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{"id":1064,"date":"2015-05-01T22:52:11","date_gmt":"2015-05-01T22:52:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/?p=1064"},"modified":"2015-05-01T23:11:31","modified_gmt":"2015-05-01T23:11:31","slug":"era-andinista-vivio-en-san-martin-de-los-andes-y-estaba-en-el-osorno-cuando-exploto-el-calbuco-en-1929-el-relato-de-ilse-von-rentzell-de-atkinson-durante-la-erupcion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/?p=1064","title":{"rendered":"Era andinista, vivi\u00f3 en San Mart\u00edn de los Andes y estaba en el Osorno  cuando explot\u00f3 el Calbuco en 1929. El relato de Ilse von Rentzell de Atkinson durante la erupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Graciela V\u00e1zquez Moure<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><em>Vivi\u00f3 en San Mart\u00edn de los Andes donde muri\u00f3 en 1985. Fue la primera mujer que pis\u00f3 los hielos continentales. Una andinista elogiada por otros alemanes que descubrieron en ella una compa\u00f1era de ley.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Ilse von Rentzell de Atkinson vivi\u00f3 una verdadera aventura en la madrugada del 6 de enero de 1929.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Es que en ese momento estaba en una carpa en el volc\u00e1n Osorno, junto a Federico Reichert , otro gran andinista.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Los dos escalaban el Osorno y cuenta la tremenda experiencia. El volc\u00e1n que en estos momentos acosa a Chile y a las ciudades patag\u00f3nicas, hac\u00eda una gran erupci\u00f3n, sorpresiva como\u00a0 fue la del 22 de abril.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Con una diferencia, en aquellos tiempos no exist\u00eda el monitoreo de volcanes, ni los adelantos cient\u00edficos que existen ahora. A pesar de ello, lo intempestivo sigue siendo \u00a0el comportamiento del Calbuco.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-156 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/100_1549.jpg\" alt=\"100_1549\" width=\"460\" height=\"266\" srcset=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/100_1549.jpg 500w, http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/100_1549-300x173.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0volcan Osorno<\/p>\n<p>Ilse von Rentzell participante de varias expediciones de Federico Reichert, ascendi\u00f3 en enero de 1929, la cima del Volc\u00e1n Osorno, 2.660 metros, en el Sur de Chile.<\/p>\n<p>En el libro de Reichert, \u201c<em>En la cima de las monta\u00f1as y de la<\/em><em>\u00a0<\/em>vida\u201d relata:<\/p>\n<p><em>\u201cEn las \u00faltimas horas del 5 de enero de 1929, no solo yo, sino tambi\u00e9n, mi compa\u00f1era de andinismo Ilse, decidimos que el D\u00eda de Reyes, lo emplear\u00edamos en el escalamiento de aquellas monta\u00f1as que nos ofrec\u00edan tan bello panorama y que, cual elegantes riscos rodean mi finca, y que habr\u00edamos de trepar al picacho del cerro Derrumbe, cuya altura es de 1.500 metros. Las perspectivas de salir airoso eran favorables, sobre todo porque no hab\u00eda ninguna nubecilla que tornara opaca el firmamento ni corr\u00eda brisa alguna. Sin embargo, ocurri\u00f3 que en ese d\u00eda de tan notable brillantez, el bar\u00f3metro estaba registrando un descenso pronunciado que no encontraba f\u00e1cil explicaci\u00f3n. A despecho de esa depresi\u00f3n a todas luces anormal, emprendimos la marcha con miras a llegar a la orilla opuesta del lago, que se hallaba alrededor de cuarenta minutos de distancia de nuestra casa si viaj\u00e1bamos en un bote a remo, para emprender luego el ascenso a partir de ese punto. Antes que llegara la noche ya hab\u00edamos ascendido hasta una altura de 1.200 metros y all\u00ed pernotamos en una colchoneta de musgos del bosque. All\u00e1 arriba brillaban las estrellas\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Sigue el relato revelando que a \u00a0las dos de la ma\u00f1ana, los despert\u00f3 \u201cun ruido tan t\u00edpico como raro. Seguimos espiando y de pronto descubrimos la aparici\u00f3n de un banco de nubes que surg\u00eda como algo denso, negro, fat\u00eddico, que iba aproxim\u00e1ndose aceleradamente desde el Oeste; acto continuo notamos una modificaci\u00f3n de las condiciones atmosf\u00e9ricas que se hac\u00eda visible cuando uno respiraba. Al principio supuse que se trataba de una tormenta, pese que estas son raras en aquellos alrededores\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Los andinistas quedaron en la carpa esperando que pasara lo que supon\u00edan iba a ser una copiosa lluvia.