Por Graciela Vázquez Moure
Hace 30 años que vivo en San Martín de los Andes y no recuerdo que en cuatro días se produjeran tres situaciones extremas en el volcán Lanín, que demandaron operativos de las cuadrillas de rescate.
El primero incidente fue trágico, un militar fallecido, cuatro heridos, dos graves, pertenecientes a un grupo del regimiento Coraceros General Lavalle de San Martín de los Andes.Según la versión oficial, una avalancha de piedras fue fulminante, producida a 3.200 metros de altura, a 500 metros de la cumbre. Sucedió el miércoles a las 6.20 de la mañana.

Mientras se rescataba a los heridos en medio de un temporal con vientos de 90 km por hora, ascendían por la cara sur dos hombres y una mujer, turistas, según dijeron experimentados, lo hacían por la cara de mayor dificultad. A la misma altura 3.200 metros no pudieron seguir por falta de visibilidad y por las ráfagas que arreciaban la montaña.

Un día después nuevamente la cuadrilla que había llevado a cabo el operativo del miércoles, debió ascender por la cara norte hasta la cumbre y bajar por la cara sur, hasta la cota, donde estaban los andinistas. Los tres fueron rescatados por 12 rescatistas del ICE y 4 experimentados guías de montaña. El operativo fue exitoso. El intendente del PNL, Horacio Pelozo, hombre de montaña y conocedor de estos temas, dirigió los operativos desde Puerto Canoa, en la zona de Huechulafquen
El sábado nuevamente un hecho que requirió de los rescatistas. Un hombre que se lesionó un tobillo y debió ser bajado desde 2.600 metros del volcán, de noche, en camilla, otra vez el rescate de los hombres del ICE- incendios, comunicación y emergencia del Parque Nacional Lanín- el operativo demandó 9 horas.

Recuerdo siempre la frase del Dr. Gregorio Álvarez, médico neuquino, investigador y un ser de gran sabiduría “los caminos de la Patagonia aplacan la soberbia”.
Quizás el pensamiento debería ponerse en práctica también en la montaña, además de las rutas patagónicas que también fueron noticia por diversos accidentes.
En diálogo con Desde el Sur Digital, Robinson Romero, jefe del ICE, apeló a otros diagnósticos trascendentes, como para tener en cuenta.
La capacidad de carga de la montaña que aumenta cada año, era de 60 personas por día, hoy en promedio llega a ser de 100. El hielo que está vulnerable, la inexperiencia, el ego, el sentir que con la montaña se puede y la realidad demuestra lo contrario.

Un dato como para no pasarlo por alto. El volcán Lanín quizás está mandando mensajes. Muchas veces la montaña se expresa ante la banalización, la soberbia y el ego. Nada de estas condiciones es buena consejera.
Tal vez estas experiencias últimas, extremas, sean suficientes como para replantearse el manejo de las ascensiones al Lanín. La ruta sur siempre fue la más complicada, pero la norte demostró que también tiene sus riesgos, el hielo está riesgoso dicen, las lluvias de los últimos días, el intenso viento que no cesa, y no hay que olvidar los continuos sismos que hay en Chile pero que afectan la cordillera. La avalancha de piedras que se cobró sus víctimas es un claro ejemplo del estado de la montaña. Además de todo esto, quizás sea el momento de planificar en forma diferente, condicionar los ascensos, medir esa carga que la montaña está teniendo de más.
Quizás también sea oportuno replantearse un método que hace unos años se puso como alternativa, empezar a cobrar los rescates. A veces el bolsillo es el que pone los límites. A muchos les baja la soberbia y el ego cuando se les informa que en caso de negligencia, el rescate tiene precio.
Para tener un parámetro la hora de helicóptero cuesta 1000 dólares y la hora hombre de guías experimentados supera esa cifra. Si hacemos la cuenta del costo de los operativos de la semana pasada, nos asombraremos.
Es obvio que cuando hay víctimas fatales la medida tendrá que ser distinta, si la consecuencia es un hecho natural, también tendría que ser flexible, pero cuando alguien dice que es experimentado, asciende por la cara con más dificultad y luego más de 30 personas deben movilizarse para el rescate, la cosa cambia.
Con los adelantos que existen hoy en cuanto a la situación meteorológica, con pronósticos extendidos, es más sencillo saber si serán sorprendidos por una tormenta o situaciones climáticas adversas, que debieran ser suficientes para abortar el ascenso.
La logística del Parque Nacional Lanín fue excelente. Los rescatistas trabajaron casi sin descanso, la logística hizo lo propio. Una vez más como sucede con el combate en los incendios forestales, se fortalece la figura de los integrantes del ICE, además de los experimentados guías de montaña que ascendieron en el rescate de los tres turistas el jueves.
Tal vez sea el momento de capitalizar las experiencias poco afortunadas y evaluar si la carga que se le impone al volcán no es excesiva, si no habrá que fortalecer los controles y quizás endurecer las condiciones para el ascenso.
La Patagonia en muchos aspectos aplaca la soberbia, es muy probable que los hechos trágicos y los extremos de la última semana sean suficientes como para tomar una mayor conciencia de que el Lanín está enviando signos, creo que fueron importantes como para que pasen desapercibidos.