ninguna seguridad hasta este momento de nada. Hasta ahora no hay ninguna conclusión científica, en absoluto. Como fundación, evidentemente, estamos por la verdad, y en este momento es una irresponsabilidad negar que Neruda murió de cáncer, como también negar que fue asesinado», señaló Sáez. Bernardo Reyes, otro de los herederos de Neruda, indicó que «tiene que descubrirse la verdad, pero sobre la base no forzar los argumentos que son bastante débiles en algún sentido».
En el marco de la investigación, el cuerpo de Neruda fue exhumado en abril de 2013. En marzo pasado, el Ministerio del Interior chileno entregó su informe, incorporado al sumario, que está declarado secreto. En mayo, el comité científico comunicó al juez que había detectado la presencia de estafilococo dorado. Esa bacteria es ajena a los tratamientos del cáncer y alterada puede ser altamente tóxica y acelerar la muerte de una persona, según los especialistas.
En marzo de 2016 un equipo científico entregará el último informe. Entonces Carroza Espinosa dará, en cualquier momento, el veredicto basado en esa prueba pericial y las testimoniales y documentales, esto lo informa el diario El País.
Nota relacionada de Desde el Sur Digital:
EXPERTOS ESPAÑOLES ENCONTRARON UNA BACTERIA LETAL EN LOS RESTOS DE NERUDA. CRECE LA TEORÍA DEL ASESINATO Y EL POETA ESPERA LA VERDAD http://www.desdeelsurdigital.com.ar/?p=1241- 9 de junio 2015.