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no. Algo m\u00e1s tremendo estaba sucediendo a solo 15km del Osorno.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cA decir verdad, las nubes se volv\u00edan m\u00e1s y m\u00e1s densas y ya iba vel\u00e1ndose todo en derredor de la cumbre del Derrumbe, cuando s\u00fabitamente se oy\u00f3 a lo lejos una fuerte detonaci\u00f3n, cuyo estruendo ya nada ten\u00eda que ver con los truenos que acompa\u00f1an los temporales. \u00a1Vaya si llov\u00eda! \u00a1Pero una lluvia seca! Frente a semejante fen\u00f3meno decidimos dar media vuelta, embarcarnos en el bote y regresar a casa con m\u00e1xima premura. Al cabo de poco rato, al ir descendiendo luego de habernos puesto en marcha aproximadamente a las siete de la ma\u00f1ana, comenzamos a extra\u00f1arnos.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Pero tanto Federico como Ilse a medida que descend\u00edan de la monta\u00f1a la tenue llovizna se convirti\u00f3 en ca\u00edda copiosa de cenizas <\/em><\/p>\n<p><em>\u201cNos dimos cuenta que aquello, no pod\u00eda proceder sino del volc\u00e1n Calbuco, situado entre 15 y 20 kil\u00f3metros en l\u00ednea recta desde nuestra finca; era el \u00fanico de los numerosos volcanes que entraba en actividad peri\u00f3dicamente. La creciente penumbra fue transform\u00e1ndose en verdaderas tinieblas, y cuando a eso de las nueve de la ma\u00f1ana llegamos a la orilla del lago donde permanec\u00eda el bote, la bah\u00eda de Cayutue hab\u00eda pasado del d\u00eda a la noche, y \u00fanicamente hacia el Norte quedaba todav\u00eda alg\u00fan haz de rayos luminosos. Entretanto, segu\u00eda cayendo una lluvia de cenizas cada vez m\u00e1s intensa. Con la m\u00e1xima premura ocupamos la embarcaci\u00f3n y remamos vigorosamente en direcci\u00f3n a la casa del bosque que, dicho sea de paso, ya estaba irreconocible por la oscuridad impenetrable. Estuvimos cuando menos diez minutos embarcados y durante ese lapso tambi\u00e9n, desapareci\u00f3 la pizca de luz del Norte y nos rodearon las tinieblas absolutas. En tales circunstancias seguimos remando como ciegos y sin ocultar que est\u00e1bamos taciturnos.\u201d<\/em><\/p>\n<p>volc\u00e1n Calbuco en plena erupci\u00f3n en abril<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-actual.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1025 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-actual.jpg\" alt=\"calbuco actual\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Ambos andinistas siguieron remando en medio de la gran erupci\u00f3n. Era noche cerrada a pesar de que ya era el mediod\u00eda. Buscaban la costa en el medio del lago para llegar a la caba\u00f1a de Reichert. <\/em><\/p>\n<p><em>Era al la oscuridad que a penas se ve\u00edan entre ellos e Ilse al ver una lucecita pregunt\u00f3 si su compa\u00f1ero estaba fumando.<\/em><\/p>\n<p><em>Reichert cuenta que se dio vuelta en el bote y descubri\u00f3 que un haz de luz rodeaba la embarcaci\u00f3n. El sol se hab\u00eda hecho un espacio entre las densas nubes y el mediod\u00eda parec\u00eda hacerse notar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pudieron ver\u00a0 as\u00ed que las cenizas que segu\u00edan cayendo ya hab\u00edan\u00a0 cubierto al bote con una capa de varios mil\u00edmetros de espesor. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los fuegos de San Telmo<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cNos hall\u00e1bamos, pues, envueltos como por alta tensi\u00f3n el\u00e9ctrica; los fuegos de San Telmo brotaban por todos los hilos de nuestra ropa, y la cabeza rubia que flotaba detr\u00e1s m\u00ed estaba rodeada por un halo celestial. Ocurr\u00eda lo mismo que presenci\u00e9 all\u00e1 en la cumbre del Uschba cauc\u00e1sico y que m\u00e1s de una vez vi en los Alpes. Ya llev\u00e1bamos una hora de viaje, y sin embargo el bote no llegaba a tierra. Las aguas del lago parec\u00edan ser de plomo; el aire era denso y pegajoso; el viaje se estaba volviendo fat\u00eddico. \u00a1Ea! Que de pronto una luz deslumbrante como si fuese un rayo rasg\u00f3 las sombras! M\u00e1s no se trataba de un rel\u00e1mpago normal. Por encima de nuestras cabezas se alz\u00f3, una bola de fuego que casi al instante hizo explosi\u00f3n con ruido espantoso seguido por la desaparici\u00f3n del efecto luminoso.<\/em><\/p>\n<p><em>Ilse y\u00a0 Federico pudieron ver el mismo espect\u00e1culo que en la madrugada del 23 de abril vinos muchos de nosotros. Algunos en directo desde Puerto Varas o puerto Montt en Chile, otros como en mi caso en directo por las im\u00e1genes de la televisi\u00f3n chilena.<\/em><\/p>\n<p><em>La explosi\u00f3n del Calbuco fue en 1929 espectacular, tanto como sucedi\u00f3 en abril del 2015, hace unos pocos d\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Aquello fue un rel\u00e1mpago esf\u00e9rico, \u201cel primero y el \u00faltimo que me haya sido dado ver en toda mi vida. Tras el estallido- cuenta Reichert- se produjo un equilibrio el\u00e9ctrico, se fueron apagando los fuegos de San Telmo y una vez m\u00e1s, nos vimos envueltos por las tinieblas. El l\u00f3brego viaje en g\u00f3ndola iba prolong\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s, pero ya volv\u00eda a aumentar la carga el\u00e9ctrica y renac\u00edan los resplandores carentes de llama. Llev\u00e1bamos dos horas completas en el lago, sin lograr alcanzar la costa. \u00a1Ah, por fin, un brusco cataplum nos anunci\u00f3 que hab\u00edamos chocado con algo y que est\u00e1bamos encallados! Las tinieblas eran tan completas que para pisar el suelo tuvimos que prender f\u00f3sforos y luego andar a tientas. Cuando consult\u00e9 mi reloj, dije a mi acompa\u00f1ante: Piense se\u00f1ora, que son las once de la ma\u00f1ana del 6 de enero y estamos en pleno verano. Cre\u00edamos err\u00f3neamente estar en la costa del lago, correspondiente a mi propiedad. Por fortuna no hicimos ninguna tentativa de avanzar en direcci\u00f3n a la casa, cosa que habr\u00eda sido imposible con semejantes tinieblas\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 volc\u00e1n Calbuco en la madrugada del 23 de abril del 2015<a href=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-tres.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1024 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-tres.jpg\" alt=\"calbuco tres\" width=\"494\" height=\"329\" srcset=\"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-tres.jpg 600w, http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/calbuco-tres-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 494px) 100vw, 494px\" \/><\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Era como Sodoma y Gomorra<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Permanecieron sentados durante una buena media hora sobre un tronco de \u00e1rbol; \u201dno pod\u00edamos dejar de pensar en Sodoma y Gomorra, y all\u00ed est\u00e1bamos representando el papel Lot y la mujer de Lot. Solo unos cuantos minutos antes del mediod\u00eda empez\u00f3 a aclarar d\u00e9bilmente y ya se comenzaban a ver los contornos de cuanto ten\u00edamos m\u00e1s cerca. No fue poco la sorpresa que tuvimos al comprobar que de ning\u00fan modo est\u00e1bamos en mi finca; m\u00e1s a\u00fan, que permanec\u00edamos en el punto desde donde partimos y que con seguridad anduvimos trazando espirales en el agua o dibujando el n\u00famero ocho.<\/em><em>\u00a0 <em>La claridad renaci\u00f3 con celeridad y entonces se present\u00f3 el paisaje vistiendo su toga de cenizas que le hab\u00eda colocado la noche de la erupci\u00f3n. La vista era sencillamente desoladora y desesperante. La bah\u00eda antes tan bella y siempre vestida de verde nos ofrec\u00eda un cuadro de desierto, de p\u00e1ramo; el cuadro de la muerte. La superficie de agua, lisa como si estuviese cubierta por una capa de aceite, estaba llena de cad\u00e1veres de insectos y aves. Los bosques gigantescos ten\u00edan todas sus hojas cubiertas por espeso polvo de lava de tinte gris-ceniza. La nieve de las altas monta\u00f1as se hab\u00eda transformado en suciedad. Todas las flores se hab\u00eda marchitado; las verduras que ayer mismo se ve\u00edan hermosas en la huerta, parec\u00edan agachar la cabeza. Y como no llovi\u00f3 durante mucho tiempo, la cosecha se arruin\u00f3. El ganado despreciaba el forraje cubierto de piedra p\u00f3mez, y como no ten\u00eda nada que comer, comenz\u00f3 a enflaquecer. Las gallinas no pon\u00edan huevos, y el c\u00e1ndido optimista que se atrevi\u00f3 a dar a su rinc\u00f3n selv\u00e1tico el nombre de jard\u00edn del ed\u00e9n tuvo que reconocer, mientras avanzaba por sus dominios cubiertos por cent\u00edmetro y medio de cenizas, que ciertamente no viv\u00eda en el cielo sino muy cerca del ba\u00f1o del Satan\u00e1s. El resultado arrojado por el an\u00e1lisis hecho ulteriormente del material llovido como chisporroteo, fue, cuando menos, alentador en vista de que con el polvillo cay\u00f3 algo de calcio y \u00e1cido fosf\u00f3rico, cuerpos que la lluvia verdadera, que afortunadamente lleg\u00f3 despu\u00e9s, habr\u00eda de incorporar al suelo, pese a que esas gotitas homeop\u00e1ticas no podr\u00edan curar el mal. Transcurrieron meses enteros antes de que se restablecieran las condiciones normales de la vegetaci\u00f3n, que el bosque se vistiera de verde, que los animales se alimentaran en debida forma y que brotaran nuevamente las plantas de las legumbres en la huerta\u201d.<\/em><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><strong>El demonio de fuego<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>As\u00ed denomina Reichert al Calbuco en su relato, dice que as\u00ed era conocido en aquellos a\u00f1os 20 del siglo pasado. Ese<\/strong><\/em><em> \u00a06 de enero de 1929, no habr\u00eda podido simbolizar mejor, \u201cbajo una forma teatral el Crep\u00fasculo de los Dioses, la ruina del planeta chapucero. Para calmar la curiosidad decid\u00ed volver a trepar, acompa\u00f1ado por Ilse von Rentzell y un joven, faldas arriba del vecino Volc\u00e1n Osorno, desde cuya cima era posible observar en \u00f3ptimas condiciones toda la zona sembrada de cenizas y lava. Bien sab\u00eda yo que un escalamiento de ese coloso no era sino un mero simulacro de un paseo alpino, un trabajo que habr\u00eda de durar pocas horas y que se corona con una partida alegre desliz\u00e1ndose sentado sobre la nieve. El proyecto se convirti\u00f3 en realidad, el 20 de enero de 1929, trepamos todos sudorosos, pendiente arriba del cono hasta alcanzar su capuch\u00f3n de hielo. Si entonces alguien me hubiese dicho lo que nos esperaba, con toda seguridad hubiese dado media vuelta al instante y renunciado a todo af\u00e1n de exploraci\u00f3n o a la mera curiosidad. Solo que ante mi no hab\u00eda nada extraordinario que nos hiciera la advertencia; apenas alguna cosa pod\u00eda captarse con la mirada desde lejos. La c\u00fapula de nieve antes tan bella y de blancura luminosa de la monta\u00f1a c\u00f3nica ya no exist\u00eda. Despu\u00e9s de la erupci\u00f3n del Calbuco, era negra, sucia, por el esparcimiento de ceniza y peque\u00f1os mont\u00edculos de piedras. Cuando finalmente llegamos al hielo, descubrimos que por un proceso de irradiaci\u00f3n y por elevado calor espec\u00edfico del material en ruinas, las piedras hab\u00edan penetrado en la masa g\u00e9lida, y comprobamos que con la helada producida durante la noche, se hab\u00eda creado una base de cemento-hielo-piedra de extraordinaria dureza. Si bien es verdad que en condiciones normales uno puede alcanzar la cima del Osorno, desde el borde de su capucha de nieve, luego de caminar apenas cuatro horas, lo cierto es que en esa ocasi\u00f3n la tarea nos exigi\u00f3 el triple de ese tiempo, porque fue necesario ir tallando escalones en el mencionado cemento de hielo. Por fin llegamos, a las cinco de la tarde, al v\u00e9rtice del bonete c\u00f3nico sucio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><strong>El impacto hab\u00eda llegado hasta el Tronador<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Ilse y Federico amaban la monta\u00f1a y en ese intento de ver c\u00f3mo hab\u00eda quedado el paisaje descubrieron que bast\u00f3 una \u201c<\/strong><\/em><em>mirada en derredor para que nos di\u00e9ramos cuenta de que la violencia m\u00e1xima de la erupci\u00f3n hab\u00eda afectado principalmente la zona Oriental, ya que todos los ventisqueros y la corona del tal alejado Tronador, estaban cubiertos de suciedad y ceniza. Al descargar sus iras, el Calbuco mismo hab\u00eda vomitado de tal forma, que el aspecto de la faz de su cumbre presentaba una fisonom\u00eda muy distinta. En vista de que la escalinata tallada, para el descenso no serv\u00eda para nada, y que una tormenta amenazaba con estallar, no permanecimos sino apenas cinco minutos en la cumbre e iniciamos el descenso como mejor pudimos. Hubo que tallar de nuevo los escalones a fuerza de hacha. La bajada la \u00edbamos realiz\u00e1ndola a paso de tortuga, puesto que era indispensable evitar a toda costa una ca\u00edda. A la una de la ma\u00f1ana, est\u00e1bamos en medio de la tarea, nos comenzaron a envolver los mantos de la niebla. Ya no ve\u00edamos nada, y luego, comenz\u00f3 a caer una lluvia fina. Y puesto que era imposible continuar la marcha, decidimos refugiarnos en una grieta del hielo, una especie de boca cuyo labio inferior ofrec\u00eda a las posaderas, un asiento\u00a0 h\u00famedo, pero suficientemente seguro, en tanto que el labio superior ten\u00eda una joroba que actuaba como respaldo. La hendidura misma se encargaba de la ventilaci\u00f3n. All\u00ed estuvimos dormitando hasta las siete de la ma\u00f1ana, y entonces reiniciamos la marcha, totalmente tiesos por entumecimiento, la tarea de crear nuevos escalones para el descenso se hizo dif\u00edcil. En total, la excursi\u00f3n nos exigi\u00f3 m\u00e1s de diecisiete horas en el manto del hielo del Osorno, ello debido a las travesuras de su colega juvenil llamado Calbuco. En la posada de Petrohue, a donde llegamos empapados, mi compa\u00f1era de aventura, Ilse, se mostr\u00f3 sumamente contenta por la haza\u00f1a que hab\u00edamos realizado; pero parec\u00eda todav\u00eda m\u00e1s contenta cuando nos sirvieron una bebida caliente. Porque entonces dijo: \u00a1Vaya, no hay nada que supere a una buena taza de t\u00e9 caliente!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Maravilloso relato de dos andinistas, una de ellas la conocida vecina de San Mart\u00edn de los Andes: la se\u00f1ora Atkinson, as\u00ed llamaban a Ilse von Rentzell, quien comparti\u00f3 parte de su vida con los residentes de esta ciudad cordillerana. Ilse fue la primera mujer que pis\u00f3 los hielos continentales en 1931, pero adem\u00e1s era fot\u00f3grafa, conocedora de las plantas patag\u00f3nicas, famosa por la belleza de su jard\u00edn en su casa de Altos del Sol y adem\u00e1s escrib\u00eda y pintaba.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>El relato de la erupci\u00f3n del Calbuco en 1929, nos conmueve a pocos d\u00edas de haber vivido otra de sus travesuras, como dec\u00eda Federico Reichert.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Graciela V\u00e1zquez Moure \u00a0Vivi\u00f3 en San Mart\u00edn de los Andes donde muri\u00f3 en 1985. Fue la primera mujer que pis\u00f3 los hielos continentales. Una andinista elogiada por otros alemanes que descubrieron en ella una compa\u00f1era de ley. Ilse von Rentzell de Atkinson vivi\u00f3 una verdadera aventura en la madrugada del 6 de enero de 1929. Es que en ese momento estaba en una carpa en el volc\u00e1n Osorno, junto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1065,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1064"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1064"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1064\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1071,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1064\/revisions\/1071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1065"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.desdeelsurdigital.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}